23/2/08

El trueno en el estante

Tal es la traducción al español de Hrom do Police, una hospoda medio perdida en las calles de Vinohrady, un barrio residencial de Praga plagado de restaurantes, cafés y hospody para todos gustos y presupuestos, además de lleno de interesante arquitectura de fines del siglo XIX y principios del XX. Lindo lugar para caminar por sus calles arboladas y escparse un poco de las multitudes del centro.
Y así fue que encontré este lugar, bueno, en realidad un cartel que lo anunciaba. Lo que me hizo cambiar mi ruta no fue otra cosa que el logo de una cervecería. Měšťanský pivovar v Poličce, Polička para los amigos, es casi desconocido en Praga. Lo cual es una gran lástima. Por suerte el pivovar es propietario de esta hospoda, así que allí se puede encontrar toda su línea de cervezas.
All llegar a la esquina de Moravská y Chodská se puede ver el cartel con el logo de la cervecería. El primer impulso es entrar por la puerta que está inmediatamente abajo, lo cual sería un error ya que se trata de una especie de herboristería. Para la hospoda hay que caminar unos metros más por Chodská.

Agachando la cabeza entramos a este oscuro restaurant y de inmediato nos sentimos como en los años ochenta. El mobiliario parece sacado de un catálogo de mueblería socialista de esos años. La música ayuda a la atmósfera. El dial suele estar clavado en una de las tantas radios que pasan casi exclusivamente pop hits de la segunda mitad de los 80 y primera de los 90, muy popular entre los checos de treinta y pico ya que les recuerda aquellos optimistas días inmediatos a la revolución de terciopelo de 1989. No es de mis estilos musicales preferidos, pero lo peor es que las radios parecen tener un compilado del período y lo ponen en random en su MP3 y es todo lo que pasan.
Al ver el menú uno empieza a sospechar si no estamos en una suerte de bizarro restaurant temático, lo cual se refuerza al recibir el pedido. He ido a este lugar varias veces, y lo mejor a lo que ha llegado la comida fue decente, y algunos casos fea.
El servicio, por suerte, no sigue en la misma línea. Es amable, eficiente pero relajado y en ocasiones sinceramente amistoso.
Pero voy por la cerveza, porque eso sí que tienen muy bueno. Polička no está entre las cervecerías más innovadoras, pero lo que hacen lo saben hacer muy bien. Es especialmente interesante poder probar la Otakar 11° (4.2%ABV) y la Záviš 12° (5.0%ABV) tanto normal como kvasnicové y poder sentir la notable diferencia entre ambas versiones de la misma cerveza.

La Otakar normal es una típica golden lager checa en su aspecto, con todo lo bueno que ello implica. El aroma es frutal con unas suaves notas de menta. Al tomarla sigue predominando lo frutal, pero ahora con algunas notas de vainilla, el final es corto y herbal.
La kvasnicové tiene un color dorado mate con un aroma en donde predominan las manzanas verdes dulces. El sabor es más amargo y herbal con la fruta ahora dando el presente en el final.
La Záviš normal es de aspecto casi indistinguible con la anterior, en el aroma se pueden sentir manzanas y piña con algo de cítrico, todo muy suave pero con carácter. El sabor es herbal y seco, muy refrescante y con muy pocas notas dulces.
La kvasnicové, por otro lado tiene aromas con un interesante balance de hierbas, frutas y especias. Al tomarla es también herbal, pero menos seca con un final amargo pero al mismo tiempo con notas de vainilla. Deliciosa.

Salvo las kvasnicová, todas las cervezas están disponibles en botella para llevar a casa y seguir disfrutando.
El poder de la buena cerveza, me hace volver a este lugar de comida mediocre, música cursy y extraña atomósfera. Deberían haber más hospodas así.

Hrom do Police
Moravská 1434/40
120 00 Praha-Vinohrady
moravska.hrom@seznam.cz

21/2/08

Pasado, presente y futuro

Iba a ser Svijany, pero debido a que su maestro cervecero no iba a poder asistir, el pivovar decidió cancelar su presentación en Pivovarský Klub, cediéndole su lugar a Regent, el pivovar de la sureña cuidad de Třeboň.
Regent es una de las cervecerías múas viejas de Chequia. Fue fundada en 1379 en un monasterio y, como muchas otras, tuvo una historia bastante turbulenta. Pasó entre muchas manos. A fines del s.XIX era una de las cervecerías más grandes de Europa, con una capacidad de 5 millones de hl al año. Luego de un pico de 10 millones hl antes de la primera guerra mundial, Regent emprezó a entrar en decadencia. Su producción cayó más de un 50% cuando, luego de la independencia de Checoslovaquia, las ventas a Viena fueron prácticamente cesadas. La cosa no mejoró ni durante ni después de la segunda guerra. Como el resto, fue estatizada durante el régimen comunista y no ganó su independencia hasta el año 2000. Hoy es una de las tantas cervecerías que lucha por mantenerse a flote en un mercado dominado por los tres grandes, y sus cervezas, lamentablemente, no son tan fáciles de encontrar en Praga.
Regent elabora todas sus cervezas con agua de sus propias fuentes artesianas en la mayoría de los casos, aún utiliza fermentadores abiertos.
Luego del lujoso welcome drink, que en esta oportunidad consistió de Rambousek con miel de castañas, se le dio la palabra a los dos maestros cerveceros, uno saliente, casi jubilado, y otro jóven y con mucha energía. Ambos, con mucho entusiasmo y un poco de demasiadas palabras, hablaron de su cervecería y sus cervezas.
Presentaron casi toda su línea, la que faltó fue Petr Vok, que al parecer solamente elaboran para ocasiones festivas.

Como es costumbre, se empezó con la nealko, uno de los nuevos productos del pivovar.
Contrario a casi todas las Nealko que he visto o probado, la Renegát es de un color dorado, casi ámbar y su sabor no es para nada desagradable. Se deja tomar casi como un refresco con algunas notas melosas
Le siguió la osmíčká, este tipo de cervezas fermentadas a 8°balling invadieron el mercado hace unos años atrás. Lo que otrora era una "cerveza de mesa" se convirtió en cerveza de borrachos. Se consiguen generalmente en las cadenas de supermercados con precios rondando las 3CZK. En general van entre lo olvidable y lo intomable. Esta, por suerte, se encuentra entre las primeras. Igual, sigue siendo superior a muchas otras lagers industriales del mundo. Al menos está elaborada 100% con cebada malteada.
Le llegó el turno a la desítká (10°balling 3.9%ABV). Refrescante cerveza. Linda como cerveza de sesión. Tiene un lindo aroma floral, al tomarla es suave y con final corto y amargo.
La jedenactká (11°balling 4.6%ABV) tiene unos aromas más tirando a lo frutal. El sabor es apenas más intenso que la desítka. A veces me pregunto por qué las cervecerías sacan dos productos tan parecidos. No es que ninguna de las dos esté mal, pero me parece que una sobra.
La dvanactká (12°balling, 5.0%ABV) es, a mi parecer erróneamente, considerada por la cervecería el caballito de batalla. Una rica cerveza en su categoría, con agradables frutas apoyadas en notas florales en su aroma. Al tomarla refrescantemente frutal con un agradable final herbal de amargor medio.
La que a mi entender tendría que ser el caballito de batalla es la tmavé. En su momento esta cerveza era considerada como la mejor oscura checa y era famosa en varios países. El secreto, el agua que es ideal para elaborar una cerveza negra. No sé qué tan buena habrá sido entonces, pero a mi me gusta mucho. Ya hablé de ella hace unos meses. Me opinión no ha cambiado y me gustaría que la cervecería la promoviese más. A pesar de sus escasos 4.4%ABV, es una cerveza con mucho carácter y sabor.
La Prezident (14°balling 6.0%ABV)no la conocía y me gustó sin volverme loco. Su aroma es almibarado y al tomarla sentí intensas frutas bien maduras con un largo final bien amargo. Rica y con cierta complejidad. Podría ser muy buena para acompañar ciertas comidas.
Habrán notado que en ningún momento mencioné el color de las cervezas. Es que con la obvia excepción de la tmavé todas tienen el mismo color dorado pálido. Lo cual me llamó un poco la atención.
Faltaban dos, la sorpresa de la velada, la Mary Jo y la casi flamante 16° poltomavé kvasnicové.
Ya había probado una cerveza con canabis y no me había llamado mucho la atención. De hecho, en su momento dije que era más marketing que cerveza, así que no esperaba gran cosa de la Mary Jo. Al igual que la Hemp Valley Beer, es una golden lager saborizada con extracto de flor de canabis. Por ahora es elaborada solamente para el mercado de exportación, pero hay planes de empezar a comercializarla en Chequia. Lo primero que me sorprendió de esta cerveza fue su aroma. Aún sin leer la etiqueta cualquiera se daría cuenta que contiene algo no tan usual, y muchos lo identificarán por lo que es. El olor a canabis es muy intenso, prácticamente tapa todo lo demás. Al tomarla sigue predominando la hierba prohibida que le dá a la cerveza unas interesantes notas picantes similares a la pimienta. El final es bastante largo y muy herbal. Me gustó y me sorprendió y espero verla en el mercado pronto.
La sestnacká (16°balling) rompe un poco con el molde del color. Una ámbar kvasnicové y algo turbia, con un intenso aroma a frutas tropicales y almíbar. Al tomarla empieza frutal y dulzón y termina cítrico y algo complejo. Una buena cerveza para tomar despacio.
Regent es un pivovar que ha tenido sus días de gloria y seguramente le gustaría recuperarlos. No creo que lo logren, pero si el mercado se lo permite, y de la mano de su nuevo y jóven maestro cervecero, que quiere empezar a elaborar cerveza de centeno, el futuro pinta interesante. Claro, la última palabra la tenemos nosotros, los consumidores, y espero que seamos sensatos.
Na Zdraví!

17/2/08

Manifiesto Cervecero

Hace casi un año que este blog funciona. Durante este tiempo he tenido la oportunidad de conectarme con otros blogeros cerveceros y amantes de la divina bebida y disfrutar y apoyar su esfuerzo de promover la buena cerveza en países donde el vino es rey indiscutido.
Gracias a ellos me puedo enterar de cómo evoluciona la escena cervecera en varios países hispanoparlantes. Sus experiencias, conjuntamente con las mías, me terminaron de convencer que la cerveza es una bebida más compleja que el vino.

El problema es que para la mayoría cerveza significa sólo una cosa, y no de lo mejor. Pero, a diferencia del vino, la cerveza es el resultado de la combinación de, al menos, tres o cuatro ingredientes:
Agua. Más allá de que puede ser manipulada químicamente, es diferente en todos lados. Más allá de recetas y estilos, las cervezas siempre variarán según el agua que se utilice para su elaboración.
Maltas, generalmente de trigo o cebada. De hecho un semi-producto, resultado de un proceso sujeto a incontables variantes (dejar germinar el grano unos minutos más o menos hará que la cerveza sea distinta), además de los distintos tipos existentes. A su vez, los cereales que hacen de materia prima también varían según su origen.
Lúpulo. El ingrediente mágico. Existen varios tipos que, como las uvas de los vinos, son afectados por las condiciones meteorológicas y geográficas de donde se cultivan. Un Saaz cultivado en el Bolsón, Argentina, no va a ser lo mismo que uno cultivado en Chequia.
Levaduras. Para algunos no son un ingrediente propiamente dicho. Puede que tengan razón en algunos casos, pero una kvasnicové checa no sería lo que es sin las levaduras que se le agregan antes de envasarla. Ellas hacen a la cerveza.
Existen, por supuesto, infinitas maneras de combinar estos ingredientes. Cada cervecero tiene su receta, a la cual también se le pueden sumar otros ingredientes. Los métodos son muchos, tal como los estilos....

Y es de ellos de lo que quería hablar. Muchos amantes de la cerveza parecen estar prestando demasiada atención a los diversos estilos. Esto hace que muchos cerveceros artesanales (y también industriales) se afanen en elaborar cervezas de tal o cual tipo, lo cual crea una especie de círculo vicioso. No me parece el camino indicado.
No soy el primero que lo dice, pero esta obsesión con los estilos tendría que aflojar un poco. No estoy en contra de ellos. Me parecen bien como para tener una cierta idea de lo que se está tomando y al principio de la revolución de los home-brewers cumplieron un objetivo importante. Pero creo que el consumidor experimentado debería abstraerse un poco al tomar una cerveza. Olvidarse de lo que dice la etiqueta y evaluar la cerveza como bebida.
Me terminé de dar cuenta de esto cuando el otro día lei una entrada en el excelente Logia Cervecera de Argentina. Cíclope, uno de los autores del blog, hablaba de una Kolsch artesanal que compró durante sus vacaciones en la provincia de Córdoba. Allí nos hacía notar como esta cervecería artesanal había decidido llamar a sus cervezas Rubia, Roja, Negra y Negra Fuerte, en lugar de mencionar, según mi amigo Cíclope, sus nombres reales, refiriéndose a los estilos de cada una de las cervezas. Según la cervecería, la Rubia correspondía a una Kolsch. Él antes había probado otra categorizada en el mismo estilo, pero la cerveza era completamente distinta. En síntesis, había puesto sus expectativas en el estilo, dejando que este confundiera su juicio, y no en la cerveza. Qué importa si lo que estamos tomando no es fiel al estilo Marzen, por ejemplo, si la cerveza está buena? El problema no es de la cerveza, sino nuestro y del maestro cervecero también, por qué definió a su cerveza como tal?

Yo he decidido categorizar las cervezas de la siguiente manera:
Cervezas de sesión: Aquellas que vamos a tomar con amigos en una sentada en serio. No me interesan sabores demasiado intensos, mejor que sean suaves para que no me saturen. Contenido alcohólico bajo, no más de 4.5%ABV, preferentemente rubias y algo ligeras de cuerpo. Una desítka checa es un buen ejemplo. Quiero poder tomar por lo menos 6 u 8 pintas sin que me hagan perder la conciencia ni me hagan lamentar estar vivo al día siguiente.
Cervezas para la sed: Esas que a uno le gustan tomar en verano, cuando hace calor. No quiero un alto % ABV, pero un poco más de sabor no está mal. El primer vaso me lo voy a tomar bien rápido, y como mucho, me voy a tomar uno más antes de seguir camino. Prefiero una 11° o 12° checa, mejor amarga, aunque una linda cerveza de trigo no está mal y, sorpresa para muchos, algunas de las nealko que he estado probando últimamente son una alternativa interesante.
Cervezas para todos los días: Esas que uno toma cuando llega a casa o para acompañar una comida diaria. La cosa acá depende mucho de los gustos y de qué se tenga ganas de tomar. Sea lo que sea, acá ya busco sabores un poco más intensos y característicos ya que voy a tomarme un poco más de tiempo para saborearla.
Cervezas para acompañar una comida: Por supuesto depende de qué vamos a comer y de qué parte de una velada van a acompañar, aperitivo, entrada, plato principal, postre. Hay cervezas para cada caso. Según mi experiencia, las cervezas oscuras o ámbar se dan mejor con la mayoría de los platos de la cocina centroeurpea. Claro que acá voy a buscar algo que no sea tapado por la comida, pero que tampoco domine el paladar. Un ABV más alto ayuda.
Cervezas para degustar: Son las más complejas e interesantes. Esas que nos sentamos a disfrutar trago a trago y que no necesitan compañía, pero sí un momento y estado de ánimo especial. Muchos las prefieren de alto contenido alcohólico, pero no es necesario. Acá busco sabores y aromas bien distintivos e intensos, quizás elaboradas también con ingredientes poco tradicionales.
Algunas categorías superponen algunas de sus características. Lo cual significa que que hay cervezas que pueden cumplir más de un rol. Esas son las cervezas que más me gustan, pero no las hace mejores, sino más versátiles.

Me gustaría que tanto blogeros como consumidores empiecen a pensar un poco más en estos términos. Olvidarse un poco de si es una porter o una dopple bock y concentrarse en el objetivo de la cerveza. Al terminar de tomar una cerveza nueva, pensar en qué momento la volverían a tomar, si es que lo harían. Pensar qué es lo que la cerveza pretende y si lo logra. Lo mismo con las cervezas conocidas, volver a repasarlas y evaluarlas por sí mismas, sin compararlas con otras catalogadas con tal o cual estilo.
Los cerveceros artesanales también tendrían que empezar a cambiar su mentalidad. Podrían seguir el ejemplo de los vinos y poner en sus estiquetas si la cerveza es más amarga o dulce, si es de cuerpo ligero, medio o fuerte, si es buena para verano o invierno, etc. Esto podría también ayudar a acercar su producto a aquellos consumidores no familiarizados con la terminología de los estilos cerveceros. Negra Fuerte, más alguna información técnica, va a decirle mucho más al consumidor promedio que Imperial Stout.
De nuevo, no estoy en contra de los estilos, me parecen bien como guía. Pero en cierto modo ya han cumplido su ciclo y tendríamos que dejar de darles tanta importancia, sino, corremos el riesgo de convertirnos en snobs cerveceros.

Si tienen ganas de seguir el tema, pueden hacerlo en las conclusiones

Altas expectativas

Žatec, una localidad a unos 90km de Praga cuyo nombre en alemán, Saaz, tiene mucho significado para los amantes de la buena cerveza.
La cuidad, si estuviese un poco mejor cuidad, podría ser linda para visitar, en especial en los meses de verano cuando las interminables plantaciones de lúpulo están a días de ser cosechadas. Lamentablemente no es ese el caso.
Hay también un pivovar en Žatec, como no podía ser de otra manera. Lamentablemente, si alguien visita la cuidad no lo culparía si no se diese cuenta de ello, ya que incluso en el centro de la cuidad es casi imposible encontrar algún lugar donde sirvan las cervezas locales.
Hace unos años, por motivos de trabajo, iba todas las semanas a Žatec. Entonces pude probar algunas de las cervezas, pero mucho no me acordaba, así que decidí comprar un par de botellas y ver qué tal estaban. Siendo que vienen de donde vienen, las expectativas eran altas.
Las tres que compré fueron la Premium, la Baronka y la Xantho.
Empecé con la Premium (4.9%ABV). Al servirla vemos una cerveza de color dorado intenso, con muy poca espuma que se disipa demasiado rápido. Ya la cosa no empieza bien. El aroma es suave y maltoso, con algo de frutas y muy poco carácter. Esperaba sentir el florido bouquet de los saaz, pero ni noticias. Al tomarla no mejora demasiado, no se notan sabores distintivos, final casi inexistente. Parece más una vyčepní que una premium. En un día de calor y con sed, no le haría asco, es mejor que agua, pero nada más que eso.

La Baronka tiene una historia interesante. En la etiqueta figura el retrato de la Baronesa Ulrika von Lewetzow, de Třebívlice una localidad no muy lejos de Žatec. Esta muchacha es históricamente famosa por haber sido, según ella, amante de J.W.Goethe. Según las memorias de la baronesa, la relación empezó cuando ella era muy jóven y el pensador alemán era ya un hombre de más que avanzada edad. Ya se había elaborado una cerveza bajo esta marca, pero al cerrar el Pivovar Litoměřice ésta desapareció por unos años. Hasta que Pivovar Žatec compró la marca registrada.
Dejando de lado la historia y conentrándonos en el presente, al servir la Baronka (5.3ABV) la cosa mejor notablemente respecto a su hermana. El color es similar, pero la espuma es linda, compacta y blanca casi como de publicidad de polvo para lavar la ropa. Los aromas también son más intensos, predominan las frutas tropicales con algunas notas herbales en el fondo. Al tomarla siguen las mismas notas, el sabor es más intenso que el de la Premium, lo cual tampoco es mucho. Hace poco la pude tomar tirada, y debo decir que no sentí casi diferencia. Una cerveza correcta para para calmar la sed, aunque me parece que intenta ser algo más. Una nota de color. La Baronka debe tener una de las chapitas más lindas, en lugar de figurar un logo, se ve el mismo retrato que en la etiqueta.

El nombre Xantho parece sacado de algún rito umbanda, pero viene de xanthohumol, uno de los químicos que se encuentran en el lúpulo. La gente del pivovar dice que esta cerveza tiene un alto contenido de este agente y de isoxanthohumol, ambos con interesantes propiedades medicinales.
La pesentación de la Xantho es una botella muy elegante con una etiqueta con destellos casi holográficos. Esta cerveza fermentada a 14°Balling y de 5.7%ABV tiene una pinta fenomenal. De ámbar bien oscuro y con una espuma impresionantemente compacta y persistente, casi inmortal. En el aroma predomina el café acompañado por algunas notas acarameladas. Lamentablemente el sabor no es tan intenso como me hubiese gustado. De hecho es flojo y con no mucho carácter. Se puede sentir algo de cacao, también café, pero ninguno de los dos termina de expresarse como debería.

Me quedan dos cervezas de Pivovar Žatec por probar. Por ahora, el balance no es muy bueno. Tenía expectativas y estas cervezas no me convencieron. Siendo de donde son, tendrían que tener características distintivas, más Saaz, desde el punto de vista del consumidor es casi imperdonable

14/2/08

De vuelta al jardín...

Ah! Aquellos primeros meses en Praga. Cuánto descontrol. Cuántas noches de borrachera con amigos. Hoy ya son parte de un difuso, pero agradable pasado. Cuando los recuerdo, me hacen sonreir, aunque no los extraño. A veces me pregunto cómo los sobreviví.
Uno de los lugares que solíamos frecuentar entonces era U Sadu (en el jardín). En una calle tranquila, a la vuelta de la torre de TV en Žižkov y muy popular en el barrio. Una vez que mi vida se tranquilizó un poco dejé de ir, no debido a alguna mala experiencia, simplemente las cosas así se dieron.
Un día decidí volver. Históricamente U Sadu era una hospoda donde reinaban Gambrinus y Pilsner Urquell. En algún momento la cosa cambió y si no hubiese sido por "The Good Beer Guide - Prague and the Czech Republic", quizás nunca me hubiese enterado. La hospoda es ahora una tankovná y Pilsner y Gambrinus siguen como estrellas, pero se les ha sumado un amigo nuevo, Primátor Weizen, la muy buena cerveza de trigo del Pivovar Náchod (30CZK el medio litro). También han agregado a la oferta ambas Master (30CZK/Amber 13°, 35CZK/Oscura 18°). Lo cual da un total de 5 cervezas tiradas, que no es poco.
Por suerte la onda del lugar no ha cambiando en lo más mínimo. La misma decoración con toques de demencia, cachivaches de todo tipo colgadas del techo y en las paredes. Y me refiero a de todo tipo, herramientas agrícolas, cascos de bomberos, máscaras de gas y más. Pero la manera en que todo esto está puesto no es tan caótica como aparenta a primera vista, las cosas parecen tener un orden. Incluso yendo sólo uno no se aburre, hay mucho para mirar.

Durante los meses cálidos sacan mesas, bancos y sobrillas a la calle. Es muy lindo para ir a almorzar, ya que se encuentra en una esquina tranquila y con muy poco tráfico. El problema es que dan ganas de quedarse. También organizan "eventos culinarios" en los cuales se preparan menúes alrededor de algún concepto a veces un tanto vago.
El servicio también es el mismo. Informal y a veces imprevisible, pero que en cierto modo es parte de la atmósfera del lugar.
El horario es también algo fuera de lo común 8AM-4AM de lunes a viernes y a partir de las 9AM los fines de semana. Digamos que paran nada más que para limpiar.
Estoy contento de haberme reecontrado con U Sadu. Es una hospoda diría que ideal para ir a pivear con amigos y pasar un buen rato, mientras la velada de acompaña también de buena comida de hospoda. Aunque tampoco está nada mal para ir a sentarse a tomar una cerveza tranquilo, e incluso ir a trabajar, ya que hay Wi-Fi gratis. La verdad, son pocas las excusas para no ir hasta U Sadu.

Pivnice U Sadu
Škroupovo Nám. 5
130 00 Praga 3
222 727 072
jsmeprovas@usadu.cz

10/2/08

Master, otra ronda.

Tuve la oportunidad de tomar ambas Master por primera vez cuando fueron presentadas en Praga. En ese momento las nuevas cervezas de Plzeňský Prazdroj me causaron una muy buena impresión.
Volví a tomarlas en varias ocasiones, pero sin tomar notas de cata. Las cervezas hoy se consiguen en muchas hospodas y restaurantes en Praga y el resto del pais, y al parecer son un relativo éxito.
Hace unos días decidí pedirme un vaso de cada una y tomar notas nuevamente. Empecé por la Master 13°.
La Master 13° es una cerveza ámbar con espuma esponjosa. Sus aromas son de suaves ciruelas pasa, algunas frutas y notas herbales. Al tomarla sentimos un suave sabor acaremlado con un final largo y bien amargo. Es una muy linda cerveza, pero en su categoría me quedo con la Primátor Poltomavé 13° o la Bernard Jantár, ambas me parecen más interesantes y mejor logradas.
Le siguió la Master 18°. Una cerveza bien oscura con una compacta espuma beige claro. El aroma me gustó mucho, sentí manzanas asadas con café tostado, muy interesante en su contraste. Al tomarla tenemos café y cacao bien integrados pero identificables, todo bien contrastado por notas frutales. El final es amargo y predomina el café. Esta es una gran cerveza. Su 7%ABV está brillantemente bien integrado. Al tomarla acaricia el paladar. Según la gente Pilsen, no es una porter, sin embargo, sus caraterísticas son similares a la de Pardubický Porter, pero al mismo tiempo distintiva, y hasta diría superior.

Lo más notable de estas dos muy buenas cervezas es su procedencia. Con un liderazgo indiscutido del mercado, Plzeňský Prazdroj no tiene necesidad de sacar al mercado una marca super premium como esta. Pero igual lo hicieron, luego de haber prestado mucha atención a las tendencias del mercado. Durante la presentación se dijo que las Master (ambas sin pasteurizar) iban a ser vendidas solamente en barriles de 15l, que una vez abiertos, debían ser expedidos en dos días, para así cuidar la calidad del producto. Vaya uno a saber qué tan bien se cumple está regla.
Sus competidores, por otro lado, parecen vivir en otro mundo. Budvar recién ahora empezó a promocionar su cerveza oscura, que venden desde hace 3 ó 4 años y el año pasado sacaron la mediocre Pardál. InBev sigue tratando de hacernos creer que Stella Artois es un producto de calidad, mientras sigue arruinando a Staropramen, cuya otrora decente Granát se ha unido a al resto de la línea.

7/2/08

Segunda vuelta en Beroun

Por fin pude realizar my más que postergada segunda visita a Pivovar Berounský Medvěd. Varias veces la había planeado, pero siempre, por un motivo u otro, tuve que cancerlarla. El otro día, por suerte las cosas se dieron de manera tal que no tuve otra opción más que ir.
Así que fui hasta Hlavní Nadraží y me tomé el rápido de las 11:16 y en un poco más de media hora estaba en Beroun. Salí de la estación y giré a la izquierda, mi buen humor empezó a mejorar cuando vi el cartel del pivovar mientras me acercaba al puente.
Como la primera vez que fui, no pude evitar sonreir al pasar por abajo del puente y acercarme a la entrada del lugar donde funciona Berounský Medvěd. Entrar a un depósito de chatarra para ir a tomar una cerveza es de los más bizarro que uno se pueda imaginar, pero ahí está, en medio de metales retorcidos, tanques y piezas de autos, el único edificio que no parece escenografía de película de terror.
Cruzar la puerta es como entrar en otro mundo. Poca luz, el techo soportado por gruesas columnas y vigas de madera que parecen centenarias, el piso de baldosas con aspecto tan antiguo como las vigas y las paredes decoradas con pinturas, viejas publicidades de cerveza y hasta una enorme escena tallada en madera.
Caminando despacio para internarme en la cálida atmósfera, me fui hasta una de las mesas del fondo. La camarera vino rápido, me dio el menú y me preguntó qué quería tomar. Le pedí una 11° světlé y para comer, el menú del día. Sopa crema de vegetales y carnero asado en ajo con espinaca y knedlíky de papa. La sopa no estaba nada mal, aunque nada memorable tampoco; el carnero, por otro lado, estaba muy rico, bien tierno y sabroso y sus dos guarniciones evidentemente caseras (aunque a los knedklíky les faltaba un poco de sal) me gustaron mucho también. Por 65CZK, un lujo.
Entre sopa y plato principal la rubia cayo rápido y le siguió una tmavé 13°. La cerveza oscura me decepcionó un poco. Muy linda a la vista, bien bien oscura y bien bien turbia, con una espuma muy cremosa y persistente de color ligeramente beige. En el aroma se sienten cacao y algunas frutas tropicales, pero el sabor es un poco aburrido, no hay demasiado tostado y las frutas no se terminan de expresar del todo. Si los sabores fuesen más intensos, sería una cerveza maravillosa, pero se queda ahí, como tímida.
La rubia por otro lado es deliciosa. De hermoso color dorado, turbia y con linda espuma. En su aroma se pueden sentir frutas tropicales, levadura y en el fondo sutiles notas de menta. Tiene un cuerpo casi cremoso que acaricia el paladar, predominan las frutas al principio y el final es corto, pero intenso y seco. Una cerveza brillante. Me tuve que tomar otro vaso.
Pero lo mejor no fue haber podido ir a un lugar tan copado a comer bien y tomar excelente cerveza. Cuando salí del restaurant me puse a sacar fotos del exterior. Mientras enfocaba uno de los tanques una voz femenina me saluda. Lo primero que se me ocurrió es que me había metido en problemas, que no se podían sacar fotos en el lugar. Nada más alejado de la verdad. La mujer no era otra que la propietaria del Pivovar, la Sra. Hana Mayerová, quien se puso muy contenta al saber que estaba sacando las fotos para este artículo.
Muy simpática, me invitó a su oficina donde me dio su tarjeta y unos folletos, mientras me contaba algo de la historia del lugar. Cuando salimos le pregunté si podía vistar la várna, la cerecería propiamente dicha. Me llevó hasta allí, me presentó al maestro cervecero, un muchacho joven muy simpático. Con mucho entusiasmo me mostró toda la pequeña cervecería, explicándome cada uno de los pasos, e incluso dejándome espiar dentro de los alambiques. Lo que más me sorprendió fue que al mosto lo cocinan con madera, es una de las dos cervecerías que todavía usan este método, la otra es Dětenice. No creo que eso afecte mucho el resultado, pero hace a esta cerveza algo todavía más artesanal. Como despedida, me dio una botella de plástico recién llenada de la jedenactká, fresca del lagering room que acompañó de maravillas el pescado frito de la cena. Lo interesante es que si bien en los papeles era la misma cerveza que había tomado junto con el almuerzo, al paladar era algo distinta, la fruta seguía ahí, pero el final ahora era un poco más picantito y más interesante.
Llegué a la estación justo para tomarme el tren de vuelta a Praga y con una sonrisa de oreja a oreja que me duraría casi todo el día.
Tanto para los que viven o estén de visita en Praga, es una muy buena alternativa para hacer algo distinto. Se puede combinar fácilmente con una visita a Karlštejn, ya que uno de los trenes que van o vienen de Beroun tiene parada allí, o ir en bicicleta a la vera del río Berounka. En ambos casos, el viaje es hermoso y vale mucho la pena, más aún si se lo corona con cerveza de la en serio buena.

Rodinný Pivovar
Berounský Medvěd

Tyršova 135
26601 Beroun 2

1/2/08

Empezó a full

Impresionante el comienzo del 2008. Desde el primer sorbo de la soberbia Florenc 14:14 hasta la deliciosa 11° de Berounský Medvěd que acompaño la cena de ayer, enero fue un mes espectacular.
Pasaron también la brillante Dopple-dopple Bock, y ni hablar de la švestkové y la siempre maravillosa OldGott Barique de U Medvídku. Pero eso no es todo, Pivovarský Dum tuvo como cerveza del mes la žitní (centeno) ale, una poltmavé con notas frutales y melosas en su aroma y lindo sabor con bien equilibrado caramelo y frutas tropicales con un final corto y algo cítrico. Me gustó mucho.
Quizás lo mejor del mes fue la apertura de Pivovar Bašta, con sus baratas y muy buenas cervezas, en especial la bavorské. Cada trago de esa delicia parecía un bocado de torta casera. Espero que la vuelvan a servir pronto.
Pero hay más. Aquellos que han estado en Pivovarský Klub en estos dias han podido probar la genial Rambousek Dyňové (calabaza). Sí una cerveza saborizada con calabaza, que, como era de esperarse del artista Rambousek, es deliciosa. Ámbar intenso, espesa espuma, con un aroma mezcla de frutas, hierbas y algo raro pero nada malo. Al tomarla hay mucha levadura con el amargo del lúpulo perfectamente balanceado con dulces notas frutales. El final es complejo, con caramelo y notas de regaliz. Una obra de arte.
Junto con ella, por fin pudimos también probar una de las cervezas más delirantes y esperadas de los últimos tiempos, la Tokaj 16°. Se dice que Tokaj es la denominación de origen controlada más antigua del mundo. Son vinos elaborados en la región húngara del mismo nombre, se caracterizan por ser dulces y se tomán más como vinos de postre, pero su principal característica es la forma en que se elaboran, las bodegas son cuevas en roca volcánica cuyas condiciones naturales permiten añejar estos vinos de manera casi indefinida, se dice que en algunas de ellas hay botellas de 300 años de antigüedad. No creo que se hayan usado vinos tan viejos o caros para esta rareza, pero el resultado es más que intersante. Esta cerveza ámbar con notas de manzanas dulces y caramelo en sus aromas tiene un sabor predominantemente meloso con suaves toques de madera ahumada y frutas tropicales. Sería una cerveza extraordinaria si el dulzor fuese un poco menos intenso. Como experimento, se lleva una buena nota, pero esperaba algo un poco más loco en su sabor. Por otro lado, es muy buena como cerveza de postre. Y casi me olvido de la Trubač, la deliciosa cerveza oscura de Městský pivovar Štramberk, como bien dice Evan Rail, una de las más lindas cervezas en su categoría
El premio, sin embargo, se lo tengo que dar, de nuevo, a Chýně. Esta vez para su espectacular 14° tamvé. Una cerveza hermosamente oscura con cremosa espuma beige y un cuerpo tipo Coca Sarli es sus épocas de gloria (perdón por el argentinismo:). En la nariz sentimos una linda mezcla de café dulce y cacao. Al tomarla el café se vuelve más intenso y el dulzor es propiedad del caramelo, el final es como un buen espresso a la italiana, decir que es deliciosa es insultarla casi.
En en enero tomé un total de 52 cervezas distintas. Tenía pensado poner una lista de ellas, pero no creo que valga mucho la pena. Igual quiero mantener una cuenta y ver con cuántas termino el año.
Na Zdraví!!!