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Reencuentros Amargos

En mi visita semanal a Pivovarský Klub el otro día no había nada demasiado interesante de barril. Así que tirada tomé solamente la brillante Regent Tmavé. Mientras disfrutaba de mi půl litr me puse a pensar qué era lo que me pediría después. Los estantes estaban a reventar y habían algunas cervezas que hacía rato que no tomaba.

Me incliné por la magnífica Vyškov Jubiler 16,80°. Fue un delicioso reencuentro después de varios meses, es una cerveza que me gusta más cada vez que la tomo. Entre trago y trago vi una cerveza que hacía realmente muchos años que no tomaba y que tenía ganas de volver a probar.

Durante los pocos meses que viví en Stuttgart probé muchas cervezas. Sólo dos me quedaron grabadas en la memoria como algo especial, la Jever Pils y la Paulaner Salvator. Me acuerdo la primera vez que tomé esta última, me voló la cabeza; me pareció algo casi de otro mundo. Así que estaba bastante entusiasmado cuando me trajeron la botella.

El entusiasmo se acabó apenas di el primer sorbo. No estab mal, pero tampoco nada especial. Para la mitad del vaso, ya me había aburrido, y para los dos tercios, casi que me había arrepentido de haberla pedido. Me pareció tan chata (además de algo desbalanceada) y monótona. No había esperado que me guste tanto como hace nueve años, mis gustos han evolucionado y es muy probable que la cerveza haya cambiado (y no para mejor), pero tampoco que me decepcione tanto.

Mientras la sufría me puse a pensar cuáles de las cervezas que me impresionaron en el pasado y que hace mucho que no tomo me gustarían hoy día. Será que es mejor quedarse con la memoria? Han tenido experiencias similares?

Na Zdraví!

Comentarios

  1. A mi me pasó lo mismo con la Salvator. La primera vez que la pobé en un bar, en botella, me pareció alucinante. Debe de haber sido la primera cerveza maltosa y fuerte que probé. Pero luego, a medida que repetía los testeos me pareció tal cual la defines. Plana. Fome. No la encuentro tan desequilibrada pero no puede ser más plana, de verdad aburre a la mitad del vaso.

    Y no te ha pasado lo mismo con la Jever? A mi no me gusta mucho.

    Que buen tema que tocaste, digno de la ronda.

    Salud!

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  2. Cuando escribí esta entrada me acordé de vos. En su momento habías derramado elogios hacia la Salvator.
    Creo que lo que me impresionó en su momento fue lo mismo que a vos. El haber probado una cerveza completamente distinta a lo que estaba acostumbrado. Que debe ser lo mismo que le pasa a muchos que prueban, por ejemplo, esas belgas mediocres que se venden como la gran cosa.
    Respecto a la Jever, nunca más la volví a probar, pero me gustaría, aunque tengo ese temor de que termine con la misma decepción que con la Salvator.

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  3. Es raro, a mi me paso lo mismo con esa cerveza. La primera vez, hace 3 o 4 años me parecio una cerveza asombrosamente compleja e interesante. La ultima que tome, hace un par de meses, sin llegar a desagradarme, me parecio un poco chata y demasiado dulce, casi empalagosa. No sé si fué una mala botella, un cambio de paladar o un cambio de receta.

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  4. Yo lo atribuiría más a un cambio en el paladar. Puede que la cerveza haya cambiado, pero no tanto.

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