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Nada especial

Steak Restaurant Hradčanská está potencialmente bien ubicado, justo frente a la estación de metro y paradas de tranvía con las cuales comparte el nombre. Sin embargo, no hay demasiado tráfico a pie por esa vereda y aquellos que lo ven mientras esperan el tranvía no pueden cruzar directamente, sino que tienen que ir hasta el pasaje subterráneo, lo cual debe desalentar a más de uno.

Los pocos que deciden tomarse la molestia se encuentran con un local chico, apenas un puñado de mesas y muy poca atmósfera. De hecho, parece más un café cercano a una estación de tren o terminal de autobuses que un restaurant, en el sentido que no lo invita a uno a quedarse, sino más bien a tomarse algo rápido mientras se mata algo de tiempo. Todo esto es acentuado por la banda sonora. Una Mcradio de esas que, salvo algunas conseciones a intérpretes locales, pasan la misma música prefabricada en todo el mundo. Sí, lo de la música es una cuestión de gustos, pero lo que me resulta realmente irritante es la agresiva tanda publicitaria y la voz de rubia tarada de la locutora que parecen atacar cada cinco minutos.
Llegué un poco pasado el mediodía y sólo una mesa estaba ocupada, puede que sea la ubicación o el hecho de que no ofrezcan menú del día. Ante todo esto, no esperaba demasiado. Pero a pesar de ello es un lugar que tenía ganas de visitar. El motivo seguramente ya lo han deducido, la cerveza que sirven, Lobkowicz, del Pivovar Vysoký Chlumec, y que muy rara vez se ve en Praga.

Tomé una mesa en el fondo y el camarero se acercó de inmediato. Claro, algunos dirán, no había nadie. Puede resultar difícil de creer, pero no es raro que en los lugares más vacíos es donde el servicio es más lento. Pedí una cerveza y abrí el menú. Cuando el camarero volvió con mi pivo todavía no me había decidido. En la muchos restaurantes ésto podría generar una la pregunta "Máte vybráno?" (ya eligió) en tono impaciente. Si la resuesta es negativa, el cliente puede llegar a esperar varios minutos hasta volver a poder hablar con el servicio. No en este restaurant. Sin preguntar nada, el camarero dejó mi cerveza y se retiró al bar para volver rápidamente una vez que cerré el menú (indicativo que se ha elegido algo). Me gustó mucho también el pequeño detalle de traer con los cubiertos una copita de vino de ciruelas como atención de la casa.

Pedí un filet de pechuga de pavo (125CZK). Lo que me costó elegir fue la salsa. Hay varias para elegir, separadas en dos grupos. El primero con salsas, o mejor dicho, guarniciones a base de diversos ingredientes como frutas, quesos, vegetales varios, etc.(me llamó la atención una con miel y almendras) a 35CZK y el otro con salsas propiamente dichas a 25CZK. Me incliné por una de estas últimas, la salsa de curry.

Mientras esperaba me puse a degustar la Lobkobicz Vévoda que tenía frente a mí. Esta 11° de típico color dorado y muy poca carbonación es una más que adecuada cerveza de sesión. Predominantemente frutal tanto en aroma como sabor, terminando con un corto final amargo herbal, no maravilla, pero se deja tomar muy bien.
Me llevé una agradable sorpresa con la comida. La pechuga de pavo estaba cocida a la perfección, tierna, ligeramente jugosa y bien aderezada. La salsa de curry era suave, pero bien sabrosa y parecía de preparación casera. Las papas fritas que había pedido para acompañar no eran caseras (una de las cosas que extraño de baires es que casi todos los restaurantes hacen las papas fritas caseras), pero habían sido cocidas en aceite fresco y no estaban nada mal. Realmente me gustó mucho.
Acompañé la comida con una Lobokowicz Démon. Es una polotmavé speciál con un concepto similar al de la Primátor Polotmavé 13% y la Bernard Jantár. Al tomarla quiere ser como aquellas dos, pero con el volumen más bajo y sin ecualizador. De hecho, quedó totalmente abrumada por el pavo y su salsa de curry. La Bernard Jantár, que es más ligera, no tuvo ningún problema en su maridaje con aquel cerdo en salsa de cerveza y mermelada, de sabores más intensos que lo que hoy estaba comiendo.

Podría decirse que las cervezas de Lobkowicz son una buena analogía para Steak Restaurant Hradčanská. No están mal, pero les falta algo, quizás un poco más de espíritu. El restaurant tiene buen servicio, buena comida (tengo ganas de volver para probar esa salsa de miel y almendras) a buenos precios, pero muy poca atmósfera. Como la cerveza, es un lugar casi olvidable, que uno nunca recomendaría, pero que sobre el que tampoco daría malas referencias si alguien pregunta.

Na Zdraví!

Steak Restaurant Hradčanská
Milady Horakové, frente a la parada del tranvía.
Praga 6

Comentarios

  1. Me llama la atención los platos con mermelada (que buena entrada esa, daba un hambre!) y este plato con miel. ¿Es común encontrar todo ese tipo de platos, y qué otros hay?

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  2. Tentador post, como la mayoria de este blog (menos mal que puedo oler los bifes de lomo que está haciendo mi vieja). Una checa de 11º con poca carbonatación... suena mi cerveza ideal.

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  3. No es común encontrar platos con mermelada. Solamente al pechito de cerdo o al pollo se marina en miel, cerveza y especias.
    La receta con mermelada fue enteramente creación propia...:)

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  4. Muchas gracias por la recomendación. Nos encantó el sitio y repetimos.

    Somos de Tenerife y estuvimos en Mayo por Praga. Sin duda uno de los mayores placeres fue la cerveza y la comida en sitios como este.
    Nos costó un poco encontrarlo pero mereció la pena. Fuimos a varios restaurantes más que recomendabas y todos muy bien.

    Nos gustó mucho la Lobkowicz.

    Muchas gracias por todo.

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  5. Lamentablemente, si volvés a Praga te vas a decepcionar un poco. El restaurant ya no sirve Lobkowicz. Pasé por la puerta el otro día y habían cambiado a Gambrinus... ufff!

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  6. Según me comenta un compañero, allí tenían un tirador de Gambrinus, pero nos ponían Lobkowicz

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