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Aprendiendo

A pesar de que muchos lo piensen así, no soy ningún experto en cerveza. Sí que sé algo más que el promedio de la gente, pero en gran parte se debe a mi curiosidad y al hecho de prestarle atención a lo que estoy tomando, pero bajo ningún punto de vista ello me hace un experto. Por ejemplo, no sé tanto como me gustaría sobre la elaboración de cervezas, algo que espero corregir pronto una vez que me ponga a cervar en casa, lo cual, creo es la mejor manera de aprender.

Sé menos aún de maridajes (que palabra más fea) de cerveza y comida. No creo que sea ninguna ciencia, se trata más que nada de experiencia, memoria sensorial y algo de sentido común, aunque también, prueba y error.

Con esta filosofía en mente fue que decidí probar un maridaje entre un queso Fuerteventura y una cerveza. Para los que no saben, el Fuerteventura es un queso de cabra originario de la isla del mismo nombre en las Canarias. En cuanto a textura, consistencia y aroma, es muy parecido a algún Manchego bien curado que he probado por ahí. Es también similar en sabor, quizás el Fuerteventura es un poco más fuerte y picante, esto último en parte debido a la corteza con pimiento picante que lo recubre y le otorga un carácter muy particular. Es un queso que me gusta mucho.

¿Pero con qué cerveza tomarlo, cuál puede domarlo un poco? Lo había ya acompañado con Svijanský Rytíř y el queso termina rápidamente abrumando a la cerveza, que si bien atenúa un poco las notas más salvajes del Fuerteventura, se termina pediendo en tanto fuego.

Me acordé entonces que tenía una botella de Primátor Double 24%. Sonreí y la puse en la heladera por algo más de una hora.

El resultado fue brillante. La Double es una cerveza muy dulce, con intensas notas de regaliz, azúcar quemada y algo de chocolate, es por momentos excesiva. Pero con el Fuerteventura se llevaron de maravillas, como si se conociesen de toda la vida. Cada uno sacó lo mejor del otro. La cerveza hizo que sea más fácil comer el queso y el queso que sea más fácil tomar la cerveza sin que ninguno de ellos pierda su identidad. Interesante cómo un queso elaborado en una isla en el Océano Atlántico, de clima seco y no muy hospitalario se puede llevar tan bien con una cerveza elaborada en la templada y húmeda región del Noreste de Chequia.
Cabe aclarar que el queso llegó a mis manos gracias a María Angeles y su amiga, quienes me lo trajeron (junto con una botella de Malvasía seco) en agradecimiento a los consejos que les di vía mensaje privado en el foro Los Viajeros antes de su viaje a Praga. No espero que la gente me traiga regalos, pero tampoco voy a disuadirlos de que lo hagan.

Na Zdraví!

Comentarios

  1. Efectivamente el hecho de combinar comida y bebida es algo que se basa en la experiencia y en el error ya que de esa manera se llega a formar el gusto que por supuesto es subjetivo aunque con la experiencia se puede conseguir un gusto objetivo que agradE a un grupo grande de gente.Lo bueno de esto es que nunca dejamos de aprender y mientras más experimentemos más nos auto satisfacemos jejejeje. Aquel que crea que lo sabe todo, está en su derecho pero, desde mi punto de vista está limitandose y no va a disfrutar como hacemos los que estamos deseosos de aprender jejejee

    Conozco el majorero, es un tipo de queso excelente, con unos sabores únicos.Me encanta su acidez y su picante( el natural de la fermentación no el del pimentón).A mi no se me parece mucho al manchego precisamente por este hecho aunque si la proporción de oveja es grande puede que se de un aire. Me pregunto si con una cerveza menos dulce, aunque igual de torrefacta sería una buena conjunción, yo creo que sí.

    Maridaje es una palabra que a mi me gusta porque pone al mismo nivel bebida y comida.Food Pairing que dicen los anglos también me gusta bastante más que la que horrenda que oí el otro día: food matching

    Haya Salud

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  2. El queso para mí es la salvación, porque al no comer care me faltan los sabores fuertes. Y con cerveza lager es una de las cosas que más me gusta, sobre todo para picar.
    Pero con unos cuantos kilitos de más al queso lo tengo vetado hasta nuevo aviso!

    No tuve la suerte de probar esos quesos en España, pero sí probé uno de oveja en la isla de Pag, en Croacia, que me encantó, fuerte y bañado en aceite de oliva, sin medio conservante....y con una esepcie de jerez casero....tremendo!

    Muy bonita la foto a todo esto.

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