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Manifiesto Cervecero

Hace casi un año que este blog funciona. Durante este tiempo he tenido la oportunidad de conectarme con otros blogeros cerveceros y amantes de la divina bebida y disfrutar y apoyar su esfuerzo de promover la buena cerveza en países donde el vino es rey indiscutido.
Gracias a ellos me puedo enterar de cómo evoluciona la escena cervecera en varios países hispanoparlantes. Sus experiencias, conjuntamente con las mías, me terminaron de convencer que la cerveza es una bebida más compleja que el vino.

El problema es que para la mayoría cerveza significa sólo una cosa, y no de lo mejor. Pero, a diferencia del vino, la cerveza es el resultado de la combinación de, al menos, tres o cuatro ingredientes:
Agua. Más allá de que puede ser manipulada químicamente, es diferente en todos lados. Más allá de recetas y estilos, las cervezas siempre variarán según el agua que se utilice para su elaboración.
Maltas, generalmente de trigo o cebada. De hecho un semi-producto, resultado de un proceso sujeto a incontables variantes (dejar germinar el grano unos minutos más o menos hará que la cerveza sea distinta), además de los distintos tipos existentes. A su vez, los cereales que hacen de materia prima también varían según su origen.
Lúpulo. El ingrediente mágico. Existen varios tipos que, como las uvas de los vinos, son afectados por las condiciones meteorológicas y geográficas de donde se cultivan. Un Saaz cultivado en el Bolsón, Argentina, no va a ser lo mismo que uno cultivado en Chequia.
Levaduras. Para algunos no son un ingrediente propiamente dicho. Puede que tengan razón en algunos casos, pero una kvasnicové checa no sería lo que es sin las levaduras que se le agregan antes de envasarla. Ellas hacen a la cerveza.
Existen, por supuesto, infinitas maneras de combinar estos ingredientes. Cada cervecero tiene su receta, a la cual también se le pueden sumar otros ingredientes. Los métodos son muchos, tal como los estilos....

Y es de ellos de lo que quería hablar. Muchos amantes de la cerveza parecen estar prestando demasiada atención a los diversos estilos. Esto hace que muchos cerveceros artesanales (y también industriales) se afanen en elaborar cervezas de tal o cual tipo, lo cual crea una especie de círculo vicioso. No me parece el camino indicado.
No soy el primero que lo dice, pero esta obsesión con los estilos tendría que aflojar un poco. No estoy en contra de ellos. Me parecen bien como para tener una cierta idea de lo que se está tomando y al principio de la revolución de los home-brewers cumplieron un objetivo importante. Pero creo que el consumidor experimentado debería abstraerse un poco al tomar una cerveza. Olvidarse de lo que dice la etiqueta y evaluar la cerveza como bebida.
Me terminé de dar cuenta de esto cuando el otro día lei una entrada en el excelente Logia Cervecera de Argentina. Cíclope, uno de los autores del blog, hablaba de una Kolsch artesanal que compró durante sus vacaciones en la provincia de Córdoba. Allí nos hacía notar como esta cervecería artesanal había decidido llamar a sus cervezas Rubia, Roja, Negra y Negra Fuerte, en lugar de mencionar, según mi amigo Cíclope, sus nombres reales, refiriéndose a los estilos de cada una de las cervezas. Según la cervecería, la Rubia correspondía a una Kolsch. Él antes había probado otra categorizada en el mismo estilo, pero la cerveza era completamente distinta. En síntesis, había puesto sus expectativas en el estilo, dejando que este confundiera su juicio, y no en la cerveza. Qué importa si lo que estamos tomando no es fiel al estilo Marzen, por ejemplo, si la cerveza está buena? El problema no es de la cerveza, sino nuestro y del maestro cervecero también, por qué definió a su cerveza como tal?

Yo he decidido categorizar las cervezas de la siguiente manera:
Cervezas de sesión: Aquellas que vamos a tomar con amigos en una sentada en serio. No me interesan sabores demasiado intensos, mejor que sean suaves para que no me saturen. Contenido alcohólico bajo, no más de 4.5%ABV, preferentemente rubias y algo ligeras de cuerpo. Una desítka checa es un buen ejemplo. Quiero poder tomar por lo menos 6 u 8 pintas sin que me hagan perder la conciencia ni me hagan lamentar estar vivo al día siguiente.
Cervezas para la sed: Esas que a uno le gustan tomar en verano, cuando hace calor. No quiero un alto % ABV, pero un poco más de sabor no está mal. El primer vaso me lo voy a tomar bien rápido, y como mucho, me voy a tomar uno más antes de seguir camino. Prefiero una 11° o 12° checa, mejor amarga, aunque una linda cerveza de trigo no está mal y, sorpresa para muchos, algunas de las nealko que he estado probando últimamente son una alternativa interesante.
Cervezas para todos los días: Esas que uno toma cuando llega a casa o para acompañar una comida diaria. La cosa acá depende mucho de los gustos y de qué se tenga ganas de tomar. Sea lo que sea, acá ya busco sabores un poco más intensos y característicos ya que voy a tomarme un poco más de tiempo para saborearla.
Cervezas para acompañar una comida: Por supuesto depende de qué vamos a comer y de qué parte de una velada van a acompañar, aperitivo, entrada, plato principal, postre. Hay cervezas para cada caso. Según mi experiencia, las cervezas oscuras o ámbar se dan mejor con la mayoría de los platos de la cocina centroeurpea. Claro que acá voy a buscar algo que no sea tapado por la comida, pero que tampoco domine el paladar. Un ABV más alto ayuda.
Cervezas para degustar: Son las más complejas e interesantes. Esas que nos sentamos a disfrutar trago a trago y que no necesitan compañía, pero sí un momento y estado de ánimo especial. Muchos las prefieren de alto contenido alcohólico, pero no es necesario. Acá busco sabores y aromas bien distintivos e intensos, quizás elaboradas también con ingredientes poco tradicionales.
Algunas categorías superponen algunas de sus características. Lo cual significa que que hay cervezas que pueden cumplir más de un rol. Esas son las cervezas que más me gustan, pero no las hace mejores, sino más versátiles.

Me gustaría que tanto blogeros como consumidores empiecen a pensar un poco más en estos términos. Olvidarse un poco de si es una porter o una dopple bock y concentrarse en el objetivo de la cerveza. Al terminar de tomar una cerveza nueva, pensar en qué momento la volverían a tomar, si es que lo harían. Pensar qué es lo que la cerveza pretende y si lo logra. Lo mismo con las cervezas conocidas, volver a repasarlas y evaluarlas por sí mismas, sin compararlas con otras catalogadas con tal o cual estilo.
Los cerveceros artesanales también tendrían que empezar a cambiar su mentalidad. Podrían seguir el ejemplo de los vinos y poner en sus estiquetas si la cerveza es más amarga o dulce, si es de cuerpo ligero, medio o fuerte, si es buena para verano o invierno, etc. Esto podría también ayudar a acercar su producto a aquellos consumidores no familiarizados con la terminología de los estilos cerveceros. Negra Fuerte, más alguna información técnica, va a decirle mucho más al consumidor promedio que Imperial Stout.
De nuevo, no estoy en contra de los estilos, me parecen bien como guía. Pero en cierto modo ya han cumplido su ciclo y tendríamos que dejar de darles tanta importancia, sino, corremos el riesgo de convertirnos en snobs cerveceros.

Si tienen ganas de seguir el tema, pueden hacerlo en las conclusiones

Comentarios

  1. Es una propuesta interesante y me parece que la mayoría de las personas la practicamos sin saberlo. En el mercado de consumidores no son muchos los que pueden apreciar los descriptores característicos de cada estilo, la mayoría adopta una cerveza solo porque le pareció agradable tomarla. De hecho creo que una cerveza que no se ajuste a estilo no tiene que ser necesariamente mala.
    Y creo que muchas cervezas se han desviado de lo que el estilo establece para satisfacer al paladar del consumidor (aveces ese desvió es bueno y otras malo, dependiendo del consumidor).

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  2. Totalmente de acuerdo con la propuesta...
    Debase a mi ignorancia con respecto a los diferentes estilos de cervezas y dichos nombres o a mi constante deseo de simplificar las cosas, pienso que una clasificación como la expuesta, facilitaría, al consumidor promedio, el conocimiento de los diferentes estilos y una posterior buena elección de un determinado estilo para una ocación dada.

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  3. Opinión del todo respetable Max, pero que no comparto. Aquí en España que es tierra de vinos todo el mundo conoce las principales diferencias entre los distintos estilos de vino y las diferentes denominaciones de origen. Se sabe que se puede encontrar cuando uno pide un Rioja o un Ribera del Duero y a partir de ahí uno puede tener sus preferencias y mas o menos conocimientos sobre el producto que están tomando, pero hay un mínimo que todo el mundo tiene.

    A nadie por ejemplo se le ocurrirá pedirse un Moscatel para acompañar a una carne a la brasa y esto se debe a que existe un vocabulario mínimo que se debe conocer. En el caso del vino está muy claro, y en el caso de la cerveza también debería estarlo.

    Lo que no es normal creo yo, es llegar a un restaurante y pedir una "cerveza para acompañar la comida" que es lo que normalmente pasa aquí. Si te apetece cerveza la pides y como máximo te ofrecen si la quieres de botella o de tirador, y poco más, cuando lo normal debería ser poder elegir la cerveza que mejor marida con el plato que nos vamos a tomar, pero para poder pedirla primero necesitamos tener unos conocimientos mínimos y esos mínimos son los estilos.

    Creo que para que el panorama cervecero empiece a mejorar aquí en España es necesario mejorar la culturilla cervecera del país, abandonar eso de "cerveza para calmar la sed" que por aquí es tan habitual y empezar a llamar a las cosas por su nombre.

    Salud, Andrés.

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  4. Primero quiero aclarar que la nota de la cerveza Kolsch fue mia y no de Cíclope... no me quiten los méritos... jajaja ;)

    Es muy interesante tu propuesta Max. Pero en mi caso tiendo a hacerme eco del comentario de Andrés. Acá en Argentina se vivió una explosión increíble del vino en las últimas décadas. Yo recuerdo de niño las publicidades de los famosos "vino de mesa" que la única distinción que hacían era si eran blanco o tinto. Eso era todo lo que distinguía el consumidor. Blanco o tinto y si uno era más dulce o menos dulce o me era más linda la etiqueta, etc etc.
    En la década del 90 explotan las bodegas con los "vinos finos" que antes eran exclusividad de una minoría y se empieza a popularizar el consumo de vinos más complejos. Y hoy no hay nadie que no conozca lo que es un Malbec, un Cabernet Sauvignon, un Merlot, un Torrontes, un Syrah, etc. Y ya no es tan extraño que la gente elija la variedad tomando en cuenta lo que va a comer.
    La cerveza está en pañales en ese sentido. Me hace acordar a la época del blanco o tinto, lo que en la cerveza sería rubia o negra. La inmensa mayoría de la gente no distingue más que dividirlas por este concepto. Una Pilsen? Una Golden Ale? Una Porter? Una Stout? que eso eso?
    En mi opinión si la gente no empieza a comprender que hay muchísimas variedades como ocurre con el vino, entonces van a seguir en la ignorancia de que al final son todas iguales y solo se distinguen por su color o por el poder de marketing que tenga una u otra.

    Tal vez tu concepto Max funcione en un país con una cultura cervecera más que aceptable como son los países centro europeos. Pero aquellos países donde la batalla por inculcar conocimiento recién empieza, me parece que sigue siendo importante el tema de que la gente sepa realmente la variedad que esta tomando.

    Pero comparto 100% que al final lo importante es si la cerveza es rica y no tanto si cumple o no con una variedad. Eso hay que dejárselos a los tipos que estudiaron enología o algo similar y saben catar profesionalmente. Nosotros estamos para disfrutarla y poder compartir nuestras experiencias.

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  5. Umh, debo decir que no estoy de acuerdo. Cierto es que una cerveza sea de un estilo u otra no determina su calidad. Y estoy muy de acuerdo en que debemos evaluar a cada cerveza en su contexto y no pecar de 'absolutismo' cervecero (como decir: esta es la mejor cerveza del mundo).

    Pero creo que al fin y al cabo parte de la cultura cervecera consiste en conocer los distintos tipos y clasificaciones según la elaboración. Decir 'cerveza para acompañar la comida' es escamotear información y poco aporta. Más que nada porque a lo mejor hay gente a la que le gusta comer (o almorzar) con una Eku 28. Y tan panchos.

    En el foro de cervezasdelmundo ya hablé de cuál era mi posición sobre el tema y tuve con Chela una agradable discusión aquí.

    A mi entender, la promoción de estilos de cerveza y el disfrute de cada cerveza en su momento no tienen porqué estar reñidos.

    Estamos de acuerdo, eso sí, en una cosa: fuera esnobismos. Tengo muy claro cuál es la mejor cerveza del mundo: aquella que se toma en la mejor compañía.

    Un cordial saludo.

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  6. Andrés cuando mencionás Rioja o Ribera del Duero, estás confundiendo estilos con denominaciones de origen. Hay Riojas más secos que otros, sin contar de que los hay tintos, rosados y blancos (por favor, corregime si me equivoco)
    Tenés razón con los restaurantes, no pasa sólo en España, me parece que es algo que sucede en casi todo el mundo. Pero cuando compramos cerveza para tomar en casa, tenemos el control y podemos decidir.
    Yo no veo nada malo con tomarse una cerveza para calmar la sed. Qué más noble fin para una bebida! Pero espero algo con poca carbonación, con sabor tirando a lo amargo y refrescante, sin que sea servida helada! Eso es lo que está mal!
    Buen argumento Galápagos (y perdón por la confusión). Pero decime qué es una Porter, una Pilsen o una Golden Ale? Si cuando tomás una Porter de una cervecería puede llegar a ser completamente distinta a la de otra? Creo que se le está tirando demasiada información al cunsumidor, y es confusa. Tenés también tipos que dicen "Ah! Esta cerveza no es una pilsner lager! No me gusta, no es lo que esperaba."
    Insisto que no estoy en contra de los estilos, no quiero derogarlos. Lo que no quiero es que haya gente que piense primero en el estilo y después en la cerveza que tiene en frente, quiero que se les reste un poco de importancia y empecemos a disfrutar la cerveza como la divina bebida que es, se llame como se llame.
    Además, esta suerte de obsesión de algunos por los estilos, le ha dado herramientas de marketing a gente como Quilmes para sacar el menjunje que ellos llaman Stout.
    Y para los cerveceros, si no les sale hacer una cerveza según tal o cual estilo, mejor invéntenle un nombre.
    Me parece muy bien lo que hace la Cervecería El Búho.
    Con los vinos pasó lo mismo, primero, vino de mesa, después vinos finos, después varietales y después maridajes y demás cosas.
    Es por eso que digo que los cerveceros podrían poner en sus etiquetas, esta es una cerveza dulce, de buen cuerpo con notas tostadas y final corto, por ejemplo.
    Pero lo que más me gusta de esto, es el debate.

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  7. Max creo que lo que vos proponés, muchos microcerveceros lo estamos haciendo, si bien el estilo de la cerveza figura en la etiqueta, también es verdad que la mayoría de las artesanales, describen la cerveza, sus maridajes y maneras de tomarla en la contraetiqueta. El estilo es una guía, que por ahora solo unos pocos interpretan, atrás hay una descripción del fabricante que ayuda a decir al consumidor.
    Algunas veces lo que dice la contraetiqueta no se corresponde con lo que hay dentro de la botella y no es precisamente porque la pegaron mal, pero bue ese es otro cantar.JAJA

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  8. Estoy de acuerdo con Galápagos, probablemente en Chequia tienen la cultura de la cerveza tan arraigada que "no necesitan" que les expliquen que se están tomando, pero en España es diferente y supongo que la situación es parecida a la de Argentina.

    Seguro que en Chequia no pasa los que me pasó la otra tarde en una de las escasas tiendas dedicadas exclusivamente a la cerveza que hay en Barcelona (y cuyo nombre prefiero no mencionar). Entro, me dirijo al dependiente y le pregunto por una por Porter, el hombre desaparece y al rato me trae una Ambar negra!!!

    El fin de explicar virtudes y diferencias entre estilos no es por simple esnobismo, sino para intentar hacer ver a la gente que hay más que cervezas rubias, negras o pelirrojas, que el mundo de la cerveza es mucho más amplio que los dos tiradores de la barra del bar habitual, intentar abrir una ventana a ese mundo por la que la gente pueda interesarse y empezar a curiosear.

    Es importante difundir la cultura de la cerveza para que cosas así no vuelvan a suceder...

    En fin, esta es mi opinión.

    Salud, Andrés.


    PD (Max, no los confundo, como decía en el comentario tanto Rioja como Ribera del Duero son denominaciones de origen)

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  9. Un debate muy interesante, coincido en parte con ambas posturas. Lo mas importante de tomar una cerveza es disfrutarla, en eso estamos todos de acuerdo.

    Concentrarse en mejorar la experiencia del consumidor, informandolo sobre las características de la cerveza que va a tomar, temperatura recomendada, etc, creo que es algo que todos los productores deberían hacer. Algunos ya lo estan haciendo, como Antares, Otro Mundo y nuestro amigo de Fabelhalf.

    Tambien coincido que no hay que caer en el esnobismo, pero me rehúso a abandonar completamente la mencion de los estilos, solo soy un simple consumidor con apenas un poco mas de conocimiento que el consumidor medio, asi que seguramente la mayoria de las cervezas artesanales que tomo no respetan 100% el estilo, pero cuando pido una golden ale o una stout, mas o menos se lo que estoy esperando, y generalmente las que dicen una cosa en el etiqueta y al tomarlas son otra, son las que me suelen decepcionar... es muy dificil que un invento como una "lager stout" pueda salir bien. :)

    Igualmente, creo que en nuestras notas de la Logia están mas del lado del Manifiesto de Max que de una critica purista del estilo, aunque a veces nos equivoquemos.

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  10. Como manifiesto filosófico tienes un diez, ahora bien,en la práctica Creo que estamos tratando aquí temas o fases de un mismo tema que son diferentes y complementarias.

    La cuestión de los estilos no debe ni tiene que ir disociada de la función de una cerveza.Por supuesto que es algo grande que una cerveza esté destinada a apagar la sed-pobres de nosotros si no- y tambien que otra sea adecuada para comer con carnes rojas, otra con pescado, etc... Desde mi punto de vista creo que es sólo una cuestión de nomeclatura y de mala información. Cualquiera de nostotros, instintivamente, ante la leyenda cerveza Roja, O cerveza Negra, vamos a pensar en el estílo al que se asocia ese color, esa cerveza. Eso es algo normal, lo ilógico sería que no fuera así. ¿Qué hay de malo en que el público en general también lo pueda hacer?
    Yo no creo que nadie, hoy por hoy,se vea defraudado por una cerveza atendiendo a razones puristas de estílo. El "no me gusta, no es una verdadera pilsen" creo que no se dice o no debería decirse -Planteas el tema del estílo tratando sólo un lado quizás muy purista del mismo, sin embargo hay algo más detrás del estilo.Creo que el estilo es fundamental, ya que en él se asientan las bases del futuro conocimiento que permita avanzar en el mundo cervecero.Otra cosa es que, como bien dices, vaya acompañado de detalles que lo complemente y que permitan un mayor espectro de conocimiento en la materia. La cuestión esencial es llegar a un equilibrio,desde mi punto de vista, que permita a la gente tener una criterio propio.

    Como bien dices no todas las porter son iguales,por suerte, pero es necesario saber que son porter para poder apreciar ese matiz frente a otras cervezas que también son de su mismo color. Si no caeríamos en la generalización por colores y creo que eso no lo quiere nadie.Más he oido a la gente pedir una cerveza tostada, una cerveza rubia o una cerveza negra. A mi no me molesta en absoluto pero siempre que sepan que es lo que hay detrás de ese color, detrás de esa definición. Cervezas negras hay mil variedades distintas y es su estílo lo que, inicialmente las diferencias ¿o acaso es tan malo mostrar y enseñar a la gente a diferenciar entre lo que es una Cerne-perdón si no lo escribí correctamente-, una schwartzbier o una Porter? yo creo que no. La simplificación es buena, pero tambien es un arma de doble filo que puede rayar el tan manido snobismo.Por supuesto hay gente a la que todo esto no le importa nada y se toma una cerveza en función de su marca y no le interesa ni el estilo, ni la situación ni los maridajes ni nada.Ese es otro extremo, otro punto de vista muy libre y aceptable pero que no aporta nada.Volvemos pues a la idea de logsar un equilibrio entre el tipo que se siente defraudado porque su bitter ale no es lo suficientemente bitter ale? y el que se toma grimbergen porque le gusta esa cerveza y punto, no quiere saber más. Los dos extremos, no son válidos desde la concepción que yo tengo de esta maravillosa bebida.

    La comparación con el vino es muy ilustrativa...
    No hay nadie en este mundo que se acerque a un camarero y le pida un vino. Todo el mundo tiene como referencia una marca, una bodega-o marca-, una denominación de orígen o un tipo. Todo el mundo tiene claro lo que quiere tomar y con qué lo quiere tomar.Y eso se consiguió a través de información.
    Con la cerveza debemos hacer lo mismo, creo que asentar los estílos en la mente del consumidor, junto con los otros conceptos que mencionas no es mucha información, creo que es la información necesaria para que se consiga crear una noción de la cerveza que cada momento, comida o lugar requiere. Sólo así podremos evitar que engendros como por ejemplo, la Quilmes Stout o la Superbock Stout sean confusos.Si el consumidor tiene noción de lo que es una stout podrá rechazar esa cerveza como tal-ojo!!independientemente de que le guste o no.
    Por supuesto,el mundo de la cerveza no esta exento de esa corriente de malinterpretaciones y confusiones.Mucha gente tiende a hablar lo primero que oye sin corroborar o informarse y desfortunadamente el estílo cervecero es el primero que paga las consecuencias.Es por ello que personalmente creo que no se debe obviar nunca esta cuestión. Si además te dan datos sobre que uso se puede dar a la cerveza, que matices puedes encontrar o con que marida bien entonces ya sería genial.

    Una Pregunta ¿ Qué cerveza es la recomendable para tomar mientras se trata un tema como este?jejejejejejeje.
    P.S.-Enhorabuena por el debate generado Max, creo que siempre que sea sano, como es este caso, se pueden sacar ideas en claro que a todos nos son muy útiles.

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  11. Jaja, una genialidad preguntar con que cerveza acompañamos tan espectacular intercambio de ideas, Chela! Una mesa real con cervezas de por medio, hablando todos estos temas sería la gloria! :)

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  12. Acá en chequia solamente existen lehké pivo (- de 8°balling), vyčepní (8 - 11°), ležák (11-13) y speciál (+ de 13°). En ellas tenés světlý, tmavé o černé y polotmavé (rubia, oscura y ámbar), además de kvasnicové (con levaduras), nefiltrované (sin filtrar).
    Algunos cerveceros artesanales están empezando a mencionar algunos estilos como porter (probé una y en realidad era una cerveza turbia, marrón oscura y espectacular de rica), IPA, etc. Pero son excepciones. En cada categoría las cervezas pueden variar enormemente y eso me gusta mucho.
    De nuevo, no estoy en contra de los estilos, me parecen bien como guía, pero no están grabados en arcilla ni son mandamientos.
    El problema que veo con ellos es que se están marketinizando mucho.
    Personalmente prefiero evaluar a las cervezas teniendo en cuenta lo que espero de ellas.
    Me fijo en las etiquetas, en los ingredientes, en el ABV y, si la hay, graduación balling, además de cualquier otra información que allí aparezca.
    Me gusta lo inesperado. Me acuerdo durante la entrega de premios de SPP el año pasado cuando pudimos comparar lado a lado dos tmavé de 14° balling, ambas lagers, elaboradas con los mismos ingredientes y sin embargo no podían ser más distintas. Me preguntan el estilo, tmavé speciál.
    Y me parece genial lo que los cerveceros artesanales están haciendo en Argentina, poner más información en la etiqueta, eso es más importante que tal o cual estilo. Desde mi punto de vista.
    No pretendo tampoco que dejen de mencionar estilos. Me parece bien informar al consumidor, pero también que consideren las cervezas con las categorías que propongo.
    Buena pregunta la de Chela.
    Yo propondría una 11°kvasnicové checa, de esas que te emborrachan despacito y con acción retardada :)

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  13. Yo no creo que los estílos sean mandamientos,esa es una posición extremista del tema y del que muchos abusan, quizás te encontraste a muchos que así lo hacen y de ahí tu opinión.
    El problema del uso y abuso de los estílos en el marketing, es como te decía, un problema grave que lleva a equívocos. Vuelvo a decir lo mismo. Si un consumidor medio, consigue tener claros los conceptos y hacerse una idea aproximada de un estílo-, no solo del color o de lo que te ponga la etiqueta, que como dice Nano, en más de una ocasión se pone mal, si no como dices ingredientes, densidades, características aproximadas, se podría evitar que los que hacen estos abusos se miraran muy mucho antes de hacerlo. Quizás sea snobismo pero creo que todo el mundo debería poder rechazar una cerveza que no cumpla los requisitos solicitados. Si se pide una bitterse pide una bitter y no una pale ale,muy británicas que sean ambas.Por desgracia, esto ocurre muy a menudo.
    Personalmente creo que el estílo es más accesible como referencia que los Balling, LOS Plato, los OG, las Unidades de amargor, que están muy bien y son muy útiles para apreciar un montón de cosas pero a otro nivel.El consumidor medio- sin él no hay posibilidad de que esto avance- debe ir poco a poco y creo que esos datos no le van a decir tanto como la noción clara de un estílo, e insisto, sus variantes.

    Yo para esta conversa depende elegiría la cerveza según la localización:
    Si Estuvieramos en Chequia probaría la que nos recomienda Max y luego otras doce apetecibles que me dieran feeling jejejej
    Si Nos juntaramos en Argentina la oscura de Fabelhaft, La Porter Petardo y la recomendación que la Logia nos fuera haciendo del fabuloso mercado artesanal Argentino.
    Si fuera aquí creo que unas rondas de Alhambra 1925 intercaladas con la Cotoya Black artesana y la Torrada artesanal de Glops podría ser ideal.

    Y si buscamos territorio neutral yo creo que debería ser en Londres, rodeados de pintas de bitter y de IPA o en Italia donde los "tanos" y sus microcervecerías nos pueden dar buen juego.
    Joder... acaba de entrarme muchísma gana de tomar una cerveza y todavía quedan hoooras de trabajo jejeje

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  14. Max me gustaría hacerte una petición. Vi que en tu comentario, muy acertadamente pones lo siguiente: " světlý, tmavé o černé y polotmavé (rubia, oscura y ámbar)" y " kvasnicové (con levaduras), nefiltrované (sin filtrar)."
    como lector tuyo, cuyo Checo sólo llega para decir Primator, Dobrou Chut y Na Zdravi jejejeje te estaría muy agradecido si pudieras dar este típo de traducción cuando haces tus reportajes.Me consta que a muchos nos sería de gran ayuda para ir aprendiendo y poder tener una base sólida sobre la cerveza checa.
    Por otro lado ¿tu por casualidad conoces una película checa titulasa en español "Mi Querido pueblecito"? es realmente buena, hay una escena en la que el protagonista invita a cerveza a su vecino. Las tiene guardadas debajo de la escalera de su casa. En esa escena le dice al otro " te la voy a dar del 7º escalón, porque las del 6º están calientes y las del 8º muy frías" es absolutamente genial!!!!
    Haya salú

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  15. ¡AH!, pero que cosa; hacía tiempo que no entraba en ningún blog ni sitio de cerveza, y me encuentro con esta discusión de cabeza. Muy interesante.
    Me parece, Max, cualquier método de clasificar la cerveza es un reduccionismo, en ultimidad. De modo que igual dá que la lista incluya 4 estilos clasificados según el momento de ser tomada, o trescientos estilos según su linaje y región.
    Todos responden a una necesidad, todos pueden coexistir y ser útiles en algún momento.
    De hecho, Michael Jackson esboza una clasificación así en sus libros, porque separa las cervezas por grupos relacionados con la oportunidad de su consumo.
    A mi (y a quien desea producir cerveza de manera mas o menos rigurosa) me sirve un sistema de clasificación detallado y con base comparativa amplia; porque lo mas difícil haciendo cerveza no es tanto hacer buenas cervezas sino hacerlas igual, y en esto es útil el detalle.
    Además, hay detrás un sistema complejo de clasificación que te permite hacer comparaciones sin tener que haber bebido todas las cervezas del mundo.
    Esto no significa descartar una cerveza porque no diga que representa un estilo específico, pero si el que se tomó el trabajo de hacerla puso que es de determinado estilo, entonces uno espera encontrar determinada cosa y no otra.
    Si sólo dice negra, y es buena; es buena cerveza. Pero si el tipo se tomó el trabajo de intentar hacer algo muy específico y la pifió por un detalle, es bueno que lo sepa; porque puede ser que se le ocurra seguir así porque le gusta y quiere crear algo nuevo, o puede ser que no se dió cuenta y está recibiendo información valiosa para corregir.
    A mi me encanta que Quilmes haya sacado una cerveza negra endulzada con caramelo y le llame 'stout', porque si la hubiese llamado 'negra dulce' no me daría la posibilidad de oponerla a la mia y explicar en que se diferencian. Mas alla de eso, a muchísima mas gente le gusta la stout de Quilmes que la stout que yo hago; y está bien: entre otras cosas, no podría fabricar toda la cerveza necesaria para abastecer a los solicitantes si la cosa fuese al revés :-).
    En vinos (y en cerveza) es fácil no preocuparse por el estilo que uno hace cuando lo hace en lugares donde la tradición de elaboración es tan larga que las materias primas son parte del 'terroir'. Nadie (salvo la necesidad de disputar mercados) se preocupa si un vino hecho en la zona de Borgoña o en el Véneto son otra cosa que borgoña o valpolicella (estén hecho con la mezcolanza que estén)y si son buenos, o una cerveza hecha en Chequia con lúpulo de la región, cebada que se viene resembrando desde siglos, agua de la misma fuente que hace 500 años y levadura obtenida de fermentadores que están desde siglos atrás en funcionamento tiene necesidad de decir que es pilsener, lager o como sean las demás denominaciones que desde el otro lado del Atlantico les encajamos; pero este es el Nuevo Mundo en casi todo, y sin ningún eufemismo: copiamos, copiamos y copiamos, como hacen los niños cuando aprenden a convivir. Y para copiar, seguimos patrones.
    De todas maneras, la descomunal clasificación que colocas en su lengua natal en tu última entrada, para una cosa que para nosotros es simplemente 'cerveza checa' indica que las clasificaciones existen.
    Claro, una porter o IPA en Chequia es tan raro como una berliner weisse en el centro de Dublin; pero aquí, donde todo da igual, clasificar por estilos ayuda a encontrar un sitio en el mundo; hasta que desarrollemos algo propio, pero bueno.

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  16. Estoy de acuerdo con Chela, traduce un poco por favor Max, para los que no dominamos el checo ;-)

    Respecto a este último comentario de (...) he de decir que gracias a que "a ese lado del charco" hay gente que "copia" muy bien, aquí podemos disfrutar de cervezas como la Anchor Porter...

    Salud, Andrés.

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  17. Uff, llegué tarde a la discusión.

    Se tocaron varios temas y hablaron bastantes personas, pero voy a tomar algo de eso para hablar un poco de lo que pasa en Chile y lo que me pasa a mi, si no les da lata.

    En Chile el Marketing de las cervezas, sobre todo artesanales, se ha notado mucho. El cambio más notorio es el cambio de nombre (de nombre de fantasía al del estilo y viceversa). Sin embargo, yo creo que el 90% de las personas sigue hablando de cerveza negra (de hecho le dicen "malta" por la más antigua ( y única) cerveza negra que había en el mercado) roja o ámbar y rubia. Sin embargo, muchas de esas cervezas no son catalogables en un estilo, de hecho, la gran mayoría escapa de esos estilos. Por lo mismo usan nombre genéricos como Dark o Brown Ale, Helles, etc. Para que hablar de las industriales: Black Lager y Red Ale. La lager, ok, pasa, pero la ale, si es una lager!!! Eso yo creo que no se había escuchado nunca, una Red Ale que en verdad es una Lager. Más fantasioso no pódría ser.

    Fuera de esos extremos, comparto con Max que al final la cerveza debería sustentarse por sí misma. Y si no se puede clasificar dentro de un estilo, da lo mismo. Una lasaña que en vez de masa usa berenjenas, bueno, puede que no sea lasaña, pero eso no la hace mala.

    El problema nace cuando la cerveza se vende como de un estilo es particular y no tiene nada de ese estilo, o tiene algo pero es mala. Por ejemplo, una lasaña de berenjenas que al final parece ensalada mal aliñada. En ese caso creo que el marketing y las ganas de hacer plata ensucian no sólo a esa cerveza sino a todo lo que envuelve tomar una cerveza por alguien que sabe hacer cerveza, un maestro cervecero que ama su profesión y vive tranquilo con lo que gana, pero más tranquilo sabiendo que hace un producto de calidad.

    Lamentablemente, la gran mayoría de nosotros no tenemos el contacto que Max tiene con ese tipo de gente (el cual envidio profundamente). Ese contacto le da la posibilidad (creo) de conocer que al final las recetas de tal o cual estilo pueden variar sacando una cerveza única y fuera del estilo, pero exquisita como ninguna. En Chile, particularmente, eso no se da.

    Por último, aplaudo la invención de la nueva nomenclatura. Yo en algún momento pensé en utilizar algo parecido, por ejemplo, la cerveza del día a día (de refrigerador la iba a llamar, de esas que no pueden faltar), o la de postre (las más complejas). Es muy cierto que fuera de grados, sabores y densidades existe también un momento para cada cerveza, y quizás esa manera de clasificarla haga que se entienda mejor que tipo de cerveza es, para no estar diciendo: mira es una porter pero no tan tostada, con un dejo a levadura propio de una belga pero con ese rico sabor a malta de las checas.

    Me sumo a lo de las traducciones!

    Saludos a todos.

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  18. Qué bueno poder leer tantas opiniones de tanta gente distinta. Me encanta. Era el objetivo que tenía cuando se me ocurrió escribir este Manfiesto.
    Me hizo también pensar y me di cuenta que mi posición respecto a los estilos es producto, en cierto modo, del lugar donde vivo.
    Mi "educación cervecera" la he recibido en Chequia. Como dije en mi comentario anterior, acá de estilos casi no se habla, es algo ignorado por la gran mayoría de los "consumidores educados", ni hablar de aquellos que siempre toman lo mismo.
    Eso me permitió poder apreciar una cerveza sin prestarle demasiada atención a lo que dice el frente de la botella y evaluarla como bebida en sí. En mi insularidad pivera nunca pude terminar de comprender la casi obsesión de muchos con los estilos.
    Les propongo este ejercicio intelectual con cuya conclusión creo que vamos a estar todos de acuerdo.
    Nos dan una cerveza a ciegas. Solamente un vaso sin decirnos de dónde proviene, con qué y cómo fue hecha y, claro, de qué estilo es.
    Digamos que es una cerveza dorada, con marcadas notas frutales, cuerpo medio y un final largo con notas cítricas.
    Después de tomarla decimos que es la cerveza más rica que hemos tomado en los últimos tiempos. Nos voló la cabeza.
    Cuando agarramos la botella vemos que dice, por ejemplo, English Pale Ale. Cuál sería nuestra reacción? Personalmente, me encongería de hombros y pediría otra diciendo, EPA no será, pero qué buena que está.
    Vuelvo a insistir, no tengo nada en contra de los estilos en sí mismos.
    Un estilo es el resultado de una combinación de ingredientes utilizando un método dado. Lo mismo podría decirse de una torta de chocolate. Es decir, el estilo no es ni más, ni menos, que una receta tradicional.
    Como toda receta tradicional, si se sigue con cuidado, hay más posibilidades de que el producto resultante sea bueno.
    Por otro lado, no dejan de ser nombres un poco arbitrarios, que en muchos casos no reflejan ni siquiera su proveniencia. En otros, también, se trata de una cuestión de marca protegida. Yo puedo hacer una cerveza siguiendo la misma receta y proceso, paso a paso que la Orval, la puedo hacer al lado de la cervecería Orval, podría hasta tener un sabor igual a la Orval, pero no la voy a poder llamar Trapista o de abadía porque ningún monje estuvo presente en el proceso.
    Como toda receta tradicional, si se es un poco creativo y un tanto más experimentado, puede ser modificada a tal punto de hacerla casi irreconocible.
    En cuanto a las clasificaciones checas, son basadas en elementos concretos y son en los primeros casos la nomenclatura legal de las cervezas, basada en su graduación balling y luego los colores. Nefiltrované es la manera de presentar una cerveza y kvasnicové, sí, podría ser catalogado como un estilo, aunque es más un adjetivo que puede ser aplicado a cualquiera de las clasificaciones arriba mencionadas, así que una cerveza puede ser polotmavé speciál kvasnicové.
    Un interesante ejemplo es la Primátor Weizen, una cerveza de trigo de fermentación alta parecida a las alemanas, pero más dulzona. Acá la llaman en todos lados, Primátor Kvasnicové.
    Catador tiene razón. Hay muchas cervezas que no se ajustan a ningún estilo, algunas son mejores que otras, pero todas merecen atención ya que son algo novedoso e innovador. Eso, amigos, es para mí una de las mejores cosas que tiene la cerveza. Es una bebida democrática, cualquiera puede hacerla en casa y jugar con sus ingredientes y procesos.
    En cuanto a las traducciones, voy a hacerlo, prometo :)
    Igual, sigan aportando su opinión. Me encanta....

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  19. Gracias a ti por este blog, Max.

    Y a ver si podemos seguir esta discusión esta noche a las 9 en el chat...

    Salud, Andrés.

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  20. La experiencia detrás de una barra de una cervecería me demuestra que el 90% de los clientes solo necesitan dos distinciones.
    Todo se reduce a rubia, tostada y negra, y
    suave, media o fuerte (en cuanto graduación)
    Con esa información siempre encuentras la cerveza que un cliente no experimentado desea en cada momento.
    Para los que están en un nivel avanzado en cuanto a cervezas, solo necesitan ver la carta o las neveras expositoras y ya saben a lo que van.
    Quizás sea una clasificación muy simplista pero la realidad es que es la que funciona. Muchas veces intentas explicar a un cliente algo acerca de la cerveza que le vas a servir, que si de donde es, que de que estilo, alguna curiosidad sobre la marca o fabricante...
    A los 15 min vuelve el cliente y te dice... ponme otra tostada de esas. Si, si, la de la botella azul, la de la etiqueta verde...
    En fin, que no recuerdan nada de lo que les dije, ni siquiera el nombre, pero la cerveza les gusta y el hecho es que repiten.
    Esto me pasa incluso con clientes que ya han tomado mas de 100 variedades en el Lúpulo, lo que indica que sólo la clasifican en si les gusta o no.
    Un abrazo y enhorabuena por el trabajo que realizas en pro de la cerveza

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  21. ¡¡Qué buen debate!! Qué excelente redacción y contenido de las opiniones. ¡Felicitaciones Max por el blog! Javier de Tandil - Argentina
    dicosimo1970@yahoo.com.ar

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  22. A Zlaty Bazant? Slovensko do toho!!

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