28/10/07

Mucho más que una birrita...

"Kde pivo se vaří, tam se dobře daří. Kde pivo se pije, tam se dobře žíje" Proverbio checo.
Que significa algo así: Donde se elabora cerveza, la cosa anda bien. Donde se toma cerveza, se vive bien". Este cachito de sabiduría popular es mucho más que una apología del alcoholismo. La cerveza es, oficialmente, la bebida nacional de Chequia y es, por ende, un elemento importante de su identidad cultural.
Resgistros históricos nos dicen que ya desde principios del milienio pasado los checos elaboraban cerveza de manera comercial. Pero la historia cervecera de las tierras que hoy componen Chequia es mucho más larga. Las tribus germánicas y celtas que aquí estaban asentadas, ya elaboraban cerveza antes de la era cristiana. Cuando luego de mucho ir y venir durante las masivas las migratorias que aceleraron la caída del Imperio Romano, las tribus eslavas que aquí llegaron continuaron con la costumbre cervecera, a pesar de que su bebida tradicional era el medovino. Pero no sólo ello, los eslavos fueron los primeros en cultivar el humulus lupulos, el lúpulo para los amigos, y claro, también los primeros en agregárselo como saborizante y antioxidante a la cerveza.
Durante la edad media la industria cervecera estuvo fuertemente regulada. Se emitían licencias de producción de a una por ciudad o condado, así que el titular de dicha licencia tenía un monopolio en su zona designada. Pero atención, a diferencia de lo que sucede hoy por hoy cuando hablamos de monopolio, el cervecero no podía hacerse el piola y vender cualquier porquería. Tenía que cumplir con estándares de calidad y mantener a la clientele contenta (que muchas veces incluía el noble local o incluso el monarca de turno), si no la licencia podía ser fácilmente cancelada.
Mientras tanto, la cerveza seguía siendo elaborada en los hogares para consumo familiar y parte del mosto apenas fermentado, llamado en checo mladína, era el desayuno diario de grandes y chicos. Su alto contenido de fibras, minerales y vitaminas varias lo hacían un alimento ideal.
Para muchos la cerveza era la fuente más segura de tomar líquidos. El agua de pozos, arroyos y estanques podía estar contaminada. La cerveza, nunca.
En fábricas donde se trabajaba a altas temperaturas también se elaboraba cerveza, en este caso para los operarios. Estas cervezas eran de la categoría sedmíčka o menos, siete grados de azúcar y muy bajo contenido alcohólico, 3% como mucho. Para los pobres tipos que tenían que trabajar a temperaturas infernales en fábricas de cristal o metalúrgicas, eran una bendición del cielo. Los refrescaba, les quitaba la sed y, lo que es más importante, les daban energías y engañaban el apetito ya que las cervezas eran sin filtrar y bien espesas.
Pero la cosa no termina ahí. La relación de los checos con la cerveza es algo serio y muy arraigado que quizás se hizo más fuerte durante los años que las tierras checas y moravas fueron parte del Imperio Austrohúngaro.
Si bien la política imperial no fue la de proscribir los idiomas locales, se esperaba que toda la nobleza y las elites hablasen alemán. El uso del checo era desalentado. Y mientras que las clases altas y los obsecuentes de la nobleza se reunían en cafés y restaurantes donde se hablaba alemán y se tomaban licores y vinos, el resto se reunía en la hospoda, donde sólo checo era aceptado, a tomar cerveza. De hecho, fue en estos lugares donde el checo pudo sobrevivir. No es extraño entonces, que los movimientos nacionalistas checos nacieron en la hospoda, acompañados de cervezas.
Hoy por hoy, los checos, con 160l per cápita al año, son los mayores bebedores de cerveza en el mundo.
Pivo casi nunca falta en los hogares, y si no se tiene en botella, se ba a la hospoda de la esquina a llenar el jarro de cerámica que cada familia del pais parece tener.

Algunos números:
En 1918, el año de la independencia de Checoslovaquia habían registrados 500 pivovaru. Para 1930, 446, que producían 11,4 millones de hectolitros al año. Más de la mitad de las cervecerías no sobrevivieron la segunda guerra mundial y la ocupación nazi y para 1950 quedaban 198, con una producción anual de 9,25 millones de hl.
Los años comunistas tampoco ayudaron mucho, para 1990 solamente quedaban 71 cervecerías. Éstas producían, sin embargo 18millones de hl al año. Hay quienes sostienen que, paradójicamente, fue el cerrado y ferozmente estatal sistema económico comunista que preservó la calidad de las cervezas industriales checas. Al ser todas empresas del estado, no tenían que preocuparse por reducir costos ni satisfacer las expectativas de accionistas, y se podían concentrar en producir buena cerveza; y si bien la caida del régimen hizo posible la modernización de la industria y la sociedad en general, en algunos casos no fue tan positivo para la bebida nacional. La privatización de muchos pivovary resultó en la caida de la calidad de su producto, fusiones que devaluaron enormemente marcas históricas, como Braník y la desaparición de otras.
Un ejemplo es el de Pivovar Svijany. Había sido comprado por Pivovary Praha (Staropramen) y en 1998 querían liquidado por no considerarlo rentable. De no ser por sus actuales dueños que lo rescataron, su destino hubiese sido el de varios otros, la muerte, y no el éxito que la empresa es hoy. Un pivovar industrial que sigue produciendo cervezas de muy buena calidad que están ganando más y más adeptos.
El futuro de la buena cerveza checa durante los voraces 90 parecía oscuro. Por suerte hoy la marea parece estar revirtiéndose y las cervecerías más pequeñas e independientes están creciendo y sólo en este año se abrieron 10 brewpubs o cervecerías artesanales.
Al día de hoy existen unos 100 pivovaru. La mitad industriales (dede los más grandes a los más chicos) y la otra mitad, artesanales que producen, en total, casi 600 tipos de cervezas.
Así que amigos, cuando se tomen una pivo piensen que están disfrutando bastante más que una cervecita, que están tomando un pedazo importante de la cultura de un país muy importante en lo que respecta al arte e industria cerveceros.
Na zdraví!!!!

25/10/07

La austeridad del Peregrino

La leyenda dice que la cuidad de Pelhřimov fue fundada a fines del siglo 13 cuando un Peregrino (Pelhřimov es una fonetización checa de la palabra) en camino a o de vuelta de la Tierra Santa o Santiago de Compostela se quedó en el lugar. Pronto gente fue asentándose a su alrededor porque lo consideraban un hombre santo.
Poutník es el correcto término checo para Peregrino, y es el nombre del pivovar local. Es uno de los pequeños, y no es fácil encontrarla fuera de su limitada zona de influencia en la región de Vysočina. Lo cual es una lástima porque los 26.000hl de cerveza que hacen al año, son muy buenos.
En Praga se puedeo conseguir sólo uno de sus tres productos, la Poutník Světlý Ležák Prémium 12% (y el único lugar donde la he visto es en Pivní Galerie). De los otros dos productos, la desítka y la special 14°, solamente he probado el último cuando lo sirvieron en Pivovarský Klub.
Hacía mucho que no tomaba la 12°. Me acuerdo que me había gustado mucho única vez que la probé tirada en Pivní Galerie y cuando más tarde tomé en casa su versión embotellada. Pero ésto había sido ya hace un par de años y mis gustos han evolucionado, así que quería ver qué tanto me iba a gustar ahora.
La POUTNÍK Světlý Ležák Prémium 12% es un típica Pilsner Lager checa, con todo lo bueno que ello implica. Por lo tanto, al servirla su color no sorprende, es el ámbar dorado y casi cristalino que esperamos. La espuma es bien blanca y bastante persistente (la cerveza en la foto estaba a una temperatura un par de grados más alta que lo ideal y la espuma sufrió por ello). En el aroma se siente miel y hierbas frescas, es suave pero agradable. Al tomarla lo primero que notamos es el lúpulo con las clásicas notas de una český ležák como Dios manda. En el final persisten las notas herbales del lúpulo que ahora se combinan muy bien con el dulzor de la malta. No es una cerveza muy compleja y, para ser sinceros, tampoco con demasiado carácter, pero sí es una de esas cervezas que uno ama tomar en un día de mucho calor, esas cervezas que sin necesidad de estar heladas, nos refrescan, nos calman la sed y nos dan energías para seguir el día. Muy rica, austera y simple.

23/10/07

Una buena y una mala

Siguiendo con mi cacería había encontrado en el bohemio barrio de Žižkov un lugar donde servían toda la línea de Podkovaň. Me había puesto muy contento. El lugar está relativamente cerca del centro (Justo frente al ayuntamiento de Praga 3), tenía excelentes precios y me daba la posibilidad de poder tomar las buenas cervezas que el pequeño pivovar de Bohemia Central produce. El día que lo econtré no andaba con demasiado tiempo, así que solamente pude parar a tomarme una dvanáctka rápida, que como esperaba me gustó mucho. Es una cerveza que había probado ya en muchas ocasiones en su versión embotellada. Su sabor y características son similares a las de la 14°, pero más suave y liviana, claro.
Finalmente, el otro día tuve tiempo para acercarme a comer algo y sentarme más tranquilo a probar las otras cervezas en oferta. Algo me llamó un poco la atención cuando antes de entrar y durante unos minutos después de haber tomado mi mesa no supe bien que era. Algo había cambiado. Saliendo de mi distracción me di cuenta que había carteles intrusos. La única marca de cerveza que había notado en mi primera visita había sido justamente Podkovaň, estaba estampado en los vasos, en los manteles, en los apoyavasos y colgado del bar. Qué estoy diciendo, hasta el mismo nombre del lugar era, y todavía es, Podkovaňská Restaurace u Radnice. El cambio, habían llegado dos intrusos....
Por suerte no todo estaba perdido, los intrusos eran Svijany y Rohozec. Lo cual no está nada mal. Le pregunté al mozo si estaba equivocado y me contó que a partir de ahora el Pivovar (no sé si se refería a Rohozec o Svijany, son los mismos dueños) se haría cargo de la hospoda. Me dio un poco de pena, pero a la vez, alegría ya que el cambio no había sido para peor.
Igual, todavía les quedaba algo de Podkovaň y pude tomarme un para acompañar los medallones de solomillo de cerdo a la pimienta y papas americanas que me habia pedido, y que no estaban nada mal.
La hospoda a la hora del almuerzo estaba bastante vacía. Debe ser que, a diferencia de la mayoría de las hospodas del país, no ofrecen un menú con hotová jídla barata, sino una selección de minutas de precios, si bien económicos, algo más alto que a los que uno está acostumbrado y que seguro se pueden encontrar en el resto de los muchos lugares cercanos. Sin embargo, me imagino que debe ser un lugar bastante más animado a la tarde o noche, ya que hay pantallas por todos lados donde se pasan eventos deportivos y el precio de la cerveza es muy bueno.
Había sacado fotos de la entrada de la hospoda, pero me parece que las perdí. Si las encuentro, las cuelgo; igual me parece que una vez que terminé la transición los carteles y el frente van a cambiar así que no sé de qué utilidad serán.
El interior es el de una típica hospoda sin pretensiones, pero con calidez. Me gustaron mucho los frascos de condimentos que hay en todas las mesas y, como dije antes, la comida es bastante buena.

Podkováňská restaurace U radnice
Havlíčkovo nám. 670/7
130 00 Praha-Žižkov

Igual, no todo está perdido en materia de Podkovaň točené. Todavía queda un lugar. Una jidelna en la plaza comercial al lado de la estación de metro Ládvi. Ahí puedo tomarme al menos una desítka, muy buena para su categoría.

Jidelna es para los checos cantina. Esos lugares donde uno pide su comida en el mostrador, paga en la caja y luego come, por lo general, de parado. Esta jidelna en cuestión es bien chiquita, con típica comida checa de jidelna bien barata y de buena calidad por los precios, más la ventaja de que cuando está lindo, ponen un par de mesas afuera. La cerveza? 15Kč (0,54EU) por un vaso de medio litro. El problema es que abre sólo de 9 a 15hs. Nadie es perfecto....

18/10/07

Si no hay nada mejor que hacer...

El otro día fuimos a hacer nuestra periódica visita a mis suegros. Ellos viven en Příbram, una cuidad a unos 55km al sur de Praga, y no precisamente una de las más lindas del pais. Luego de un delicioso vepřo-knedlo-zelo casero, y como no había mucho más para hacer, quisimos romper la rutina de sentarnos a comer frente a la tele y decidimos hacer un viajecito. El destino, Březnice, un pueblo a 20km de allí.
Březnice es un lugar tranquilo con un palacio muy bonito y, para mi más importante, hogar de Pivovar Herold.
Mucha fue mi alegría cuando me enteré que la cervecería se encuentra directamente al lado del palacio. Algo fue la decepción cuando me enteré que no está abierta al público.
Visitamos Zámek Březnice, claro. Un palacio que, comparado con otros, como los no muy alejados Konopiště y Hluboka, es pequeño y nada impresionante. Sin embargo sus jardines tienen una linda atmósfera, acentuada por el hecho de que no había nadie en el lugar. Lo mismo se puede decir del gran parque que lo rodea.

Comparando de nuevo con, por ejemplo Hluboka, los interiores del zámek, son tirando a lo austeros, pero a la vez, eso los hace algo más acogedores. Hay algunas habitaciones en que uno casi siente que está en la casa de unos abuelos algo ricachones. Sería distinta la sensación si la visita guiada no hubiese sido casi privada? Puede ser. Pero, quizás influenciado por el lindo día que terminó siendo, los colores del otoño y la tranquilidad general del lugar, este palacio me gustó mucho. Fuimos después a la plaza principal del pueblo, dominada por una muy linda iglesia (cerrada). Nada del otro mundo.

Fuimos entonces a tomar algo al café-restaurant que se encuentra justo entre el pivovar y el zámek. El lugar cuenta con dos lindas terrazas cubiertas y juegos para chicos. Estaba un tanto fresco, así que fuimos adentro. Mi amorcito se pidió un chocolate caliente que según ella, si bien no era tan bueno como en Louvre, no estaba nada mal. Mis suegros, por otro lado, estavieron bastante satisfechos con su Latte y su espresso. Yo, como no podía ser de otro modo, me pedí una cerveza, que, como tampoco podía ser de otro modo era Herold. Pedí la oscura, que me gusta mucho. No la deben servir tan seguido, le faltaba cuerpo y tenía demasiado gas. Tan cerca del pivovar y tan lejos de la calidad que me había enamorado en Pivovarský Klub cuando la probé por primera vez.

Entre todo esto no me pude contener y fui a ver, con la ñata contra el vidrio, el pivovar. Qué lindo debe haber sido el edificio en sus épocas de esplendor. Le quedan muchos detalles barrocos en la muy deteriorada fachada. Da un poco de lástima. Igual, como todavía estaba abierto, fui a comprarme un par de botellas para llevarme a casa. El tipo que estaba a cargo de la seguridad y del despacho de las botellas no se alegró mucho al verme, debo haberle interrumpido algo importante que estaba viendo en televisión.
Como pude cargué con todas las botellas hasta el auto pensando que quizás algún día los nuevos dueños del Pivovar Herold le devuelvan a su edificio el lustre que se merece y hagan de él un luar lindo para visitar.

Mientras tanto, está el palacio local, que si no hay nada mejor que hacer, y se está cerca, es un muy lindo lugar para visitar.

16/10/07

Para ahorrarles el viaje....

Mi lugar preferido para comprar cervezas nuevas o poco conocidas es Pivní Galerie. Sin embargo, para aquellos de mis lectores que están en Praga por sólo unos días irse hasta ahí puede ser un poco complicado si no se tiene tiempo y no se conoce la cuidad. Y como si eso fuera poco, la galería está cerrada los fines de semana.
Otra alternativa sería comprarlas en Pivovarský Klub, que si bien no está tampoco en el centro, no está tan lejos. El problema aquí es un poco el precio, ya que no hacen diferencia entre una cerveza para tomar en el lugar y una para llevar, como es el caso de Pivní Galerie.
Así que pensando en ustedes amigos mios, quería contarle de otros dos lugares, justo en el centro, que si bien no tienen el surtido de los dos anteriores, tienen la suficiente variedad para darse un lindo gusto.

El primero de ellos se encuentra en U Medvídku. Lugar del que ya hablé en más de una oportunidad. En el mismo edificio de la hospoda y el pivovar, se encuentra un museo de la cerveza. De museo mucho no tiene, aunque hay un par de cachivaches interesantes. Lo bueno es que la entrada es gratuita, así que nada se pierde. Pero no es eso lo mejor. También venden cervezas en botella de varias marcas, entre ellas las excelentes Pardubický Porter y Vyškov Jubiler, además, claro de las dos delicias de la casa, Oldgott Barrique y X33. Se pueden comprar también remeras, buzos, gorros, vasos y demás merchandising cervecero a precios razonables. Lindo lugar para comprarle un par de regalos a amigos cerveceros en casa.


El otro lo descubrí por casualidad un día mientras deambulaba por las callejuelas de Malá Strana. Se encuentra apenas a metros del océano de turistas, casas de regalos de dudoso gusto, casas de cambio que pagan 20Kc por EU y trampas para turistas varias que es Mostecká; sin embargo parece estar a kilómetros. Se llama Galerie Piva y es muy pequeña, se encuentra en la calle Lázeňská, que es la primera a la izquierda luego de bajar del puente Carlos . A pesar de eso, el surtido que tiene es más que interesante y los precios no están nada mal. El día que lo descubrí entré y me puse a hablar con la simpática señora que alli trabaja. Me contó que un día le recomendó a unos japoneses una cerveza de marca desconocida para ellos (no me acuerdo cuál ahora) y que, medio con desconfío, se llevaron una botella para probar. Al día siguiente volvieron muy contentos y compraron varias más de la misma porque les había gustado mucho.
La moraleja es, compren cervezas que no consigan en su país de origen, o que no encuentren en los supermercados locales, es más que probable que se lleven una agradable sorpresa.

Además, recuerden, estas cervezas son, por lo general más baratas que las de siempre, son mejores y lo que es más, su dinero apoya a productores independientes y no va a parar a los bolsillos de multinacionales codiciosas

U Medvídku
Na Perštýně 7
Praha-Staré Město

Galerie Piva
Lázeňská 15
Malá Strana - Praha 1

14/10/07

Para acompañar las birras

Los bramboráky o panqueques de papa son un clásico de la culinaria checa. Son un plato de pobres, asi que son llenadores, baratos y ricos; y son geniales para acompañar unas cervezas. Son también polivalentes, ya que se pueden comer ya sea calientes recién hechos, o fríos al día siguiente, solos o acompañados con una variedad de opciones: se les puede poner queso rallado de cualquier tipo encima, jamón en fetas o picado, trozos de carne ahumada, sobras de un ragú o salsa bolognesa. En las hospodas es muy común "rellenarlos" con una mezcla de carnes en una salsita bien especiada, y no es muy difícil rellenarlos, solamente hay que doblarlos al medio.
Lo primero que comí cuando vine a Praga por primera vez, ya hace casi siente años fue Cmunda po Kaplicku, un brambokák relleno con un buen trozo de carne ahumada y chukrut. Un excelente acompañamiento para la primera de las muchas cervezas que desde ese día tomaría y sigo tomando.
Toman tiempo y algo de trabajo para preparar, pero si uno tiene ganas, es fácil.
Para unos cuantos bramboráky necesitamos:

6-8 papas medianas, nuevas o viejas, no importa.
Harina o sémola
3-4 Huevos
Sal, pimienta
bastante ajo picado bien chico
mejorana u orégano si ésta no se consigue.

Primero tenemos que rallar las papas, mitad con rallador fino y mitad con rallador grueso. Se las puede rallar de cualquiera de las dos formas, ralladas gruesas van a tardar más en cocinarse.
Si las papas son nuevas, van a soltar bastante jugo, dejar un poco en el bowl y poner el resto aparte en caso de que sea necesario. Si las papas son más viejas y el jugo no alcanza, podemos usar leche.
Agregar los huevos y el resto de los ingredientes, menos la sémola o harina y mezclar. La sémola la agregamos hasta hacer una masa uniforme. La fórmula es simple, si la mezcla es demasiado líquida, seguimos agregando harina, si es demasiado seca, jugo de las papas o leche. La consistencia tiene que ser parecida a la de la mezcla para panqueques.
Poner a calentar aceite una buena sarten. Cuánto? Suficiente para cubrir el fondo y un poco más. No recomiendo hacerlos en una sartén de teflón con poco aceite porque salen demasiado secos.
Una vez que el aceite está a la temperatura correcta, ponemos un cucharón de la mezcla y lo distribuimos por toda la sartén. Freirlo por ambos lados hasta que esté bien dorado y ponerlo a escurrir. Repetir hasta que se termine la mezcla.

Se los puede hacer un tamaño más chico, tipo medallón, en ése caso, los bramboráčky son muy buenos para acompañar carnes y salsas.
Technorati Profile

9/10/07

Piensen en los pibes

Měsťanský Pivovar Náchod, Primátor para los amigos. Es una cervecería muy interesante, no sólo por su línea de productos, sino porque su propietario es la Municipalidad de Náchod, una cuidad al noreste de Praga. Las ganancias generadas por sus ventas no van a engordar los bolsillos de ningún funcionario (al menos no oficialmente) sino que son destinadas a las escuelas. Así que tomarse una Primátor es apoyar la educación.
Ya hablé el otro día de la potente Double 24%. Hoy quería hablar de sus tres productos más recientes. Primátor Weizenbier, Primátor English Pale Ale y la más tradicional Polotmavé 13%
Aquellos acostumbrados a las cervezas de trigo alemanas encontrarán a la Primátor algo más dulce, que podría decirse es una característica de las pocas cervezas de trigo que aquí se elaboran. Es una cerveza con un color ámbar claro bien turbio. A la nariz se notan flores y bananas, con un suave toque de canela, muy fresco. Similares sensasiones se tienen al beberla, sumados a toques herbales. Es una cerveza que se deja tomar muy muy bien, en especial en un día cálido. Su suave final frutal invita a tomar otro vaso cuando se tiene sed.

La English Pale Ale es algo completamente distinto. De las tres es quizás la más interesante y le más innovadora en el mercado checo. Un lindo color con tonos bronceados y destellos ocres. Un agradable aroma a manzanas verdes y hierbas. Al tomarla sentimos una cerveza algo "seca" con lindas notas cítricas. El final es agradablemente amargo. Es una cerveza que se deja tomar muy bien y que siempre que la veo, la pido.

La Polotmavé es, a primera vista, una cerveza tradicional, ahora, si uno se fija en los ingredientes, notará que es elaborada no sólo con malta de cebada, sino también con malta de trigo. Es una cerveza brillante, a mi gusto, la mejor en su categoría. Al servirla notamos una espuma compacta y vemos los clásicos tonos ocres de una cerveza semioscura checa. En la nariz lo más predominante es caramelo, al que le siguen las hierbas y por último alguna especia, quizás canela. Esta cerveza de cuerpo medio, nos regala al tomarla con frutas, la especia que se siente en el aroma y algunas hierbas, el finál es dominio del lúpulo que nos deja su agradable sabor en el paladar y nos invita a otro trago.

Como todas las Primátor, se potencia mucho al tomarla tirada, y esta última no es la excepción. Es simplemente una cerveza brillante.
Así que amigos, si pueden obtenerlas, apoyen el futuro de los niños de Náchod y dénse un gran gusto.

5/10/07

Chalala....

Hacía rato que tenía curiosidad sobre esta cerveza y si bien todavía no he tomado ninguna de Pivovar Nová Paka que me haya gustado mucho, tenía que probar su Hemp Valley Beer. Una de las cervezas menos tradicionales que he visto. Sus ingredientes: cebada malteada, lúpulo, azúcar y extracto de flor de cannabis, porro para los amigos. Siendo que, según la página web de la cervecería, este último ingrediente proviene de valles en los Alpes suizos, no creo que sea el tipo de cannabis que todos esperamos, sino más bien su variedad técnica, es decir, la que no tienen el ingrediente activo THC.
Pero igual esperaba algo distinto a lo de todos los días.
Al servirla vemos una espuma esponjosa pero no muy compacta, de blanco intenso que si bien no se mantiene mucho tiempo, tampoco desaparece enseguida. El aroma es de una típica lager de las más dulzonas con algo muy suave ahí atrás que no se puede identificar, pero que no agrega demasiado. Tiene un color dorado, también típico de una buena ležák. Y al tomarla, la cosa sigue más o menos igual. Es una ležák que si bien no es mala, no es gran cosa. Su 4,5% de alcohol la hacen liviana y fácil de tomar, per el final es lo que menos me gustó de la Hemp Valley Beer; deja un gustito amargo que no me agradó mucho. Los elementos de la cerveza tampoco ganan mucho en intensidad a medida que uno vacía el vaso.
En la etiqueta aparece un galardón obtenido por esta cerveza en alguna feria de productos elaborados con cannabis. No sé qué tipo de competencia habrá tenido, seguramente el premio es merecido. Ahora, como cerveza en sí misma, no está mal, pero no vale la pena el precio que cobran. No es nada especial. Es, de hecho, más marketing que cerveza. No la recomiendo, a menos que estén muy curiosos.

2/10/07

Para todos los gustos

A ver, está cerca de Praga (una hora y media en auto más o menos), sin embargo alejado de las hordas turísitcas. Está en un lugar hermoso, un promontorio en la confluencia de los ríos Vltava y Otava, una zona rodeada de bosques con vistas espectaculares a los acantilados que rodean los ríos, y ahora en otoño doblemente hermoso por los mágicos colores que cubren los árboles. Es ideal para un paseo en el día con los chicos o con la pareja, ya que la tranquilidad del lugar lo hacen bastante romántico. Si a todo esto le sumamos el brewpub que funciona a unos 500m de la entrada al castillo de Zvíkov, tenemos ante nosotros un viaje casi perfecto.


Zvikovksý Hrad está lleno de historia y leyenda. Es un castillo casi de cuento de hadas. Una alta torre al lado de la puerta de entrada, jardines una estructura central bastante bien preservada y el resto en elegantes ruinas.

El castillo fue fundado en el s. XIII por Otakar II (uno de los reyes más importantes de la dinastía Přemysl) y, hasta que Karlstejn fue terminado, funcionó como castillo real y sede de las joyas de la corona. Luego de ello el castillo paso por varias manos hasta que empezó a deteriorarse, tanto que parte de su estructura terminó en el río. Durante el s. 19 fue "resdescubierto" y restaurado a medias.

Para aquellos acostumbrados al esplendor y la opulencia de otros castillos y palacios más famosos, el interior del castillo Zvíkov puede resultar algo vacío y triste. El mobiliario es escaso y salvo los frescos enalgunas paredes y el impresionante tallado en madera en la capilla, son pocas las obras de arte que se pueden ver. Es que hacía mucho que estaba desocupado. Pero todo eso le otorga mucha atmósfera; tanto casi como las leyendas de que las joyas de la corona siguen ahí, enterradas en algún lado, o el misterio de las marcas en las piedras de la pared de la torre negra, la parte más antigua del lugar.
Cuando fuimos el otro día casi no había nadie, sus jardines cubiertos de hojas recién caídas invitaban a sentarse y relajarse, pero también recorrer y asomarse por las murallas a ver el hermoso paisaje que lo rodea.

Una de las mejores cosas de Zvíkov es que, a diferencia de todos los otros castillos y palacios que he visitado hasta ahora, no hay que seguir ningún guía. Luego de pagar las 50Kc de la entrada uno recibe una hoja plastificada con la historia del castillo y simplemente puede recorrer sus habitaciones a gusto y leer las placas informativas en varios idiomas que se encuentran en cada una de ellas, además de poder sacar cuantas fotos se quiera del interior. Genial.
Pero está también Pivovar Zvíkovský Podhrady. En realidad un complejo de cervecería, restaurant y hotel. Había probado un par de sus productos y mucho me había gustado la Rarášek, de la cual hablé en su momento. Así que tenía bastantes expectativas de poder probar el producto en su fuente.

El restaurante es bastante lindo, con altísimos techos y ventanas que lo hacen muy luminoso. Está dominado, como es costumbre en los brewpubs, por los alambiques de cobre, pero aquí también por una enorme parrilla coronada por una igualmente grande chimenea en el centro. A un lado de los alambiques hay un muy agradable hogar, y allí nos dirijimos porque el día estaba algo fresco.

Los precios de la comida y la cerveza no me sorprendieron muy gratamente. Comparados con otros brewpubs y cervecerías que había visitado fuera de Praga, me resultaron un tanto caros. Medio litro de cerveza cuesta 31,50Kc (1.15EU), lo cual no sería mucho si estuviésemos en la capital, pero ahí, en medio de la nada es un poco demasiado. Para darles una idea, en el restaurant de la cervecería Svijany una cerveza cuesta 17Kc (0,62EU) máximo, el mismo precio rige en el brewpub Berounský Medvěd. Lo mismo podría decirse de la comida.
Más allá del precio, la cerveza es MUY buena. Primero pedí una Zlatý Labuť tmavé 13°. Una cerveza oscura como me gustan. Color bien oscuro y, por ser sin filtrar, bien turbio, que no deja pasar la luz. Espuma cremosa. Intenso aroma a café dulce. Al tomarla se sigue sintiendo el café, pero ya sin el azúcar morena que lo acompaña a la nariz. El final de esta cerveza con tan lindo cuerpo es de toques de caramelo y hierbas. Muy rica y muy buena para acompañar el picantón guláš de jabalí que fue mi almuerzo.

De postre me pedí una Rarášek. Una cerveza muy refrescante que me cayó muy bien y me dio bastantes energías para la caminata hasta el castillo.

Mi mujer y nuestras sobrinas pidieron vrábec de cordero con kisané zelí (chucrut) y bramborové (de papa) knedlíky. La carne y el chucrut estaban bastante buenos, los knedlíky, a pesar de ser caseros, dejaron bastante que desear. Igual, mi amorcito disfrutó mucho de su Rarášek.
Luego de pasear y absorver la buena onda del castillo decidimos parar de nuevo en la cervecería para tomar y comer algo que nos haga más agradable el camino de vuelta a casa. Pedimos una fuente de papitas fritas, pero caseras, que yo acompañe de nuevo con una tmavé y coroné con una 11°. Una típica lager clara checa sin filtrar ni pasteurizar. La había probado antes en el Klub y si bien me gustó no me había impresionado. En su fuente me sorprendió mucho el delicioso aroma a manzanas verdes dulces y su interesante sabor en el que todavía se pueden sentir las manzanas, a las cuales se le suman hierbas frescas. El final y agradablemente amargo e invita a tomar más. Me hubiese gustado llevarme un par de botellas para tomar en casa. Pero los precios son escandalosos y me hicieron lamentar no traerme alguna botella vacía para hacerla llenar.

Es un viaje que realmente vale la pena. No sé si lo haría sin el castillo. La cerveza es buena, pero un tanto cara. Ahora, el castillo es realmente mágico y lo recomiendo.

1/10/07

Sin sorpresas....

En el mes de lanzamiento de la magnífica X33, el premio a cerveza del mes era de esperarse. Nada de lo que tomé en septiembre se le compara. Igual hay cosas para mencionar. Primero, me puso muy contento encontrar un lugar donde tomar la muy rica Rohozec, aunque sean sólo dos de su línea de productos. En cervezas artesanales se destacaron tres, Zlata Labuť tmavé 13°, que tomé en mi visita a Zvíkov el otro día, y de la cual hablaré en mi siguiente entrada, Grošák 14°, una semioscura con suaves notas de crema y pomelo en su aroma y un cuerpo espectacular, una cerveza de Koníček Vojkovice que ya había probado y me puso muy contento poder tomar otra vez, y la Jantár de Pivovar Sv. Hubert, ahí en Strahov. Un brewpub que nunca me llamó demasiado la atención con sus demasiado caras y no tan buenas cervezas, pero que me sorprendió gratamente el otro día en Pivovarský Klub con esta muy rica cerveza, algo parecida a la Grošák, pero más dulzona.
Ahora empieza el fresco y la temporada de empezar a prestar más atención a cervezas más potentes, esperemos que los maestros cerveceros no me defrauden y me den mucho material para escribir dentro de un mes.
Na Zdraví