26/9/07

Recuerdos, algo nublados...

Este es un viaje que hicimos con mi mujer el año pasado, que nos gustaria hacer de nuevo sino este año, el año que viene.
Moravia es la principal región vitivinícola de Chequia, y como toda región vitivinícola celebran su vendimia. En realidad son varias, cada cuidad tiene la suya, así que hay festivales todos los fines de semana desde principios de septiembre hasta algún momento de octubre.
Tenemos unos amigos que viven en un pequeño pueblo no muy lejos de Brno. Una pareja que hace vino casero. Nos invitaron a pasar un fin de semana con ellos para así visitar un par de festivales y saborear algo de bůrčak y vinos caseros.
Los moravos son totalmente distintos a los praguenses, más efusivos, fogosos y tradicionalistas que sus semi-compatriotas de la capital. Son también gente muy generosa y amigable.
Luego de una tortuosa experiencia en el tráfico del viernes en la autopista D1, llegamos a nuestro destino algo más tarde de lo que habíamos planeado. Nuestro amigos, los Furch, no tuvieron problema, no estaban esperando con comida caliente y bůrčak fresco. Luego de la cena, a la bodega que se encuentra enterrada en el jardín. Allí es donde elaboran sus vinos y, como no era de otro modo, empezamos a degustar las diferentes variedades que hacen. Son vinos jóvenes todos ellos, el más añejado tenía sólo dos años, pero sin embargo bastante buenos y bien frescos. Acompañamos todo con buen pan casero, quesos y ahumados y verduras del jardín. Luego de dar un par de vueltas por la lista. Volvimos a la casa a tomar más vino. Pronto apareció el slivovice, también casero, y la velada siguió hasta altas horas de la noche.
Con cierta dificultad nos levantamos a la mañana anterior para desayunar algo bien grasoso y arrancar.
Primera parada, Bůrčak Fest en Hustopeče, una cuidad pequeña no lejos. Tomamos un par de copas, dimos un par de vueltas, compramos un par de pavadas y comimos un poco del riquísimo jamon ahumado a la leña que allí se servía. No nos pudimos quedar más tiempo porque nos esperaba Valtice.
Era justo la fiesta de la Vendimia en la plaza principal de la cuidad. Una de las principales, junto con Mikulov y Znojmo, en la industria del vino.
Había bastante gente en la plaza, pero lo que más me llamó la atención fue cuántos de ellos, de todas las edades, llevaban trajes típicos. Los trajes típicos moravos son muy elaborados y bastante lindos, en especial cuando se ve mucha gente llevándolos. Y no eran todos grupos de baile o de teatro, muchos eran los que tenían puesto un traje típico porque esa es la costumbre. Entre ellos había algunos que recorrían la multitud con largas pipetas de vidrio llenas de bůrčak y llenando vasos.



El punto culminante de la fiesta, luego de sendos discursos de la alcaldesa y el director de la Universidad del Vino (no es invento, existe), son la presentación simbólica del primer racimo de la temporada, seguido por la carroza de Baco y sus ménadas que pasan repartiendo alegría.
De allí nos fuimos a visitar las bodegas Valtice, unas de las más grandes del país. Nada del otro mundo, ni una copita para degustar los amarretes. Hicimos una pausa para tomar un café y nos fuimos a lo que nos había realmente traido a esta cuidad tan bonita.
Cada año en el barroco Zámek Valtice se lleva a cabo el Salón del Vino Valtice, donde durante varios meses se exponen los 100 mejores vinos de Chequia y uno los puede probar todos. Basta con pagar 350Kc tomar la copa y la canastita con pan y bajar al sótano. Allí no encontraremos ni promotoras, ni folletos, ni stands, en síntesis nada que nos distraiga del vino. Las paredes del largo sótano abovedado están alineadas con racks llenos de botellas de vino interrumpidos por toneles parados que hacen las veces de mesa, sobre los cuales se encuentran botellas abiertas. Cada vino tiene un número y encima de cada rack hay una placa blanca con toda la información técnica del vino, cosecha, acidez, niveles de azúcar, tonelaje de la cosecha, litros producidos, y precio por botella. Todo está ordenado por varietales, así que uno puede compararlos. Es una experiencia etílica muy educativa, más si se va con gente que de vinos sabe mucho como nuestros amigos. Debo haber probado unos 60 vinos distintos. No tenía mi anotador, así que no me acuerdo exactamente cuál fue el vino que más me gustó, sólo que era un tramín červené, un varietal blanco muy típico de aquí, que me partió la cabeza. Pensé en comprar una botella pero las 1200Kc que querían por una de las 700 botellas que se habían producido, me lo hizo pensar mejor. El veredicto general fue que los vinos blancos checos son mucho mejores que los tintos (según Furch, las condiciones del terroir son más adecuadas para los blancos que para los tintos) y algunos pueden ser excelentes.


La cosa no terminó ahi. Volvimos, picamos algo y fuimos al cumpleaños de un pariente de los Furch al que estábamos invitados. Nos esperábamos un pequeño evento familiar, pero estábamos en Moravia y la cosa era una fiesta con todo. Fuimos recibidos con vasos de vino casero, abrazos y besos, como si fuesemos viejos amigos. Se imaginan mi estado al día siguiente, lamentable, pero muy contento.
Si están en Chequia y quieren experimentar algo distinto, les recomiendo de corazón que vayan a alguna fiesta popular en Moravia, no se van a arrepentir.

Un hecho histórico

Oktoberfest, palabra que para muchos significa fiesta cervecera y nombre de diversos festivales dedicados a la bebida ámbar alrededor del mundo.
Como no podría ser menos Chequia tiene su Oktoberfest. En realidad no se llama así, y tiene poco o nada que ver con el de Munich y sus hermanos menores en otros países. El checo se llama Pilsner Fest y celebra algo más importante que el aniversario de casamiento de un príncipe ya muerto hace muchos años. Este festival celebra un hecho fundamental en la historia de la cerveza. El 5 de octubre de 1842 el maestro cervecero Josef Groll servía la primera tirada de la primera Pilsner Lager, nada menos.
Si bien Plzeňký Prazdroj llama a éste el 165avo Pilsner Fest, la realidad es que el festival moderno se celebra desde 2000. Desde entonces su popularidad ha crecido hasta convertirse hoy por hoy en un evento masivo, tanto que las instalaciones de la cervecería le han quedado chicas y el festival ha tenido que expandirse y llevarse a cabo también en el estadio de fútbol local y en Nám. Republiky, la plaza principal de la cuidad de Bohemia Occidental.
Como en todo festival cervecero, la cosa no se trata sólo de pivo, sino también de música y fiesta. Habrá visitas a la cervecería y su museo adjunto y el programa musical incluye nombres muy famosos y legendarios (para los checos) como Olympic, Michal Prokop y Blue Effect, más estrellas nuevas como Monkey Business, Jana Kirschner (ambos los recomiendo, son muy buenos en lo suyo) y -123 Minut. El programa musical es ya más que interesante, lo mejor, es que la entrada al festival es gratis.
Si quieren ver más detalles del festival y su programa, pueden visitar la página oficial de Pilsner Fest.
Para aquellos que están de visita en Praga entre el 3 y el 7 de octubre y tienen ganas de ir a alguna otra cuidad, es fácil llegar a Pilsen, en autobús es una hora y salen seguido.
A lo mejor, me doy una vuelta.....

22/9/07

Visita....

Es una de las mejores cosas de escribir por este medio. El intercambio, la posibilidad de conocer gente que comparte intereses y pasiones. El otro día estuvo por Praga un amigo lector de este blog, Alberto, que a su vez es amigo de otro lector, Gerardo. Gerardo es un cervecero artesanal de Rosario y Alberto es alguien que sabe apreciar la buena cerveza. En su, lamentablemente demasiado, corta visita por Praga nos juntamos a tomar buena cerveza checa, en el mejor lugar para tomarla, Pivovarský Klub. Nos acompaño Evan Rail, el autor de "The Good Beer Guide - Prague & The Czech Republic" (libro que les recomiendo comprar a cualquier costo). La pasamos bomba, charlamos y tomamos varias Grošák, una maravilla elaborada por Pivovar Koníček Vojkovice, una semioscura de 14° con aroma a pomelos y sabor frutal y bien fresco. También cayeron un par de English Pale Ale de Primátor, Lipan de Pivovar Strahov y alguna Primátor Weizen. El pobre Alberto, no acostumbrado al ritmo checo, terminó la noche un poco en falsa escuadra, pero muy contento.
Al día siguiente nos juntamos a comer algo con su mujer, fuimos a un clásico de clásicos, U Rudolfina, donde comimos algo bien checo y nos tomamos un par de Pilsner Urquell tanková, que la tienen siempre tan rica. De ahí nos fuimos despacito a U Medvídku, no podía dejarlo irse sin pasar por allí.
Lamentablemente el maestro Veselý ya había empezado su fin de semana, así que no pudimos saludarlo. Pero estaba mi camarero favorito del lugar, de quien no me puedo acordar el nombre, que me recibió como un viejo amigo y se puso muy contento cuando le di el CD de música argentina que le había prometido. Tan contento que la Oldgott Barrique fue a cuenta de la casa. De más está decir que Alberto quedó encantado con ella, impresionado con la complejidad de sus sabores. Despacito la fuimos tomando, sentados mirando el cuarto de reposo con sus barriles de roble. Había otra mesa con gente y nos dimos cuenta que todos estábamos hablando en voz baja, un gran contraste con el ruido y ajetreo de la hospoda de abajo. Hablábamos como si estuviésemos en un templo.
Cuando terminé mi Oldgott me pedí una X33, como no podía ser de otra manera. Alberto, que todavía acarreaba el "cansancio" de la velada anterior no quiso pedirse una.... al principio.
Primero le di a sentir el aroma, el perfume de esa maravilla. Luego, le di a probar un sorbo. Tendrían que haberle visto la cara, todo deleite. Terminó pidiéndose un vaso y coincidió con lo que yo ya antes había dicho, que nunca había probado algo parecido. Nos tomó más o menos una hora terminar con la X33, es que no se deja tomar rápido, hay que sentirla, hay que dejar que sus sabores nos recubran el paladar y hay que degustar el largo lúpulo al final que despacito desaparece para volver a dejar lugar a la mermelada y la madera que nos avisan que tenemos que darle otro sorbito. De ahí nos fuimos al local de la cervecería y compramos una botella de Oldgott y una de X33, más una Jubiler de Vyškov, una Porter de Pardubice que se sumaron a la Svijanský Rytíř que había traído de casa.
Pero lo mejor de todo es que Alberto no vino con las manos vacías, sino que me hizo llegar dos de las creaciones de su amigo. Dos botellas de Green Belly American Pale Ale (una terminó en manos de Evan Rail, quien seguramente la probará y me hará saber su opinión) y una de Green Belly Stout. Lo cual para mi es un honor. Ya probé la American Pale Ale y debo decir que me gustó bastante y que se la recomiendo a todos mis lectores argentinos. Tendrán que ponerse en contacto con Gerardo Fiorotto, su creador, más conocido en este blog como (..)
Así que amigos, Na Zdraví! Espero que en Argentina disfruten de la cerveza checa que les llegará gracias a los oficios de Alberto.

21/9/07

Bien de Barrio

Encontré este lugar por casualidad. Fui a conocer a un nuevo cliente, antes de llegar a la caja de vidrio y metal donde está su oficina vi un cartel anunciando una nueva hospoda, algo que en tal momento no me hubiese llamado mucho la atención de no haber sido que el logotipo que coronaba el cartel era el de la cervecería Malý Rohozec, una de mis favoritas, y una de las menos conocidas en Chequia (si saliese a la calle a hacer una encuesta, me sería muy dificil encontrar alguien en la calle que la conozca). Luego de la exitosa reunión, dirjí mis pasos hacia allí para celebrar con una pivo de las buenas.
Debo decir que si no fuese por este nuevo cliente nunca hubiese encontrado Rohozecká Hospůdka. Es que está escondida en un rincón a pocos metros de la calle Argentinská, ahí nomás de la estación de tren Holešovice, una zona que por motivos más que evidentes para los que viven en Praga, no suelo deambular mucho. No es que sea peligrosa, sino que es un infierno de autos y ruido, nada agradable para salir a caminar.
La hospoda, sin embargo, está a la vuelta de la entrada del Mercury Business centre, en un calle chiquita y bien tranquila. Es una hospoda de barrio, con pocas pretensiones. En la decoración se ve que es nueva, lo cual le quita bastante atmósfera. No es muy grande, así que a la hora del almuerzo se debe llenar bastante con la gente que trabaja en el edificio vecino, ya que es la única alternativa al comedor del edificio, y creo que cualquier cosa en el mundo debe ser mejor que eso.
Tienen dos de las cervezas de Rohozec. Skalák 11° y Skalák 13° černé (cerveza del año en su categoría).
La primera es una típica cerveza checa estilo pilsen, pero con un lindo carácter y bastante cuerpo para una cerveza de su categoría. Se deja tomar muy bien. Las camareras la saben servir como se debe. Color dorado con espuma bien compacta, temperatura perfecta. Aroma con toques herbales y algo de fruta, pero suave. La otra, la negrita, es completamente distinta. Más fuerte, con 6% de alcohol, bien oscura, dulzona y con toques de cacao. Linda cerveza para acompañar el guláš que pedí en mi segunda visita. Nada del otro mundo, he comido mejores, pero para un almuerzo rápido y llenador, a buen precio, está bastante bien. El resto del menú no sorprende, comida llenadora y barata, nada sofisticado. Es seguramente un lugar que visitaré seguido, en parte debido a su, para mí, conveniente ubicación, y en parte porque sirven tan rica y barata cerveza, 18.50Kc (0,66EU) por vaso de medio litro.
Si vienen de visita a Praga con poco tiempo, no sé si vale la pena irse hasta ahí, a menos que realmente quieran probar una cerveza distinta.
Rohozecká Hospůdka
V Zákoutí y Malá Plynární
Praha 7 - Holešovice

20/9/07

Y ya camina...

La página del filósofo cervecero empezó a funcionar hace seis meses ya. En realidad, la idea habia empezado a germinar hace ya más de un año. Tenía ganas de escribir sobre cerveza y sobre los mejores lugares donde tomarla, pero no tenía donde. Un amigo me sugirió escribir un blog, pero no creí que vaya a haber nadie que quiera leerlo.
Poco tiempo después, por medio de un amigo en común, se me dio la oportunidad de empezar a escribir una columna culinaria para El Día de Praga y para el Correo Publicitario. Pronto me di cuenta que a la gente le gustaba lo que estaba escribiendo.
Unos meses después decidí lanzar el blog, tenía más para decir y no quería abrumar a mis editores con demasiado material.
Seis meses después, todavía me sorprende y me pone muy contento ver que son más de 150 las páginas visitadas por día. Muchos me encuentran por Google, otros gracias a mis entradas en LosViajeros.com. Es gente de todo el mundo, y muchos son los que vuelven una y otra vez.
Pero eso no es lo mejor. Lo que más me gusta de esta forma de expresarse es que he podido conocer gente, en algunos casos personalmente, en la mayoría mediante el intercambio de ideas y opiniones por internet. Hoy se ha formado una suerte de comunidad cervecera y aledaños con gente como Motorchela de España, Catador y Tiranizán de Chile, La Logia Cervecera y Benson de Argentina y Brewsta, un yanqui en Praga. Espero que sean más y más. Leer sus blogs me motiva y me da ideas. Gracias, y gracias a todos ustedes que ya sea dejen sus comentarios e ideas o no, se toman tiempo para leer lo que me sale de la cabeza; y no sólo eso, algunos incluso siguen mis consejos, lo cual no me deja de sorpender. Como ejemplo de ello quería citar a micalet, un miembro del foro Los Viajeros.com, quien en la página 13 de tema titulado Restaurantes en Praga dijo:
"... Ahora que he regresado quisiera dar las gracias a todos por haberme ayudado a planificar un viaje que ha resultado perfecto, en especial a MAX, ya que he comido y bebido como un Marqués en todos los restaurantes que él aconsejo, y a muy buenos precios.

La anécdota del viaje fue que a la hora de decidir un restaurante, yo siempre sacaba la lista de Max y siempre acertabamos con la elección, y un día conocimos a una española que tambien lee este foro. la cual nos comentó que hacía lo mismo que nosotros y que estaba muy satisfecha..."
Hay otros similares, pero éste la verdad me hizo sentir tan bien. Así que voy a tratar de seguir trabajando y mejorando el blog tanto para los que visitan Praga y Chequia y quieren comer bien y tomar buena pivo, como para los que no pueden y quieren saber qué es lo mejor del mejor país cervecero del mundo.
Gracias a todos por su apoyo, sigan leyendo.

Na Zdraví amigos!!!!

19/9/07

De cabecera...

Ya lo mencioné más de una vez, es mi cerveza de cabecera. La que tomo casi todos los días en casa, ya sea mientras cocino, o a la tarde un fin de semana acompañando una sopa o una picada o acompañando la cena. Es la cerveza que compro en cajón de 20 botellas de medio litro, la que nunca, pero nunca puede faltar.
Me acuerdo la primera vez que la probé, no sabía ni su nombre, pero fue una epifanía. Acostumbrado como estaba a las marcas de siempre, más alguna que otra Bernard. Probar algo tan rico, tanto mejor que el promedio fue una revelación.
Grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que la vendían en un bolichito cerca de donde suelo hacer mis compras. Desde ese día, se ha convertido en mi rutina ir cada dos semanas con mi cajón de botellas vacías para reemplazarlo por uno con botellas llenas.

La Svijanský Rytíř es una típica pilsner con 5% de alcohol. Color dorado, espuma bien blanca y esponjosa y poco gas. En la nariz notamos notas de frutas dulces complementadas por hierbas. Tiene buen cuerpo, es una cerveza sin pasteurizar, lo cual también contribuye mucho a su sabor, también con notas frutales, en este caso, frutas menos maduras y algo de fresa, el lúpulo se nota al final, dejándonos con un gustito amargo agradable y refrescante. Es una cerveza perfecta para una tarde calurosa. Se deja tomar muy bien, y nos invita a seguir tomando. Su versión točené es aún mejor, claro, con algo más de cuerpo y se siente sedosa al bajar.
El precio de esta delicia en este lugar donde la compro es de 11,50Kc (0,41EU) por botella de 1/2l, una botella de Pilsner Urquell, en supermercados, cuesta 20Kc (0,71EU). Por qué pagar más por menos.

13/9/07

Ya me puedo morir tranquilo...

Al hacer la crónica de mi visita (una de las tantas) a Pivovar U Medviku, mencioné que su X33 iba a estar lista para estas fechas.
Había contado los días y se había acumulado una enorme expectativa. Alguien me dijo una vez que cuanto más grande la expectativa, más grande puede ser la decepción. Igual no pude contenerme. Había probado la X33 el año pasado cuando la habían lanzado y me había gustado MUCHO, así que tenía razones para contar los días.
El día por fin llego, al menos para mí. La nueva partida, ya estaba lista para la venta desde el domingo 9, pero compromisos personales y profesionales no me habían permitido ir a probarla hasta el jueves siguiente.
Me alegré ver al Maestro Veselý en el lugar. Nos saludamos y le pregunté qué tal le había salido la nueva partida de su criatura. Mejor que la vez pasada, me dijo. No podía esperar, pero igual me pedí una Oldgott Barrique para entrar en calor. Deliciosa, como siempre.

Después de terminarla, me pedí una X33, tirada. Se hizo esperar un poco, pero al fin me la trajeron. El camarero notó mi ansiedad e hizo una suerte de ritual al ponerla frente a mi sobre la mesa.

El color es de un ocre oscuro, casí rubí. La espesa espuma es beige y esponjosa. Me tomé todo el tiempo del mundo para sentir su aroma a almíbar, cítricos y hierbas, dejándo que mi nariz se deleite con tan rico perfume. Se me hacía agua a la boca, tenía que probarla...
Fue como tener un orgasmo casi. Lo que me hizo acordar fue a mermelada casera (la de verdad, hecha con naranjas dulces), con un suave y largo final meloso que deja un maravilloso gustito amargo. Más allá del elevado precio de 111Kč(casi 4EU) por un vaso de 0,3l, es una cerveza que nos pide, nos ruega que la tomemos despacio, disfrutando cada gota. Es simplemente maravillosa, celestial. Le pasa el trapo a todas las trapistas belgas, y a todas las otras cervezas de alto contenido alohólico que he tomado en mi vida. La diferencia. Después de deleitarme con una trapista u otra buena cerveza fuerte en serio, ya no quiero tomar más, con la X33, tuve que hacer un gran esfuerzo espiritual para no pedirme otro vaso. Me quedé con ganas de más, pero su 12,6% de alcohol hace que la tomemos con cuidado.

Esta maravilla no es producto de la casualidad, es una obra de arte del Maestro Ladislav Veselý. La X33 se elabora con maltas pilsen y caramelo. En el mosto se pone la mayor cantidad posible de estas maltas, que luego de la cocción se fermentan por 14 días en barriles abiertos de roble. Al terminar de fermentar pasan a reposo, luego de 14 semanas en barriles de roble, se le agrega un tipo especial de levaduras y se la deja reposar por otras 14 semanas. La razón por la cual el Maestro Veselý estaba más contento con esta partida es que los barriles de reposo ya no eran nuevos, habían absorvido algo de las azúcares y el sabor de la partida anterior y se lo dieron a ésta.
Terminé la tarde compartiendo un vaso que me dieron a probar de la nueva partida de Oldgott Barrique que se estaba embotellando a mano, sintiendo que estaba tocando el cielo con el paladar.

Me fui a casa con una enorme sonrisa, previo paso por el negocio de la cervecería para comprarme una botella de X33 y tenerla en casa por seis meses, según su creador me recomendó.
Todo ser humano que aprecie la buena cerveza debería tomarse un vaso de X33 antes de morir.
Ahora que lo pienso, no me puedo morir tranquilo. El Maestro Veselý me dijo que creía que la próxima partida iba a estar todavía mejor. Es eso posible? Habrá que esperar.

12/9/07

Para guapos

Pivovar Primátor, la cervecería municipal de Náchod, una cuidad al noreste de Praga, es un especialista en cervezas especiales. Tiene una muy extensa línea de productos, diez cervezas que van desde la nealko, hasta la Double; más una marca de bebidas sin alcohol a base a lúpulo.
Es también una cervecería muy innovadora, en los últimos dos años sacó al mercado tres cervezas nuevas. Una excelente Polotmavé 13° y dos poco tradicionales en el mercado checo, las también muy buenas Weizen y English Pale Ale.
Estoy preparando una columna sobre ellas, hoy de la que voy a hablar es la Double o 24°, la más pulenta de todas. Su contenido alcohólico, 10%, y su color oscuro la ponen en la categoría de las Porter checas, a no confundirse con el estilo de cerveza del mismo nombre. Los checos llaman Porter a todas las cervezas lager oscuras de alga graduación de azúcar. La double está elaborada con malta de cebada, malta de trigo, lúpulo y azúcar.
Al servirla vemos una cerveza bien oscura, espesa a pesar de ser filtrada, a contraluz notamos algunos destellos ocres. La compacta espuma es de color beige y se disipa lentamente. No tenemos que acercar demasiado la nariz para empezar a sentir el intenso aroma a caramelo, al cual luego se le suman algo de cacao y unas suaves notas herbales. No hace falta leer la etiqueta para saber que estamos frente a una cerveza bien fuerte; y no estamos equivocados. Un intenso dulzor nos invade el paladar al dar el primer sorbo, tiene un cuerpo impresionante y el caramelo de su sabor es intenso y muy persistente. Pero no es todo lo que nos ofrece esta cerveza cuando la tomamos, tiene un muy interesante final amargo que lentamente se diluye para volver a dejar lugar al prevalente caramelo. Es imposible tomarla rápido, no nos deja.

La Primátor Double es una de las pocas cervezas que conozco que se puede tomar mientras se come chocolate u otros dulces; es también excelente para cocinar o para marinar. A la vez, no es para todo los gustos, si no se es fanático de las cervezas dulces, mejor ni probarla. Tampoco es recomendable tomarla en un día caluroso y con mucha sed, a menos, claro que uno tenga ganas de dormirse una buena siesta luego.

8/9/07

Pilsner vs. Urquell

Puede un producto competir con sí mismo? Todos saben que la cerveza de lata no es la misma que la de botella, que a su vez, no es lo mismo que la cerveza tirada.
Pilsner Urquell es junto con la Budvar, la cerveza checa más famosa, y es sin dudas la más legendaria. En botella o de barril (a las latas ni las miro) está lejos de ser mi favorita, lo mismo puedo decir de las otras marcas de SAB-Miller en Chequia, Gambrinus, Velkopopovický Kozel y Radegast. Le falta carácter y cuerpo, es demasiado gasificada y salvo su distintivo amargor, no tiene nada que la haga interesante, es una cerveza chata, y las otras marcas son aún peores.
Ahora, si hablamos de tanková, estamos hablando de otra cosa. En esta versión Pilsner Urquell sigue siendo una muy buena cerveza, tiene todo lo que le falta en sus otras presentaciones, espuma más compacta, menos gasificada, con un cuerpo fantástico y un sabor muy distintivo, más frutal y complejo, pero aún con el clásico amargor que todos conocemos y el efecto se repite en las otras marcas también, en especial en sus versiones dvanctká (12°).
Cuál es la diferencia? Varias, primero, las tanková son cervezas sin pasteurizar, lo cual dice mucho y logra aún más.
El sistema es simple, la cerveza en lugar de envasarse en barriles se "envasa" en tanque de acero inoxidable de 1000l o 500l. Dentro de ellos se encuentra una bolsa esterilizada de polypropileno, dentro de la cual está la cerveza. El material no permite que la cerveza entre en contacto con aire, de esta manera la puede preservar por más tiempo. Aire comprimido inyectado en los tanques aprieta la bolsa haciendo salir a la cerveza que va hasta los grifos, sin que haga falta utilizar ningún tipo de gas para poder dispensar la cerveza, logrando así un sabor más pleno y fresco, además de una espuma más compacta y menos carbonación. Todo este sistema se encuentra en un cuarto aislado y refrigerado a 8°C.
Esta maravilla fue introducida a mediados de los 90 por el Pivovar Kozel de Velké Popovice. El primer restaurant equipado con él fue Letenský Zameček. Cuando Plzeňský Prazdroj absorvió esta cervecería adoptó y mejoró el sistema al introducir las bolsas estirilizadas.
Para transportar las cervezas Plzeňský Prazdroj cuenta con una flota de camiones especialmente diseñados. Son algo así como una versión chica de los camiones usados para transportar combustible. Estos estacionan al lado de la hospoda y mediante una manguera bombean la cerveza a los tanques. La primera vez que vi uno me dio una idea de cuanta cerveza se puede tomar en Chequia.
Hoy por hoy las tankovký, como se conoce a las hospodas que cuentan con este sistema, se han convertido en favoritas entre los amantes de la Pilsner Urquell y de la cerveza en general. La empresa, claro, no le alquila los tanques a cualquiera, la hospoda tiene que cumplir una serie de requisitos, un mínimo de cervezas servidas por semana, un lugar adecuado para montar el cuarto refrigerado y mantener una correcta y muy estricta limpieza de los grifos y las cañerías (lo cual es celosamente monitoreado por la empresa).
En Praga, algunas de las tankovký más famosas son: U Zlatého Tygra, U Rudolfina; en Staré Město, Anděl, en Smíchov, para Pilsner Urquell; U Černého Vola, en Hradčany, para Kozel y U Pomníku, en Nové Město. Cualquier amante de la cerveza que visite Praga no puede dejar de ir al menos uno de estos lugares. La diferencia se nota y mucho.
Na Zdraví!!!!

7/9/07

Desde el Paraíso

El Caraíso Checo, o Český Raj, como lo llaman los nativos, es una zona realmente hermosa, bosques, castillos, formaciones rocosas, pueblitos y cervecerías de las buenas, entre ellas Malý Rohozec.
Es un pivovar de los chicos, sólo 32.000hl la producción del año pasado, con una cartera de productos poco sofistacada, pero lo que hacen, lo hacen muy bien. Lamentablemente es una cervecería muy poco conocida fuera de su limitada zona de influencia. En Praga es difícil conseguir las cervezas embotelladas y hay solamente una hospoda que las sirve tiradas (de la cual ya voy a hablar).
De su línea la cerveza que más me gusta es la Skalák 13°, una cerveza fuertesita, con 6% de alcohol y que tiene quizás la mejor espuma entre las cervezas embotelladas. De un color ámbar casi dorado y un aroma dulzón, casi meloso. El sabor es algo a medio camino entre la Budvar y la Podkovaň 14°, pero con carácter y personalidad propia. Con la malta y el lúpulo muy bien balanceados, se deja tomar muy bien y pide más.
Es una cerveza que nunca figurará en los libros de los especialistas, pero que es ideal para acompañar una picada o un plato bien sabrosón, de hecho, es una cerveza que tomo bastante seguido mientras cocino. Además, si tenemos en cuenta el precio, al menos en el lugar donde la compro, la hace casi brillante, 10Kč (0,35EU); con eso, en un supermercado apenas si nos alcanza para comprar una de las desítka de las grandes marcas, cervezas de por sí sin carácter, sabor, nada...
Brindo por ello....

3/9/07

Peligros de estación...

Burčák, una palabra que empieza a aparecer casi en todos lados en Praga a finales de agosto, palabra rara e intrigante para aquel que no sabe de qué se trata. Aunque algo nos dice el hecho de que la veamos en la ventana de casi todas las vinerías y vinotecas de la cuidad.
El burčák es vino muy joven, de hecho es el jugo de uva fermentado, casi sin filtrar (es común encontrar restos de piel de las uvas). El más común es de vino blanco, aunque a veces se puede encontrar de vino tinto. La temporada empieza a fines de agosto, llega a su pico en septiembre, cuando muchos pueblos de Moravia festejan sus vendimias y termina, dependiendo del clima, a fines de ese mes o principios del siguiente.
En Praga se puede comprar en cualquier vinería y vinotecas, que lo ofrecen ya sea en vaso para tomar en el lugar o en botella para llevar, y muchos restaurantes. Es una bebida bastante refrescante, dulzona y ligeramente gaseosa. Es muy rico el burčák, es muy fácil tomarlo, el contenido alcohólico no es muy alto, es casi como tomar un jugo recién preparado. Pero las apariencias engañan. El burčák es una de las bebidas más peligrosas que existen. Cuando mencioné más arriba que es el jugo de uva fermentaNdo, no fue un error gramático o tipográfico, el burčák es una bebida que todavía está fermentando. Uno puede tomar unas cuantas copas, sentirse bien y, de repente, algo nos pega con la fuerza de un cross the Tyson circa 1987, dejándonos casi sin habla y con muy poca capacidad motora, y eso no es ni siguiera lo peor. La resaca al día siguiente, dicen los que la han sufrido, es la peor que se puede experimentar.
No estoy exagerando. Me acuerdo de la primera vez que tomé burčák, fue a pocos meses de haberme mudado y unos amigos me llevaron a probarlo. Me gustó mucho, pero desde el primer trago sentí respeto por este "juguito". Uno de mis amigos me preguntó si me gustaba, "sí," le respondí. "Pero nunca me gustaría emborracharme con esto". Me miro y me dijo, "es lo último que querrías hacer", y empezaron las historias. Otra gente confirmó la fama, así que nunca he tomado más de dos o tres copas.
Les recomiendo que lo prueben, pero con cuidado, son muchos los lugares que solamente preparan mosto de manzanas, le agregan algo de alcohol y azúcar y lo venden como burčák. Lo mejor es ir a buenas vinerías o vinotecas y sentarse a degustarlo. Se puede llevar a casa, en ese caso habrá que ponerlo en la heladera (nunca al calor porque eso acelera la fermentación y puede hacer que la botella explote) y beberlo como mucho al día siguiente, de otro modo ya empieza a tomar sabor feo y no es bueno para beber.
Claro que el mejor lugar en Chequia para tomar burčák es cualquiera de los pueblos de Moravia donde se elabora vino, allí van a encontrar el mejor y más fresco burčák.
Salud y con moderación

2/9/07

Los ganadores son...

Julio fue un mes espectacular, pero agosto no estuvo nada mal. Empezó con el interesante experimento de la Limetkové de Pivovarský Dum, una top fermented de trigo saborizada con jugo de limas, linda para el verano, pero más allá de lo original, nada espectacular.
Lo mejor pasó en la tercera semana cuando los que tuvimos la suerte de darnos na vuelta por Pivovarský Klub nos encontramos con que era casi imposible elegir cuál de las seis cervezas tiradas elegir. Es que todas eran absolutamente distintas, y no me refiero sólo a cuestiones sutiles como aromas o sabores, sino al tipo de cerveza en sí. Como 1 tenían la muy interesante y rica Rarášek de Pivovar Zvíkov, como 2 la Podkovaň Special, como 3 la excelente English Pale Ale de Primátor, como 4 la Herold Tmavé (oscura), una de las mejores cervezas industriales en su categoría, como 5 la siempre presente, siempre brillante y siempre distinta Štěpan y para cerrar la lista de seis, la Kouřované Ležák, la cerveza ahumada del mágico Pivovarský Dvůr Chyně; una cerveza que ya había tomado embotellada y me había encantado, pero que tirada me pareció de otro planeta, más amarga y con el sabor ahumado un poco más intenso, exquisita. Se merece el premio.
Pero también se lo tendría que dar a la Indian Pale Ale de Pivovarský Dum que fue allí la especial del mes. No conozco mucho este tipo de cervezas, pero la del brewpub de la calle Ječná fue una cerveza soberbia, más allá de cuan auténtica sea. Fuerte, con 7% de alcohol, sabor bien amargo y persistente que aún así dejaba sentir suaves y agradables toques frutales. Divina.
Ahora, y qué de la Klášter 11° que tomé tantas veces en ese bolichón en Letná para recuperarme de una caminata en los tórridos días del mes de agosto? Una típica ležák checa brillante en su simpleza, sin pasteurizar, fresca y refrescante, con 4% de alcohol pero aún así con su propio carácter.
Ahora que lo pienso, el premio se lo lleva ésta, ya que no creo que hubiese sobrevivido el verano sin su ayuda.