31/7/07

Aciertos cerveceros (bueno, a medias)...

Cuando alguien hacer algo bien, hay que reconocerlo. Hay que ser justos.
Éste es el caso de Pivovary Staropramen. Staropramen es un esclavo del conglomerado internacional InBev, sino el más grande, uno de los más grandes grupos cerveceros del mundo, dueños de muchas de las más populares marcas en muchos países.
Como sucede en muchos casos con muchos otros tipos de productos, cuando una multinacional se hace cargo de una empresa exitosa en el marco doméstico, los resultados no son buenos para los consumidores.
Pivovary Staropramen en un perfecto ejemplo de esto. Una vez que InBev se hizo cargo, la calidad de las cervezas Staropramen (que nunca fueron consideradas como muy buenas por los conocedores) empezó a decaer. Otras marcas del grupo fueron severamente degradadas, culminando con el cierre de la histórica cervecería Braník, que antaño sabia elaborar buenas cervezas.
La devaluación en la calidad de las cerveza Staropramen es algo que he podido experimentar en los cinco años que llevo viviendo aquí. Antes, para mí era una cerveza que, si bien nunca fue de mis favoritas, se dejaba tomar si uno iba a los lugares adecuados. En el presente, sin embargo, ni en esos lugares se puede tomar. Es una cerveza que evito. Curiosamente, esta caida en la calidad del producto coincidió con el crecimiento en la promoción de Stella Artois, otra marca de InBev. Una cerveza de marca belga, elaborada en Eslovaquia, más que mediocre, absolutamente sin ningún tipo de carácter, que los inescrupulosos de InBev intentan vender como una cerveza Premium y que lamentablemente, muchos consumidores compran pensando que lo es.
Pero aún este tipo de gente puede hacer algo bien, y justo de éso me gustaría hablar.
Han lanzado recientemente al mercado el CoolKeg. Un barril de 20l autorefrigerante. Sí, leyeron bien, un barril de cerveza de 20l que no necesita ningún medio externo para enfríar la cerveza. No es magia, el sistema aprovecha las cualidades naturales de un mineral llamado zeolite. Este mineral se encuentra en uno de los compartimientos que revisten la parte interna del barril y naturalmente absorve el agua en otro compartimiento. Durante este proceso el zeolite libera el vapor del agua logrando entonces que ésta se congele, lo cual refrigera la cerveza contenida en el barril hasta temperatura de 5°C. El mecanismo se activa sólo con levantar una pestaña en la parte superior del barril. Según Staropramen en 12 minutos la cerveza ha tomado su temperatura, la cual se mantiene hasta por una hora.
Cuántos hemos sido los que hemos querido hacer una fiesta en el jardín, o en algún otro lugar al aire libre, con cerveza tirada, pero que al ver la logística y los costos que significa refrigerar y mantener refrigerado un barril de 20l sabiamente decidimos comprar botellas. Ahora sólo basta con ir a cualquiera de los puntos de venta del CoolKeg, pagar el depósito de 1500Kc (el cual es reembolsado una vez que retornamos el barril) y listo. Tenemos que esperar 12 minutos, y ya tenemos cerveza fresca, recién tirada.
Claro que todavía habría que solucionar un punto muy importante. La cerveza. La idea, es brillante, Staropramen, por otro lado.... Esperemos que pronto otras cervecerías, con mejor producto, adopten la idea.
Si quieren ver cómo es el barril, visiten esta página (en checo).

27/7/07

Sacros gustos...

En los principales países cerveceros del mundo, hay monasterios que siempre han tenido una estrecha y tradicional relación con la bebida ámbar. Los monjes producían cervezas para consumo propio, aunque también estaban autorizados a vender ciertas cantidades.
Era común en algunos de estos monasterios elaborar cervezas especiales para festejos religiosos, o incluso para ser bebidas durante la cuaresma. Un ejemplo de esto último es la muy buena Salvator, de la cervecería de Mucich Paulaner. Una dopplebock que originalmente tenía menos contenido alcohólico que la versión comercial de hoy día, pero era bastante más dulce y espesa. El nombre de la cerveza no es capricho del marketing, sino que los monjes la llamaban así porque la Salvator los salvava de morirse de hambre durante los ayunos de la cuaresma.
Hoy por hoy, casi todas las cervecerías que nacieron en monasterios han pasado a manos privadas y de la tradición monástica sólo conservan el nombre y la costumbre de elaborar cervezas especiales para las navidades y las pascuas.
De hecho, en el mundo quedan sólo muy pocas cervecerías conectadas con ordenes religiosas. Las más famosas, sin duda, son las cervecerías de los monasterios trapenses en Bélgica y Holanda, quienes producen excelentes cervezas muy apreciadas por los consumidores más exigentes.
Chequia, como buen país cervecero, no fue excepción. Hubieron muchos monasterios que elaboraban su propia cerveza que luego de las Guerras Husitas habían sido destruidos o abandonados. La producción de cerveza pasó desde entonces a estar en manos primero de las cuidades y nobles y luego, privadas.
Una de éstos pocos sobrevivientes es el Klášterní pivovar Želiv, que, según su página web, es el único en Europa Centra y Oriental que elabora Abbey Beer. También según la página web de la cervecería, monjes de la orden premonstratense participan en la elaboración de las cervezas.
Klášterní pivovar Želiv en el presente elabora tres cervezas la Gottschalk, la Castulus, saburizada con Medovino (vino de miel, una típica bebida eslava) y la Siard Falco, saborizada con guindas.
Hoy voy a hablar de la Gottschalk. Una cerveza desde ya atípica en Chequia, es una Ale. Elaborada con ingredientes tradicionales, agua, cebada malteada y lúpulo. Es una padnatcká (15°) con 5,6% de contenido alcohólico.
La cerveza es una semioscura con los tonos ocres característicos del tipo. La espuma sube despacio, casi como en na stout. En el aroma se siente algo de miel y frutas acaremeladas, dulzón pero no muy fuerte, bastante agradable. El sabor, por otro lado, es bien intenso y persistente, hay toques de caramelo y de frutas asadas
El sabor es intenso, caramelizado, persistente, con tonos de frutas asadas que sin embargo deja un agradable gustito amargo. No es una cerveza para cuando uno tiene sed, sino para sentarse a tomarla y apreciarla.
La única nota un poco discordante es que la cerveza está pasteurizada, es una lástima. Es una cerveza muy buena, pero sería simplemente maravillosa si la vendiesen sin pasteurizar ni filtrar.

19/7/07

Con cuál quedarse....

Aprovechando la reducida actividad estival, uno de estos días decidí tomarme el autobús a Chýně para almorzar y tomar alguna cerveza rica.
La verdad que la krčma del pivovar se está convirtiendo en uno de mis lugares favoritos. Con un menú de 45Kc para el almuerzo que incluye una sopa muy rica, un primer plato de algo casero todavía más rico, y un postrecito, también cacero; es difícil. Si a eso le sumamos la soberbia cerveza que allí se produce, uno tiene que ser medio opa para que el lugar no le guste.
En esta oportundad, además de la desítka y la dvanáctka, de las cuales ya hable y derroché elogios en su momento, en esta oportunidad tenían una kukuřičné pivo (cerveza de maíz). Pero no se terminó ahi. Tenían embotellada dos delicias más, zazvorové (con gengibre) y kouřové (cerveza con malta ahumada). Compré una botella de ambas más una de la de maíz para llevar a casa y degustar en la terraza de casa, y claro, para contarles lo buenas que estaban. Así que emepecemos.
Puede que la presentación de estas cervezas no sea de lo más glamorosa. Por lo general, las cervezas que se venden en botellas de plástico de 1,5l no son las mejores. Pero cuando hablamos de cervezas que se compran directamente del productor artesanal, estamos hablando de algo distinto. Es una cerveza bien fresca, que se supone que uno la va a tomar pronto.
La primera que abrimos en casa fue la kouřové. Las cervezas ahumadas son una especialidad de la cuidad de Bamberg, en alemania. Hay con distintas "graduaciones" de ahumado, desde las muy suaves a las que parece que uno está tomando jugo de carne ahumada. Puede que sean un gusto adquirido, pero a mi me gustan. Ésta en especial debe ser una de las primeras en su tipo que se producen en Chequia. Es una cerveza semioscura con un suave aroma a buen pescado ahumado detrás el cual se pueden sentir los toques herbales del lúpulo. Al dar el primer sorbo uno siente algo interesante, que si no sabe qué tipo de cerveza está tomando, puede que sea difícil de definir. A medida que vamos vaciando el vaso, sin embargo, uno se da cuenta, y siente el sabor del ahumado, que difiere muy poco al de carne ahumada casera recién preparada. Es simplemente delicioso. Uno no puede parar de sentir el aroma y tomar sorbos bien cortitos y retenerlos unos instantes para así sentir todo la complejidad de esta cerveza.
La segunda víctima fue la zazvorové. Una cerveza muy distinta a la de Zvíkov, de la cual hablé hace unos días. Mientras que ésta estaba elaborada con malta de trigo, la de Chýně, está elaborada con la más tradicional cebada de malta. El color es también semioscuro, con casi ninguna diferencia al de la cerveza anterior. El aroma es muy diferente, es dulzón, casi como el de una bebida cola sin el cóctel de químicos que le dan color y sabor a ese tipo de menjunjes. Al beberla notamos toques más dulces también, con el gengibre que se siente al final, que pega pero no fuerte, que no persiste sino hasta terminar el vaso, y que nos invita a tomar otro más. Es una cerveza muy refrescante.
Para el final dejé la que ya había tomado točené el otro día. La kukuřičné. El maíz es un ingrediente común en las cervezas mexicanas. A diferencia de la Corona, la cerveza con maíz de Chýně tiene mucho sabor, complejidad y carácter. El color de esta cerveza es como el de una weizen un par de tonos más oscura. La espuma es mucho más compacta y persistente que en las dos anteriores. El aroma es bien frutal y floral, nos recuerda al de una buena cerveza de trigo, pero es más suave y delicado. Lo mismo sucede con el sabor. Esta cerveza no se podría tomar con limón, su sabores son más sutiles y valen la pena ser apreciados lentamente. Como las otras, es una cerveza para degustar y disfrutar.
Son tres cervezas que todo amante de esta maravillosa bebida debería saborear algún día. Lamentablemente, no son del tipo que se consigue todos los días. Lo cual, quizás haga que uno las aprecie aún más. Mis más sinceras felicitaciones al maestro cervecero de Chýně y Prahy.

16/7/07

Festivales cerveceros en agosto

Para aquellos de ustedes que están por estas tierras en agosto, he aquí una lista de eventos cerveceros para este mes. Sinceramente espero que puedan asistir a alguno. No se arrepentirán.

10 – 11/8 Festival Cervecero en Humpolec
Lugar: Cervecería Bernard

10 – 12/8 Festival Cervecero Kamínka Roštín
Lugar: Kamínka Chřiby
Programa: Ocho tipos de bebidas a base de lúpulo. Delicias varias a la parrilla. Cerveza de sobra y música para todos los gustos: Sharon, Premiér, Peha, Doga, Tip Top, Kosovci, Power, Deep Purple Revival, Kamil Střihavka, Clou. Además de sorpresas y sorteos

11/8 Krkonošské pivní slavnosti, festival cervecero de Krkonoše
Lugar: Vrchlabí

11/8 Hlinsko - Divokej Bill - Léto s Rychtářem
Lugar: Pivovar Rychtar en Hlinsko
Programa: Concierto de la popular banda checa Divokej Bill. Muy recomendable

18/8 Festival cervecero Ražice
Lugar: Ražice

25/8 Festival cervecero Chodovar
Lugar: Pivovar Chodovar. Uno de los más activos este verano.
Programa: A partir de las 10 habrá visitas guiadas a la cervecería y los baños de cerveza, incluyendo degustación de cerveza directa de los tanques de “lagering” en las cuevas del pivovar. A partir de las 13 empieza la fiesta, que sigue hasta pasada la medianoche. Se podrá llegar a la cervecería con un tren histórico que sale desde Pilsen

25 – 26/8. Festival cervecero Štramberk
Lugar: Štramberk
Programa: Festival de cervecerías moravas

25/8 Festival ciclístico y cervecero Oslavany
Lugar: Chateau Oslavani

31/8 Postřižiny. Teatro en el Pivovar Nymburk

31/8 – 1/9 Dočesná. Festival del lúpulo y la cerveza
Lugar: Žatec. Para los que saben de cerveza. Es de esta región de donde vienen los Saaz hops. Los mejores lúpulos del mundo

Qué siga la fiesta!!!!!

Luego de una semana de lluvia y temperaturas bajas, ya estábamos todos extrañando el calorcito. Yo más que nadie quería que el clima se porte bien para el sábado. Tenía una cita muy importante. Y los dioses no me defraudaron. Tal cual lo había anticipado el servicio meteorológico, el día fue soleado y caluroso, pero no demasiado. Ideal para ir a un Piví Slavností.
Así que nos levantamos bien temprano y nos fuimos a tomar el autobús a Svijany para participar del XVIII festival cervecero organizado por el Pivovar local.

El autobús nos dejó a un par de kilómetros del lugar y llegó más de una hora antes de que se abran las puertas, así que decidimos hacer escala técnica en la hospoda del pivovar para recargar combustible.

Estaba a reventar. La cervecería Svijany se encuentra ahí nomás de la zona de Český Raj (el paraíso checo), un área realmente hermosa. En los alrededores de la cervecería hay varios pueblitos donde muchos checos tienen sus casas de fin de semana. La hospoda, que ofrece toda la maravillosa línea de Svijany a precios casi irrisorios, además de comida y snacks, es un favorito de los vecinos y ciclistas. Sumados hoy, a todos los que decidieron acercarse gracias al festival.
Nos tomamos una cervecerita y encaramos los últimos dos kilómetros hasta el sitio, siguiendo las multitudes que de a poco empezaban a llegar.
Esperaba, claro, algo parecido al festival en Nymburk. Aún así me sorprendió el tamaño del lugar. Enorme. Todo un parque dedicado a los dioses cerveceros. Dos escenarios, una piscina, un parque de diversiones, cerveza y comida por todos lados. Y la atmósfera, ya tan temprano se podía sentir y era imposible no ponerse a sonreír.

Nuestros amigos llegaron, buscamos un lugar a la sombra para sentarnos, otros amigos llegaron, y dedicamos el resto del día a:
Comer. El chancho al espiedo es algo que de sólo recordar me hace agua a la boca. Con un vaso de Svijany Kvasnicové en una mano, y un plato de cerdo acompañado con mostaza, křen y pan en la otra, me sentía simplemente como en el paraíso. También salchichas caseras, langoš, rizos de papa fritos (la sorpresa culinaria del día), carne ahumada......

Tomar: Cerveza, muuuucha cerveza. La favorita del día fue la Rytíř, una dvanáctka con mucho lúpulo, bien amarga y que calma mucho la sed. Pero ninguna faltó a la cita.

Observar la fauna. Cómo nos divertimos. Qué lindo es estar entre los checos cuando están de buen humor gracias a buena cerveza y buen clima. En muchos otros países la ecuación de mucha gente y alcohol bien barato (todas las cervezas se vendían a 15Kc el medio litro) podría resultar en desastre. Acá no. Resulta en un ambiente de buen humor, gente que se divierte y hace nuevos amigos, que no le importa lo que los otros opinen. Fantástico. Ya sea sentados a la sombra o dando una vuelta, observarlos es mejor que cualquier película. Ah! Y el que puso el puesto que vendía pelucas y sobreros graciosos, se debe haber llenado de plata.


Nos fuimos a eso de las seis. Pero la fiesta seguía hasta la medianoche. Nos fuimos de muy buen humor y con muchas ganas de volver el año próximo.
Amigos, es algo que les guste o no la cerveza, les recomiendo a todos. Traten algún día de ir a un festival cervecero en Chequia. Es una experiencia que no se olvidarán nunca. Como lo dijo esa pareja de rusos que se animaron solos a ir hasta allí, "la música es horrible, pero (y mirando a su vaso de cerveza con una amplia sonrisa), la estamos pasando muy bien".

9/7/07

Nuevas sensaciones

Tomando la idea de mi amigo Motorchela, he decidido darles una crónica de aquellas cervezas que, al menos en Praga, sólo se consiguen embotelladas.
Y empezamos con una rareza. Zvikovský Rarášek. Una top fermented, algo fuera de lo común para una cerveza checa, preparada según una receta de 500 años de antigüedad.
Esta cerveza, de partida muy limitada, tiene como única presentación una botella de 0,75l con el clásico tapón de cerámica. En Praga, sólo se puede comprar en Pivní Galerie. El precio, un poco alto, 99Kc, pero vale la pena.
La Rarášek es una kvasnicové, sin filtrar ni pasteurizar. Una vez en el vaso vemos su color ámbar turbio. La espuma es firme, compacta y persistente. No he podido conseguir ningún dato preciso sobre la receta, pero al sentir el aroma de esta cerveza, se pueden notar notas de banana y otras frutas, lo cual delata que se ha usado malta de trigo como uno de los ingredietnes. El sabor es bien balanceado y va ganando fuerza a medida que vaciamos el vaso. Sentimos las características típicas de las cervezas elaboradas con trigo. Además del buen balanceado lúpulo, se puede sentir algo más, casi escondido. Es el gengibre, que según me un amigo me contó, forma parte de la receta. Y es ese elemento el que persiste más en el paladar, dejándonos un agradable e intrigante sabor, un sabor que nos invita a tomar otro vaso, u otra botella, por qué no?
Una cerveza muy interesante y muy recomendable, que nos da una idea de lo fascinante que era el arte cervecero unos siglos atrás, cuando cada pueblito y no pocos hogares, elaboraban sus propias cervezas. Cuando la cerveza se prefería al agua. El agua entonces podía estar contaminada, con la cerveza uno estaba seguro que estaba bebiendo algo seguro.
Cerveza: Zvíkovský Rarášek
Elaborador: Pivovarský dvůr Zvíkov
Tipo: Top fermented Jedenatcká (11°) Kvasnicové.

3/7/07

Y el ganador es...

Qué lindo y qué caluroso que fue el mes de junio. Cuántos motivos que nos dio para tomar cerveza de la buena. Festivales pasados por agua y fiestas a puro sol a la vera del río, donde su pudieron tomar muchas y muy buenas cervezas. Más esas dos semanas cuando Pivovarský Klub nos dio el enorme placer de poner cuatro kvasničaky (cervezas sin filtrar) en el menú. Todas ellas distintas, todas excelentes. Eso sin mencionar, claro, mi visita habitual a Pivovar U Bulovky donde pude saborear cervezas que en otro lugar no se consiguen.
A pesar de todo eso, elegir la ganadora del mes me resultó bastante fácil. El premio se lo lleva la Majový Ležák del Pivovar Dalešice. Una de esas cuatro sin filtrar que mencioné antes. No sólo tuvo que competir con la soberbia Bon Kvasnicový Ležák de Valašské Meziříčí, elegida cerveza del año en su categoría, pero también con la maravillosa Zavíš de Pivovar Polička y la siempre presente y siempre genial Štepán. La Majový Ležák se llevó el premio por su aroma a crema y manzanas dulces y sus toques cítricos y de vainilla en su agradablemente persistente sabor. Una cerveza que inclusó asombró a mi amigo y experto cervecero Evan Rail, con el cual compartimos una agradable tarde hace unos días.
Atrás pero no mucho se quedaron la Bon y la Zavíš, la borůvkové de Pivovarský Dúm (la cerveza del mes, en este caso saborizada con arándanos); la kvasnicové de Opat.
Me parece que este mes la cosa viene más difícil. Empezó fuerte y promete mucho más...
Felicitaciones al ganador