26/6/07

Top 10 (8)

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Ferdinanda


Está a apenas 100m de Vaclavák, pero busca más atraer a checos que a turistas. Hasta hace poco, incluso para ir al baño uno tenía que poner sus conocimientos de checo a prueba. Es que en lugar de tener alguno de los típicos símbolos que indican cuál es el baño de damas y cuál el de caballeros, simplemente pusieron una I para el de hombres y una Y para el de mujeres, significando Ferdinandi (Ferdinandos) y Ferdinandy (Ferdinandas). Lo cual presentaba un problema para la mayoría de los parroquianos extranjeros, y para no pocos de los checos también. Lamentablemente, ya pusieron los muñequitos en las puertas.

Como lo encontré: Está en el centro, no es muy difícil de evitar. Lo que me llevó a entrar más que nada fue la cerveza que sirven, la cual entonces no conocía (más detalles luego)
El lugar: Está en dos pisos, en el de arriba hay también un salón no fumadores bastante grande. Como se encuentra en la planta baja de un edificio de finales del siglo 19, los techos son altos y las ventanas grandes. Los muebles son de madera clara, casi rústicos. Lo que más llama la atención son los accesorios, baldes y embudos de metal para las lámparas, cabezas de rastrillos en lugar de ganchos para colgar la ropa, palitas de metal como ceniceros y en las mesas un martillo con una base de madera donde se encuentran la sal, la pimienta y los mondadientes.

El servicio: Es de lo mejor que he experimentado en Praga. Camareros muy atentos, muy profesionales y muy amistosos, pero no esa cosa artificial de muchos restaurantes, sino algo genuino, muy cálido y simpático.
La comida: Nada del otro mundo, para ser sinceros. Aunque el guláš que preparan es muy muy bueno. Es una de las pocas hospodas que conozco que abren temprano, a las 8. Desde esa hora y hasta las 11 se puede pedir desayuno, recomiendo del menú el muy buen haminexs (huevos con jamón). Tampoco está mal para un almuerzo rápido y relativamente barato, cada día tienen un interesante aunque limitado menú para todos los gustos.
La cerveza: Sirven allí sólo lo que produce la cervecería Ferdinand de Benešov. Casi toda la línea empezando por la suave jedenátcka světlé, pasando por la tmvavý ležák con su rico sabor tostado, y por la světlý ležák una de esas cervezas sedosas y tan ricas. Pero la estrella es la Sedm Kulí, una polotmavé speciál (13°) suavemente saborizada con hierbas, de muy baja carbonización, una de mis cervezas favoritas, deliciosa. Llamada así en "homenaje" a los siete balazos que recibió en Sarajevo el Archiduque Franz Ferdinand, fundador de la cervecería.

En síntesis, Ferdinanda es un lugar que invita a quedarse y volver. Es muy bueno ya sea para ir sólo o con amigos. La atmósfera es muy vital y relajada; y siendo que está bastante cerca de Hlavní Nádraží (Estación de tren central) es una buena alternativa para tomarse una última cerveza antes de tomarse el tren en las vacaciones.

Ferdinanda
Politických vězňů 1597/19
110 00 Praha-Nové Město
http://www.ferdinanda.cz

25/6/07

El mejor súper

Muchos son los que saben lo que pienso de los súper e híper mercados. En pocas palabras, son malignos. Su política de vendernos productos de dudosa calidad al precio más bajo posible, mientras abusan de sus proveedores y explotan a sus empleados, al mismo tiempo que buscan eliminar la competencia de los negocios chicos es repugnante. Representan para mí el aspecto más feo del capitalismo.
Es por eso que, siempre que se pueda, trato de hacer mis compars en negocios chicos. Esos en donde uno entra y habla con una persona, no con un pobre diablo convertido en robot sentado frente a una caja registradora. Esos donde la calidad y el servicio importa más que los dividendos de los accionistas. Puede que muchas cosas sean un poco más caras en estos negocios que en los súper, pero la diferencia es mínima, con la ventaja que es más difícil tentarse y compar alguna porquería que no necesitamos sólo porque está en oferta o tiene un lindo packaging.

Es mi calle favorita en Praga. Debe haber una en cada barrio residencial. Y es casi como un supermercado. Allí y en algunas de sus calles adyacentes puedo conseguir casi de todo, a buen precio y con muy buena calidad.
Si salimos de la estación de metro Hradčanská lo primero que vamos a ver el Restaurace Dejvická Sokolovná, un lugar con comida más o menos, pero con muy buena Gambrinus 12° tanková, además de la nueva cerveza Master.

Luego de tomarnos algo, podemos ir de compras. Primero por lo más sano, frutas y verduras. Las malas lenguas dicen que hay tres calidades de frutas y verduras, primera calidad, segunda calidad y calidad Tesco. Otros dicen que las cadenas de supermercados compran lo que los vietnamitas tiran. Este lugar empezó hace unos años como un puesto en la calle, hoy es casi un minisupermercado, con muy buena fruta y verdura, pero también huevos bien frescos y muchos productos más. Lo mejor es que abre todos los días hasta las 19.

Caminamos unos 100m más y nos encontramos con un negocio que no parece la gran cosa, pero no se imaginan la selección de quesos que tienen, de todos tipos y colores, de vaca, cabra y oveja, incluyendo un excelente brindza (un típico queso fresco de oveja de origen eslovaco).

Con los calores que están haciendo estos días, la sed ataca pronto, o nos agarra el hambre. En ese caso, apenas saliendo del negocio de los quesos podemos parar en Pivnice Bruska, que tiene mejor comida que la hospoda anterior y recientemente empezaron a servir Pilsner Urquell tanková sin modificar el precio. Claro, tienen la fuerte competencia de Plzeňský Sklípek a 100m por la calle Eliašová.

En la esquina opuesta, para aquellos que les gusta lo picante, se encuentra el restaurant mexicano Fiesta. Antes de que mis lectores mexicanos digan nada, no sé que tan auténtica la comida es, pero no está nada mal. Justo al lado, tenemos el video club Minar, con una muy buena selección de películas checas de todas las épocas en DVD, con subtítulos en inglés y algunas veces en español.
Si nos sentimos culpables luego de comer algo de la muy rica y poco sana comida que sirven en Bruska y el Sklípek podemos detenernos un rato en el Bio Obchod. El negocio de comida orgánica, con cosas muy interesantes.

Siguiendo por esta hermosa calle, donde además encontramos un restaurant chino muy bueno , una vinoteca, negocios de ropa, zapatos y joyería. Pero lo que nos trae por acá es la comida. Hmmmm!!!! Fiambres, embutidos y ahumados checos. Qué delicia! Para aquellos de ustedes que nunca los probaron, o que solamente compran la basura que venden por el mismo nombre en los supermercados, no saben lo que se pierden. Imagínense un local donde uno pueda elegir entre más de una docena de tipos de klobása y parky (salchichas), cinco o seis tipos de paštika (patés) como por ejemplo de pato, ganso o ciervo, vaya uno a saber cuántos tipos de quesos, salames y carnes ahumadas de distinta procedencia, además de pomazanky (pastas para untar), lahůdkové saláty (ensaladas deli) y otras delicias, y la sección de carnicería, con muy buena carne de cerdo y ahumados caseros. Es un sueño! Pero es realidad. Mi negocio favorito en esta calle. De sólo pensar en él, se me hace agua a la boca.

Si lo que nos gusta es el pescado, las aves, la carne de caza o el conejo, solamente tenemos que cruzar la calle y nos encontramos con un negocio donde se pueden comprar truchas bien frescas y carpas vivas, además de muy buena carne de pavo, pollo y pato. Todo con gente muy smpática trabajando dentrás del mostrador.

Si tenemos tiempo o ganas, podemos darnos una pausa en alguno de los cafés que hay en Dejvická, para luego seguir y comprar comida para el perro o el gato o la serpiente que tenemos en casa en la tienda de mascotas antes de hacer la última parada en la panadería de la calle Kafková, a menos de 50 metros de Dejvická. Allí vamos a encontrar excelente chleba, rohlíky y algunos dulces bien frescos, de elaborción propia. Tan frescos que a veces uno tiene que esperar a que los terminen de hornear.

Si nos quedó algo para comprar, podemos ir al supermercadito que hay frente a la pollería, o si necesitamos artículos de limpieza, ir a alguna de las droguerías. Para aquellos a los que les gusta la fast food, les recomiendo el Boulevard Crocodille, algo mucho mucho mejor que el KFC de enfrente.
Y la cerveza?? Dónde compro la cerveza? La puedo comprar en varios de los negocios que mencioné, y en otros que no. Pero no quiero nada de las grandes cervecerías industriales en casa, prefiero algo de las cervecerías independientes, mejor si es sin pasteurizar y si viene de Svijany. Acá hago un poco de trampa y me voy ya de Dejvická o sus calles aledañas. Para comprar cerveza prefiero un negocio pequeño en Narodní Obraní y Rooseveltová, donde se pueden conseguir cervezas que no resultan rentables para los supermercados (es decir, que los productores no pueden pagar la extorsión que éstos les quieren cobrar) a precios casi irrisorios, por ejemplo 11,50Kc por Svijanký Rytíř 12°, mi cerveza de cabecera, la cual siempre compro por cajón de 20 unidades...

Puede que a muchos les parezca demasiada caminata, pero no se tarda más de lo que se tarda en un supermercado lleno, con la diferencia que, mientras en un súper no vemos la hora de huír del clima artificial y el asalto de las "ofertas especiales"; en Dejvická hacer compras es algo más relajado y gratificante por la mejor calidad de los productos que uno compra, por el contacto con gente que realmente se preocupa por lo que hace y vende y por la oportunidad de practicar checo....

22/6/07

Top 10 (7)

U Černého Vola

Está en el corazón turísitico de Praga, donde las trampas para turistas abundan, pero en espíritu pertenece más a un pueblo o barrio periférico que Hradčany. Es un lugar que no se anuncia con bombos y platillos, que no pone carteles en la acera para atraer clientela. Es que, a decir verdad, el interés no está en los turistas, sino en la gente del lugar, ese tipo de gente que viene una y otra vez. Es un lugar con una historia un tanto interesante. En el edificio donde se encuentra estaban las oficinas de campaña del ya difunto SPP (Strana Přátel Piva o Partido de los Amigos de la Cerveza) un partido políitco que participó en un par de elecciones en los años 90, y que ahora es el Sdružení Přátel Piva (Asocición de Amigos de la Cerveza), un grupo de consumidores que apoyan más que nada a cervecerías pequeñas e independientes y microcervecerías artesanales. Una vez que el partido político se disolvió, decidieron comprar la hospoda para tener un lugar donde reunirse y tomar buena cerveza a buenos precios.

Cómo lo encontré: A pesar de los rebaños y las trampas para turistas, Hradčany sique siendo un lugar hermoso para ir a caminar. Hay callecitas que parecen haberse quedado en el tiempo. La plaza del Loreto es hermosa, y es aquí donde se encuentra U Černého Vola. Uno de esos días en que estabamos caminando por ahí con mi mujer noté el lugar y vi la lista de precios en la ventana puesta de manera casi tímida. 25,50Kc por una cerveza, en esa zona?!?! Era algo que tenía que probar. Ese día no entramos, pero me lo anoté. Desde el primer sorbo que tomé de su cerveza, este lugar se convirtió en uno de mis favoritos.
El lugar: Es muy básico, nada de decoración moderna o sofisticada. Uno entra a un pequeño salón en cuyas paredes hay estantes para aquellos que quieran tomar una cerveza rápida de parados. Luego, hay nomás está el salón principal, dominado por el mostrador donde se sirve la cerveza. El mobiliario son mesas largas de madera vieja, oscura y gastada con bancos haciendo juego. Nada más. En algunas de las paredes hay pinturas con motivos medievales. Tiene todo una atmósfera muy especial que a muchos puede que no le guste.

El servicio: Es muy bueno. El camarero es bastante paciente con los turistas que se aventuran allí, y muy amable con aquellos que intentan hablar algo de checo.
La comida: No hay mucho para elegir. No es un lugar para venir a comer, sino para tomar unas cervezas, así que la oferta del menú no es básicamente cosas para acompañar la cerveza. Pero son muy buenas, el nakladaný hermelín que sirven es uno de los mejores que he probado. Y como la cerveza, todo a muy buenos precios.
La cerveza: Es uno de los motivos principales por el que voy a U Černého Vola. Velkopopovcký Kozel no es para nada una de mis cervezas favoritas, pero la versión tanková que allí sirven es un pedacito del paraíso en un vaso de medio litro. Es simplemente excelente. Es muy difícil decir que no cuando el camarero ofrece otra más, y eso sin mencionar el precio.

En síntesis U Černého Vola es un lugar de los que quedan pocos en el centro de Praga. Es una hospoda donde uno se puede ir a sentar tranquilo a comer y tomar algo mientras lee el diario o un libro, y a veces incluso empezar una conversación con alguno de los parroquianos que comparten su mesa.

Hostinec U Černého Vola
Loretánské nám. 107/1
118 00 Praha-Hradčany

21/6/07

Ganadores...

Hace unos días se celebro en Česke Budějovice el Festival de la Cerveza 2007. Como en muchos de estos festivales se eligieron las cervezas del año en distintas categorías. Diez degustadores expertos tuvieron tres días para catar 180 tipos de cerveza y elegir de entre ellos los ganadores (qué trabajo difícil).
Lo curioso es que participaron de la competencia la mayoría de las cervecerías industriales checas, con excepción de Plzeňský Pradroj y Budějovický Budvar. Por lo declarado, no quisieron participar porque según ellos sus cervezas son ya tan conocidas que tendría sentido ponerlas en una cata a ciegas. Hmmm!!! Me parece que las razones son otras.
No creo demasiado en premios, no me dejo guiar por ellos, ya que por más expertos que sean los degustadores, el asunto siempre es subjetivo. Pero hay algo que vale la pena mencionar de estos premios, primero veamos la lista

Světlý vyčepní: Krušovice Mušketýr, Pivovar Krušovice
Tmavý vyčepní: Janáček, Pivovar Uherský Brod
Svetlý Ležák 11°: Svijanský Máz (Aguante Svijany!!!!)
Svetlý Ležák 12°: Postřižinské Pivo Francinův Ležák, Pivovar Nymburk
Tmavý Ležák: Granát, Pivovar Černá Hora
Světlý Speciál: Svijanský Kniže 13° (Otro más para mi pivovar favorito Svijany)
Tmavý Speciál: Skalák 13°, Pivovar Malý Rohozec
Este año se incluyó una nueva categoría, kvasnicové pivo, lo cual confirma lo popular que se está volviendo este tipo de cerveza. El primer premio se lo llevó la cerveza Bon 12°, Pivovar Valašské Meziříčí. Una cerveza que si están por Praga y tienen ganas de probarla, la están sirviendo estos días en Pivovarský Klub.

Lo más probable que no conozcan casi ninguno de los nombres de los ganadores, ya que, salvo en la primera categoría, todos los premios se los llevaron cervecerías pequeñas e independientes. Las grandes cervecerías industriales no figuraron. Es que con su estrategia de hacer productos uniformes, que sean de gusto masivo no sólo en el mercado checo, pero en el de exportación; más su constante búsqueda de maximizar ganancias para los accionistas sacrificando la calidad del producto, ha hecho que estas cervezas ya no gusten tanto a aquellos bebedores que no se dejan hipnotizar por el marketing.
Felicitaciones a los ganadores. Me gustaría brindar con cada uno de ellos…..

20/6/07

Festivales Cerveceros en Julio

Julio es un muy buen mes para viajar. Si vienen de visita a Praga, y tienen tiempo, estos festivales son una buena excusa para visitar otros puntos de este país tan lindo. Lo mismo va para los que viven acá. Más si les gusta tomar buena cerveza en una linda atmósfera. Todavía no he decidido cuál voy a visitar, pero seguro que uno, por lo menos.

7/7 Pivobraní Klášter Hradiště
Lugar: Klášter Hradiště nad Jizerou.
Programa: Celebración de la cerveza en el Pivovar Klášter, una cervecería que elabora muy buenas cosas

7/7 Festival Cervecero en en Castillo Hukvaldy
Lugar: Castillo Hukvaldy
El castillo es muy bonito, y la cerveza elaborada por el Pivovar local, Pivovar Hukvaldy es algo que realmente vale la pena probar.

7/7 Festival Cervecero “Sedm Svatečnich” Ostrava
Lugar: Terrenos del Museo de la Minería, Ostrava-Petřkovice
Programa: Festival con 7+7 cervecerías pequeñas, mas actividades culturales para todas las edades durante todo el día.

13 – 14/7 Starobrno – Festival Solde Stražnice
Lugar: Stražnice

14/7 Festival de la Cerveza Svijany (Éste es un buen candidato a recibir mi visita, es mi cervecería favorita)
Lugar: Svijanský Újezd

21/7 Festival cervecero Harrachov
Lugar: Harrachov

28/7 Festival Cervecero Třeboň
Lugar: Cervecería Třeboň
Una cervecería muy linda. Una cuidad muy linda. Se podrá probar la kvasnicový speciál de Regent. Me han dicho que vale la pena ir.

Como pueden ver, muchos de estos lugares están lejos de Praga, y a algunos no es fácil llegar con transporte público. Pero no es para preocuparse, se puede conseguir alojamiento fácilmente en la localidad donde se realiza el festival (por ejemplo Harrachov y Třeboň son dos lugares muy visitados por los checos).

19/6/07

Empate.....

La tormenta había estado dando vueltas por Praga ya varios días antes. Amenazaba, amenazaba, pero nunca llegaba. Con el calor que estaba haciendo, lo hacía a uno mirar con esperanza al cielo y a esas nubes pesadas que parecían no querer largar su carga. Claro, tarde o temprano iba a llegar, y cuando llegó, lo hizo con ganas y entusiasmo, y lo hizo justo cuando estaba en la colina de Vítkov disfrutando de las mi primera cerveza del Pivovraní de este año. UFA!

Cuando empezó a llover todos nos decíamos que sería sólo por unos minutos, cuatro gotas locas, incluso la banda tributo a The Doors que había empezado a tocar en ese momento abrió su recital con “Raiders on the Storm” como burlándose. Por lo visto a la tormenta no le gustó el chiste y descargó toda su furia, con granizo, viento y agua bien fría. Las sombrillas y las tiendas de jardín que las cervecerías habían puesto frente a sus stands empezaron a volar. Sólo las salvaron aquellos que estaban bajo ellas para refugiarse de la lluvia. Cuando la tormenta consideró que nos había dado suficiente paliza, siguió con su fiesta para otros barrios de Praga dejándonos a todos fríos y mojados.

En lo que respecta a la cerveza, no hubo ninguna sorpresa. Diez cervecerías presentaron un total de 50 cervezas distintas. Quizás faltaron algunas cervecerías como Svijany, Vyskov o Cerná Hora, pero no se puede quejar uno de falta de variedad. Entre tanto viento, granizo y agua, probé cuatro cervezas: Platán 11°, una cerveza que mejoró mucho desde la última vez que la tomé; Krakonoš tmavé 10°; una típica cerveza checa oscura, de las dulzonas y sabrosonas; Bakalář 12° kvasnicové, rica, pero he probado mejores, y Medvěd třešňove pivo (saborizada con cerezas), deliciosa.
Les juro que me hubiese gustado quedarme más tiempo. La atmósfera era muy linda, a pesar de la lluvia y, había hecho un par de amigos nuevos, pero estaba demasiado mojado y estaba empezando a tener frío.
Mientras tanto, ya estaba pensando en el día siguiente...
Que no amaneció demasiado soleado, nubes oscuras y pesadas recorrían el firmamento siendo acarreadas por un viento frío y algo húmedo. Me puso de muy mal humor. Más tarde, cuando parecía que no iba a llover al fin y al cabo, decidimos con mi amorcito que íbamos a probar suerte e ir para Nymburk.
Y qué buena decisión que tomamos! Ya cuando llegamos a Hlavní Nádraží el día estaba soleado y bastante agradable, aún habían algunas nubes, pero el viento las estaba llevando a otras latitudes. El viaje en tren fue rápido y agradable. Llegamos a Nymburk y nos encontramos con la sorpresa que para llegar a la cervecería teníamos que tomarnos el Postřižinský Express, un tren histórico con locomotora de vapor, algo muy lindo que ya lo pone a uno de muy buen humor.
Luego de bajarnos del tren, caminamos un poco, cruzando el río Labe por el puente ferroviario. Ya desde allí se podía sentir la atmósfera del Den otevřených dveří v pivovaru Nymburk (Día de Puertas Abiertas en la Cervecería Nymburk). La singular atmósfera de gente pasándola bien.
El día para entonces estaba simplemente hermoso, con calor, pero no demasiado como para no poder estar al sol.

Había cerveza, claro y de muchos tipos. Toda la línea de Postřižinské pivo, incluyendo la deliciosa y fresca kvasnicové y la tmavé (otra típica cerveza checa oscura), más las sorpresas del día, dos cervezas saborizadas elaboradas especialmente para la ocasión, jahodové (fresas) y medové (miel). Las dos muy parecidas (sin tener en cuenta el ingrediente saborizante no tradicional), a primera vista, una típica cerveza ležák checa, con un toque muy suave a miel o fresas en el aroma, cuando uno la toma, lo primero que siente es un fuerte lúpulo muy agradable y refrescante, y luego la miel o la fresa que se asoman tímidamente en el fondo del paladar, pero que van ganando fuerza a medida que el vaso se vacía, sin llegar a dominar el sabor de la cerveza. Realmente muy ricas, como para servir de iniciación a aquellos que no conocen este tipo de cervezas.
Por supuesto que tanta cerveza tan rica merecía un acompañamiento acorde, y no falto. Mucha era la oferta, pero nuestros ojos, corazón y estómago nos llevaron al un puesto donde se asaban a la leña patas jamones, y me refiero a la pata entera, ahumados, que comimos con mostaza, křen (rábano picante) y mucho gusto, el cual nos dimos sentados a la vera del río. Se puede pedir acaso algo más? Sí, otra cerveza.

Verdaderamente un día hermoso, que compensó el remojón del día anterior. Lo mejor de todo es que fiestas como esta se hacen durante todo el verano en todo el país, y la verdad que valen la pena visitarlas, les guste o no la cerveza...

14/6/07

No todo es color de rosa...

Uno se mal acostumbra a veces. Luego de las visitas a las mini cervecerías en Beroun y Chýně, donde tomé unas cervezas de la ostia, esperaba algo parecido de mi visita al Pivovar U Bezoušků, en Prúhonice.
De los tres lugares que visité, éste es el más facil de llegar. Si bien Prúhonice no forma parte de Praga, es, a todos los efectos un barrio más de la capital. Así que hay varios autobuses que salen de la estación de metro Opatov (una de las zonas más feas de Praga), y en menos de quince minutos lo dejan a uno en Květnové náměstí (Plaza de Mayo; no, acá no hay ni madres, ni pirámides ni piqueteros) y frente al pivovar-restaurace.

U Bezoušků es un edificio bastante lindo, con un amplio jardín-patio. Decidí, sin embargo ir al salón, no había nadie en el jardín y me imaginé que iba a tener que esperar hasta el día siguiente para que venga el camarero.
Cuando uno entra se encuentra, como es de esperarse, con el bar, ahí al lado está el comedor con una decoración tradicional a primera vista, pero que cuando uno se pone a mirar con más atención, ve que todos esos cachivaches están ordenados y organizados como piezas de museo, con sus respectivas plaquetas informativas. Arriba de donde terminan los paneles de madera que cubren gran parte de las paredes, se pueden ver unas pinturas que describen el proceso de elaboración de la cerveza como si fuese un vía crucis en una iglesia, muy lindo. Como es común en las microcervecerías-restaurant el salón está dominado por los alambiques de cobre.
Pero me fui hasta ahí a probar la cerveza y no a admirar la decoración. Debo decir que terminé un poco decepcionado. Había tres en el menú ese día: Pantátova 10°, Malvaz 12°, Bizon 16°. No tengo mucho para decir de ninguna de las tres, de hecho, me parecio que tomaba la misma cerveza, pero más fuerte y un poquito más oscura. Mientras que la desítka de Chýně es una cerveza con un montón de carácter, la pantátova es como tomar una desítka en cualquier otra hospoda del país. La Malvaz mejora un poco, el sabor y el aroma son más intensos, pero tiene las mismas notas que su hermana menor. Tenía mi fé puesta en la Bizon, pero me falló. El sabor sí es intenso, pero se siente demasiado el alcohol para mi gusto. Todo por un precio más alto que el que a uno le cobran en los otros dos minipivovary que visité.

Para comer me fui a lo básico y pedí el guláš que ofrecían en el menú del mediodía, y la verdad que me gustó mucho, aunque los knedlíky no eran caseros, sino de fábrica.
Cabe darle una mención importante al servicio. Llegué temprano y casi no había nadie en el lugar, lo cual a veces es un problema porque los camareros están medio lentos si la hospoda está vacía. Éste muchacho vino rápido, volvió rápido con la cerveza y el guláš y se materializaba como si tuviese un sexto sentido cada vez que alguien terminaba su cerveza. Ahora, lo que me causó muy buena impresión fue cuando, al terminar mi Malvaz 12°, me preguntó si quería ješté jedno, agregando si lo que quería era la Bizon, que, claro, era justo lo que estaba pensando.
Para hacerla corta, a menos que uno esté por el barrio, no recomendaría irse hasta Prúhonice para visitar Pivovar U Bezoušků. Mejor visitar los otros dos, o Pivovarský Dum en el centro de Praga.

12/6/07

Jardines cerveceros, joyas del verano....

Luego del largo y oscuro invierno Praga se despierta con la llegada de la primavera. Hay mucho que lo pone a uno contento una vez que la temperaturas suben: la belleza de la cuidad que se viste de flores y luego de verde, la belleza de las chicas checas se visten con mucha menos ropa y también, los jardines cerveceros.
En Praga hay muchos, repartidos por toda la cuidad. En algunos casos son un anexo a un restaurante que funciona todo el año, pero que cuando llega el clima lindo, copa un terreno aledaño y lo llena de sillas, mesas y gente contenta.
Por lejos mis dos favoritos, son el Jardín cervecero en Letná, al lado del Letenský Zameček y el que se encuentra en Riegrový Sady, en Vinohrady. Ambos en parques cerca del centro de Praga, pero a la vez cada uno con su carácter.
Letná es ese parque enorme que está al Este del Castillo, en la margen opuesta del Vltavá, frente a Josefov. Es justamente esta ubicación lo que hace del pivní zahrada en Letná algo tan especial. Tiene la mejor vista de la Cuidad Vieja, y quizás de toda Praga. Uno puede ver todas las cúpulas, torres y techos, y si se asoma, verá los puentes del Vltavá y tendrá una vista muy linda de Malá Strana. Sentarse a tomar una Gambrinus en uno de los bancos del jardín, y pagar sólo 25Kc/0.5l es simplemente un lujo. Es especialmente gratificante en un día cálido como los que estamos viviendo ahora.

El lugar, por supuesto es extremadamente popular ya que el parque, que está rodeado por zonas residenciales, en sí es un favorito de patinadores en línea, perros y familias. No son pocos los grupos que después del trabajo se van hasta allí a tomar una cerveza y jugar petanque o simplemente sentarse a disfrutar la vista. El jardín es en realidad un anexo al restaurante Letenský zámeček, en el cual, según me han contado, no se come nada mal. En el parque también existe la posibilidad de jugar al tenis, hay zonas de juegos para chicos, se pueden alquilar roller skates. Hay también dos hospodas-jardín más, que no están mal, pero simplemente no tienen la magnífica vista.

Riegrový Sady está en el residencial barrio de Vinohrady, un area que vale la pena recorrer para disfrutar la hermosa arquitectura de sus edificios de departamentos en sus calles arboladas. El parque se encuentra en la parte alta del barrio. En su lado oeste se puede disfrutar de una vista muy linda del Castillo de Praga. Lamentablemente, esta vista se pierde cuando llegamos al pivní zahrada que nos convoca. Está casi en el medio del parque, en una zona cercada. Lo que hace que los bancos y mesas estén en mucho mejor estado que en Letná. Lo que le falta de vista, le sobra de atmósfera. Es un lugar favorito de checos (y no pocos extranjeros) para ver partidos de fútbol o hockey sobre hielo, también se realizan conciertos y otros eventos. A la tarde es un lugar muy lindo para sentarse a leer y escuchar música mientras se toma una Gambrinus (también por 25Kc/0.5l), pero a medida que pasan las horas, se viene más y más gente hasta llenarlo, y el lugar vibra con una vitalidad hermosa.

A diferencia de Letná (donde sólo se puede pedir párek v rohlíku), en Riegrak uno puede comer klobásy (salchichas) a la plancha bastante buenas, buen nakladaný hermelín y utopenci, y a veces también filets de pollo o cerdo marinados, también asados a la plancha. Cuando cae la noche se abre también un cocktail bar. El restaurant anexo, no está mal para comer algo rápido y no muy caro, pero a diferencia del de Letná, no lo invita a uno a quedarse mucho tiempo, es que el jardín es mucho más lindo y con mucha más onda.

Ambos son lugares ideales para juntarse con amigos, para relajarse después del trabajo o los estudios o para refugiarse de calor a la sombra de los castaños. Y en cierto modo, ambos nos dan una muestra de lo tolerante que es la sociedad checa. En sus mesas se pueden ver una pareja ya entrada en años, al lado un grupo de jóvenes fumando alguna hierba de dudosa legalidad, junto a ellos parejas jóvenes con sus bebés sentados a un metro de un grupo de extranjeros, perros de todos los colores y tamaños, etc. Cada uno ocupándose de lo suyo sin molestar o juzgar al resto.

11/6/07

Top 10 (6)

En la primera entrega de esta serie mecioné que algunos de los lugares listados me gustan más para almorzar, bueno, acá tienen un par. Son, quizás mis dos hospodas favoritas a la hora de ir a almorzar rico, barato y rápido.
V Korunní y Plzeňský Sklípek.
El primero, se encuentra en Vinohrady, en la calle del mismo nombre; el segundo, en Bubeneč, no lejos de la estación de Metro Hradčanská.
Como los encontré: Siempre he tenido clientes en la zona de Vinohrady y deambulo mucho por las callecitas entre las estaciones de Metro Hradčanská y Dejvická. Así que tarde o temprano, cerca de la hora del almuerzo iba a terminar en estos lugares.
Cómo son: Ambos son bien hospodas de barrio. Mucha madera vieja, un par de salones. Cuando se entra, uno se encuentra con el bar y sus infaltables máquinas tragamonedas, donde los borrachos de siempre están sentados o acodados, parece que viven ahí. No importa la hora, nunca faltan. La decoración varía un poco entre los dos. V Korunní tiene un poco más de colorido, con afiches de propaganda rusos de los años 20 y viejos carteles publicitarios. Los únicos toques de color en las paredes con paneles de madera en Plzeňský Sklípek son los afiches de festivales musicales que el dueño pega y la colección enmarcada de posavasos antiguos.
El servicio: Rápido, eficiente y bien profesional. Cabe decir, claro, que en V Korunní puede llegar a parecer lento cuando el lugar, que es bastante grande, está lleno, pero uno nota que los camareros hacen lo mejor que pueden. En el Sklípek, por otro lado, son un poco más simpáticos
La comida: Es por lo que voy a almorzar a ambos. No conozco otros lugares con la consistencia de calidad y precios cuando hablamos de česká klásika. El menú en Sklípek puede ser algo limitado, pero lo que cocinan, lo cocinan muy bien. Preparan uno de los mejores vepřo-kndedlo-zelo que he probado, y con knedlíky caseros. Todos los días hay un especial con sopa y un plato principal por más o menos 70Kc. Lo que hace que uno pueda almorzar con cerveza por 100Kc. En V Korunní el menú es muy extenso, con unas 30 posibildades diferentes, sopas, pescados, aves, "vegetarianos", hotová jídla y los especiales del día. Hay siempre tres o cuatro tipos de guláš, incluido uno de cierveo, simplemente exclente, por 80Kc. En ambos las porciones son bastante generosas, en algunos platos de V Korunní, bordean lo gargantuesco.
La cerveza: En V Korunní sirven la Santa Trinidad de la cerveza checa, Pilsner Urquell, Grambrinus 10° y Kozel Tmavé. Nada memorable, pero funcional a la hora de acompañar un buen guláš o una buena svičkova na smětane. En Plzeňský Sklípek, por otro lado, sirven una magnífica Pilsner Urquell tanková, la versión sin pasteurizar de la cerveza checa más famosa, que es mucho mucho más rica que la de barril o botella.
En síntesis, son lugares perfectos para almorzar cuando uno no tiene mucho tiempo y no quiere gastar demasiado. Millones de veces mejor que el McPlastic a casi el mismo precio. Aunque, cabe decir, que no son muy "tourist friendly" que digamos. No que los vayan a hechar o tratar mal, pero, no tienen menú en inglés (ni hablar de español), así que uno tiene que adivinar.


Plzeňský Sklípek
Eliášova y Jaselská
Bubeneč - Praha 6


V Korunní
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8/6/07

Na Okoř je cesta*... La, la, la!!

Okoř me gusta mucho por varios motivos, primero, porque queda a sólo 4km de la puerta de casa, así que ir ahí es siempre una buena excusa para una caminata de fin de semana. Segundo, por el castillo, o mejor dicho, las ruinas de uno.
Siendo de un país con historia relativamente corta, los castillos eran algo que sólo podía ver en películas o fotos, así que enterarme que tenía uno cerca de casa me hizo sentir como un chico. Me quedé boquiabierto luego de mi primera caminata hasta allí.
El pueblo se encuentra en un valle rodeado de bosques, así que cuando uno llega caminando desde mi pueblo, se puede ver el tope de la torre del castillo más o menos un kilometro antes. Luego el camino nos lleva al valle, y la torre se pierde de vista. Lo que nos recibe es una laguna llena de cisnes y patos silvestres. Cuando terminamos de caminar alrededor del estanque ya estamos ansiosos por ver por fin el castillo. Y parece que está hecho a propósito. Luego de rodear un par de casas, se nos presenta como una postal. En todo su ruinoso y romántico esplendor. Nunca me canso de esa vista, es casi como un premio luego de una peregrinación. No tiene el glamour de muchos otros castillos en Chequia, pero Hrad Okoř tiene un encanto muy particular. Quizás es la magia de la Byla Paní (la Dama Blanca), un fantasma que se dice aún ronda por ahí.


Claro que luego de tanto ejercicio, nos merecemos una recompensa. Okoř es muy popular con ciclistas, turistas y gente de pueblos vecinos, así que lugares para sentarse a tomar y comer algo, no faltan. De hecho, hay cuatro.
Hoy voy a hablar de los dos más populares.
Una de las casas que tenemos que rodear antes de ver el castillo es el Hotel Okoř, el cual cuenta con un restaurante muy lindo tan lindo como el resto del edifcio. El interior está cálidamente amueblado y decorado, en las paredes hay multitudes de fotos y grabados del pueblo y el castillo, algunos que nos muestran como era éste en sus épocas de esplendor. La comida no está nada mal. La cerveza, serviciales Gambrinus y Pilsner Urquell. Me gusta más para ir en invierno.
El otro, y más popular, más que nada por su ubicación, es Dělová Bašta. Para ir, tenemos que caminar hasta el castillo, seguir el sendero a sus pies y al lado de su puerta, detrás de una pared de piedra, lo encontramos. DB cambió de dueños a fines del año pasado, lo cual trajo una mejora, Budvar muy bien servida en lugar de Staropramen. No se puede decir lo mismo del resto. Antes habían en el patio mesas largas de madera y uno se sentaba en bancos igualmente largos, ahora, mesas redondas de metal con sillas del mismo material con el logo de la cerveza de Bohemia del Sur. Antes el servicio era rápido, eficiente y simpático, ahora es lento, torpe y por momentos dan ganas de matar a los camareros. Mientras que antes, cuando uno pedía algo del limitado menú, se lo traían lo más rápido posible. Ahora, luego de tener que tirarle algo por la cabeza al camarero para llamar suatención, tenemos que rogar que éste, si no es que tiene algo mejor que hacer, se tome la molestia de ir a la cocina, lo cual nos hará también rogar que el personal allí se despierte y se ponga a preparar el pedido (si es que está disponible en el día). Una vez me acuerdo, tuvimos que esperar una hora (y no exagero) por unas ďabelské toasty. En verano la cosa mejora mucho, ya que instalan un grill en el patio, lo que da la opción de pedirse unas klobásy y pivo directamente al “proveedor” y sentarse a disfrutar la cercanía del castillo y toda la atmósfera que éso otorga.
Una alternativa a venir caminando, es ir en bicicleta. Existen senderos que nos llevarán a Okoř. El más interesante es sin duda el que llega a los pies del castillo luego de cuatro kilómetros de bosques y casitas de fin de semana. Se puede también hacer caminando, claro. En verano es muy interesante ya que en varios puntos a la vera del camino se pueden encontrar árboles de cerezas, guindas y ciruelas. Cuando los frutos están maduros, uno simplemente se puede servir, son silvestres y tan ricos.
En Okoř también se llevan a cabo festivales musicales, dos de los cuales son bastante grandes y siempre cuentan con importantes figuras musicales checas. Sin ir más lejos, uno de ellos, Okoř se Sťavou (Okoř con jugo) se lleva a cabo este sábado 16 de Junio. El otro, Okoř Rock & Folk Open Air Festival, es el 25 de agosto. Una o dos veces al año hay un festival medieval, ideal para llevar a los chicos. Con teatro, danzas, esgrima medieval, mucha gente con disfraces y una atmósfera muy divertida.


Queda bien cerca de Praga, es fácil llegar se tenga o no auto, vale la pena visitar Okoř. Si están en el barrio, avisen, a lo mejor los acompaño a tomar una cerveza.

* "Hay un camino a Okoř". Título de una famosa canción popular checa. No se me occurrió otro título ad hoc....

Top 10(5)

Pivovarsky Dům

Mi historia con Pivovarský Dům se remonta a los primeros días luego de haberme mudado a Praga. Lo vi desde el tranvía camino a una de mis primeras clases. No hablaba casi nada de checo entonces, pero sabía que el nombre tenía mucho que ver con cerveza y me imaginé que con buena cerveza. Como entonces estaba casi en quiebra, me prometí que con mi primer sueldo iría a almorzar allí, qué buena decisión!
El lugar: Está en una esquina de la infernalmente transitada Ječná, con grandes ventanas a la calle, junto a las cuales hay mucha parafernalia cervecera. Está dividido en tres salones, un salón fumador, atrás, un sótano y el salón principal, no fumador, adelante. Este último está dividido en dos. A la izquierda de la entrada, un área que parece sacada de los años de la primera república y que me gusta mucho, paredes cubiertas de madera oscura, lámparas con diseño art nouveau, mesas y sillas de madera oscura, y otros detalles de la época. La otra mitad, con decoración más simples, pero dominada por los alambiques donde se preparan las geniales cervezas que allí se sirven. En el medio, el bar, que mantiene el concepto de los años treinta.


El servicio: Es bueno, profesional, rápido y eficiente. Acostumbrado a tratar con muchos clientes a la vez.
La comida: Algunas cosas no son tan buenas, otras son geniales. De lo mucho que he probado, lo que más me gusto ha sido la myslivecká roláda, un arrollado de carne de jabalí acompañado con col roja cocida y knedlíky de papa y el guláš, preparado con cerveza. Los snacks y las sopas también están muy buenos.
La cerveza: Es por lo que realmente voy a Pivovarský Dům. Todas las cervezas se elaboran en el lugar, más frescas, imposible. Se puede tomar allí, a mi gusto, la mejor ležák en Praga, o la sobresaliente černý ležák, más dulzona, con toques de café y cacao. Ahora, al mezclarse ambas y convertirse en una řezané podemos tomar un pedacito del paraíso en un vaso. Pero esto no es todo. Este lugar es un pionero en lo que respecta a cervezas saborizadas, uno puede probar kavové, boruvkové, višňové, bananové y kopřivové pivo, cervezas saborizadas respectivamente con café, arándanos, guindas, banana (realmente no se las recomiendo) y ortiga (un gusto adquirido); más una cerveza de trigo, una cerveza preparada con estilo champagne (Šamp) y la cerveza del mes. Para aquellos curiosos, pero tímidos, existe la posibilidad de pedir medidas de degustación, y para aquellos entusiastas con mucha sed, existe la posibilidad de pedir cerveza tirada en una “jirafa” de 8l. Se puede también comprar las cervezas embotelladas o en barrilitos de 5l para llevar a casa.


En síntesis, es un lugar que en los últimos años se ha vuelto muy popular con los turistas, pero que sigue manteniendo su identidad y su calidad. Es un lugar al que ya no voy tanto como antes, pero al que sigo volviendo como al primer amor, y al que, seguro, nunca dejaré de ir de tanto en tanto.

Pivovarsky Dům
Ječná/Lípová 15
120 44 Praha 2