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En clase

Para aquellos que dudan lo serio que se toma a la cerveza en Chequia les basta con acercarse a Suchdol. Este suburbio de Paga ubicado a unos 10km al noroeste del centro. Gran parte de este distrito está ocupado por la Universidad de Agronomía.
Hasta allí fuimos el otro día con Evan en nuestra gesta cervecera y también para almorzar porque teníamos hambre.
A primera vista, o lectura, no tiene mucho sentido irse hasta un campus universitario a tomar cerveza y almorzar, la oferta gastronómica en ese tipo de lugares no suele ser de lo mejor. Pero estamos en Chequia, un paraíso cervecero, y la razón por la que nos tomamos la molestia de acercarnos hasta ahí fue la Suchdolský Jeník. Fermentada a 12-13°Balling, Jeník es una verdadera rareza ya que está elaborada en la universidad por el pivovar universitario que fue abierto con fines académicos en abril de 2006.
Para poder probarla fuimos hasta el bar en el pabellón G. Mientras nos acercábamos sentí un poco de miedo al ver mi temido logo de Staropramen, pero según la información que teníamos, allí servían esta casi legendaria bebida.

Entramos y nos encontramos con la poca atmósfera de un bar universitario, que además de ser chico, estaba casi vacío. A pesar de eso, tuvimos que esperar más de lo debido para que la camarera nos atienda. Cuando le dijimos "Dame se Pivo" (queremos cerveza) nos ofreció una Starpramen 10°!!!! "Ne!" le dijimos "Dame se Jeníka" (No, queremos una Jeník). Casi que estaba empezando a pensar que nos iba a pedir nuestros carnets de estudiantes, pero fue hacia el bar y nos trajo la cerveza mientras tomaba nuestra orden para el almuerzo.
Lo que nos trajo fue una cerveza de intenso color dorado, turbia y con una densa y esponjosa espuma y con carbonación invisible. Buena nota a la vista. En la nariz notamos frutas y hierbas, nada sorprendente, pero nada mal tampoco porque la mezcla es buena y agradable, casi veraniega. Al tomarla lo primero que sentimos son sabores frutales y la malta que está ahí y está bien fresca, para luego dar paso a notas más amargas y lupuladas, el final no es muy largo, pero sí deja un suave gustito ácido, nada desagradable. Lindo para acompañar algo salado o frito.
Jeník se llevó muy muy bien con el nada memorable, pero competente brócoli frito con papas al horno que fue nuestro sustento del mediodía. Nos pedimos otro vaso, que nos gustó más que el primero. De hecho, nos encantó esta cerveza, para ser algo que no está elaborado con fines comerciales, es brillante, de hecho, si fuese la única cerveza que vendiesen en mi pueblo, me tendrían de cliente todos los días. Lo cual me hace pensar por qué en una de las mesas estaban tomando Staropramen.....
No soy de dar notas a las cervezas que tomo, pero en este contexto académico, yo le pongo un 8.50 y ya tengo ganas de darme otra vuelta para tomarla de nuevo.

Comentarios

  1. Pues si que debe de ser el paraíso de la cerveza si hasta en el bar de la universidad tienen birra que merezca la pena. Creo recordar que en el de la mía había un tirador de una infumable San Miguel...

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  2. No sólo es una birra que vale la pena, sino que la hacen en la universidad, éso es lo más notable de esa cerveza que en sí misma es muy buena.

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  3. El comentario de otra mesa bebiendo Staropramen me recuerda a un bar especializado en cervezas de Barcelona, "Taberna los Peques", yo absorto mirando la carta de birras y la mesa de al lado con un par de Estrella Damm por delante. Misterios del mundo...

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  4. Sí, a veces no sé qué es lo que la gente tiene en la cabeza. Veo turistas que vienen al pais con la mejor lager del mundo y todavía toman Heineken, Stella Artois y todavía peor Corona!!!!

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  5. Recuerdo que lo primero que hicimos el primer día en Praga (ya es una costumbre) fue buscar una taberna y pedirnos una jarra de medio. Al probarla aluciné, en España no estamos acostumbrados a tener cervezas de tirador de calidad... Pero a la hora de pagar flipé aún más si cabe:100 pesetas por dos jarras de medio!!! (ahora serían 60 céntimos de euro).

    Evidentemente pasamos los cuatro días que estuvimos con una jarra en la mano. Que tiempos aquellos!!!

    PD. Parezco un abuelo contando batallitas, je, je.

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