22/12/07

Brindis

Los saludos son agradablemente obligados para estas fechas, como lo son los balances. Incluso los más ateos entre nosotros no podemos resistir desear lo mejor para la navidad y el año nuevo, y este blog no podía ser excepción.
Ha sido un año muy intenso para mi en lo personal, pero no quiero aburrirlos con mis historias. Como dije entonces, cuando empecé este blog nunca me imaginé que tanta gente lo leería, y menos que muchos me tomarían en serio y me convertirían en una suerte de referente, me llena de honor, en serio, como que acá en Praga, la gente del mundillo cervecero me considere un periodista. No creo serlo, como tampoco me la doy de experto, sino simplemente de consumidor educado y exigente, sólo doy mi opinión filosófica tratando de escribirla de la manera más linda posible. Eso, se lo debo a la cerveza checa que me inspira y me hace escribir más y a mis lectores que me motivan para seguir haciéndolo.
Y es a ustedes a quien quiero agradecer y acercar de manera virtual mis más cálidos saludos y mis mejores deseos para estas fechas. Desde aquellos que caen por accidente y se quedan un rato y no vuelven más hasta los que vienen una y otra vez, que están subscriptos a los feeds y que dejan sus comentarios en los posts. Espero que todos puedan tener una muy linda navidad, que la puedan pasar en familia o con seres queridos y que el 2008 sea mucho mucho mejor que el 2007, que la buena cerveza no falte el año próximo.
Y es un poco sobre el 2008 de lo que quería hablar. Creo que el blog ha madurado en este corto tiempo y quiero plantearme nuevos desafíos. Voy a seguir probando cervezas, voy a seguir asistiendo a eventos y relatando mis experiencias, voy a seguir visitando lugares y dándole datos a aquellos afortunados que visitan Praga, pero quiero también hacer más. Tengo ganas de empezar a hacer entrevistas para hacer valer mi papel de periodista que me he tomado demasiado en serio, serán, por supuesto, entrevistas a gente del mundo cervecero. And for those who stumble upon this blog and don't speak Spanish, I'm preparing its English version which will be launched some time in January, I really hope people will like it as much as they seem to like this one. Y por sobre todo, voy a seguir filosofando.
Hay otro proyecto, muy importante, que, haciendo analogía cervecera, está en la etapa de fermentación y pronto pasara al lagering cellar. No quiero hablar mucho porque está todavía en pañales, pero está muy relacionado con la cerveza y serán, entre, los primeros en saber de qué se trata cuando este listo para ser embotellado.
Buenas cervezas para el 2008.
Na zdraví!

21/12/07

Tres lindas rubias

Siguiendo con mi larga y lenta recorrida por las cervezas premiadas por SPP en noviembre, le tocó el turno a las dvanátcky.
Se llama dvanactká a la cerveza fermentada históricamente a 12°Balling (dvanact en checo es doce) . Si bien esta nomenclatura se mantiene en el vocabulario popular, para varias de las cervecerías indutriales, en especial las más grandes, ahora se llaman ležák (que en checo significa lager). Nomenclaturas aparte, esta categoría de cervezas es, después de las desítky, la más popular y suelen ser las que aparecen en los institucionales de cada pivovar, además de ser las que más se encuentran en los mercados de exportación bajo el término Premium Lager o algo parecido. Su contenido alcóholico ronda el 5%.
Las tres que compartieron el podio son
1° Březňák světlý ležák
2° Opat světlý ležák
3° Bernard světlý ležák

Tres cervezas muy distintas, no sólo en la forma de su botella.
Como es costumbre empecé por la tercera, Bernard. A este pivovar lo conozco desde mis primeros días en Chequia y siempre me gustaron sus productos. Pionero de las cervezas industriales sin pasteurizar Pivovar Bernard es casi garantía de calidad. Su dvanactá no es excepción. Cuando la abrí y me iba a poner a sacar las fotos me di cuenta que había dejado la cámara en el dormitorio así que fui a buscarla, al volver a la cocina me asombró el intenso aroma a Saaz que emanaba de la botella como un genio liberado de su lámpara, espectacular. A la vista es una pilsner lager como tiene que ser, color dorado intenso y casi cristalino coronado por una espuma blanca como nieve. En el aroma siguen predominando la mezcla frutal y herbal típica de los saaz ahora con algo más de malta, sigue siendo prototípica, sigue siendo lo que una pilsner lager tiene que ser. Al tomarla es casi sedosa con un sabor predominantemente seco y herbal, pero con notas dulces que son casi un espejismo, pero que están ahí. Deliciosa.

Opat, la marca de Pivovar Broumov produce muy intersantes cervezas que, lamentablemente, son muy difíciles de conseguir en Praga. He oido que la empresa está en problemas y corre el riesgo de desaparecer, lo cual sería una verdadera lástima y espero no sea cierto. Su nueva poltomavý kvasnicový ležák is simplemente brillante y lo mismo podría decirse de su 17° de navidad. Pero volviendo a la dvanactká. Ya a primera vista tenemos una cerveza completamente diferente a la anterior. El dorado es más suave y el contenido del vaso algo más turbio, casi como si estuviese sin filtrar. El aroma es herbal e intensamente cítrico, casi como el de naranjas amargas. Al tomarla sorprende su amargor, intensamente lupulado muy cítrico también, tuve que volver a mirar la botella porque creía que había comprado su Bitter, pero no es así. Hacía mucho que no tomaba esta cerveza y simplemente quedé sin palabras ante tal sabor, que, para ser honestos, puede que no sea del gusto de todos ya que casi tapa todos los otros elementos de la cerveza, incluida la malta dejando pasar furtivamente unas suaves notas frutales. El sabor que deja es ácido y muy persistente, de nuevo algo que puede que no guste a algunos, pero que me pareció muy lindo para acompañar pescados a la parrilla o cornalitos o sardinas fritas.
Tuve que tomar una pausa para la ganadora y comer algo para limpiar mi paladar.
Pivovar Velké Březno es parte del grupo Drinks Union que es dueño de otras tres cervecerías, además de marcas de licores y, cabe decir, es de capitales checos (por ahora). La etiqueta de esta cerveza debe ser la más copiada en el mundo y tiene una interesante historia que algún día contaré. Si alguna vez tomé esta cerveza, fue hace mucho tiempo y pasó desapercibida, así que estaba curioso por ver cómo era la dvanactká 2007. Su color es dorado intenso con una espesa y persistente espuma de un angelical blanco, ni siquiera al servirla presenta carbonación alguna. Los aromas muy interesantes, combinando notas de hierbas secas con otras melosas y más frutales, podría decirse que es aroma en stereo ya que se pueden sentir cada una de las contrastantes notas al mismo tiempo, como si entrasen cada una por una fosa nasal distinta. Son las notas melosas y frutales las que predominan al paladar, una lager un poco más convencional que las anteriores con un final más largo y también frutal aunque se empiezan a sentir más las hierbas. Habrá que aprovechar y comprarla ahora antes de que Heineken compre el grupo Drinks Union y muy probablemente arruine la calidad de las cervezas.
Estas tres cervezas, de la misma categoría, golden lager, con similar tenor alcohólico son tan diferentes que le dan la mejor respuesta a la vieja pregunta, cuál es la mejor cerveza? Ninguna, elegir una sobre otra depende mucho de los gustos. Personalmente prefiero la Bernard, me parece un ideal punto intermedio entre el intenso amargor de la Opat y las notas más dulzonas de la Březňák. El premio fue el resultado de una cata ciega de todos los competidores y ganó el que más puntos obtuvo según el jurado, que no dejan de ser personas con sus gustos. Igual, felicitaciones a los tres pivovary por darnos la oportunidad de degustar tres productos totalmente distintos aunque en los papeles tendrían que ser iguales. Para taparles la boca a todos aquellos que dicen que las lagers (incluso las checas) son todas iguales.

20/12/07

Momento indicado, lugar indicado

Hacía rato que no iba y hacía demasiado que no me deleitaba con una X33, así que aprovechando estas fechas me dí una vuelta por U Medvídku esperando encontrar a mi amigo el camarero del cual nunca me puedo acordar su nombre y saludarlo mientras me tomaba las dos delicias del lugar. Esperaba también encontrar al Maestro Ladislav Veselý para también saludarlo. Tuve suerte en las dos.
Me saludé con el camarero (hacía rato que no nos veíamos porque las últimas dos veces que había ido estaba de franco) y antes de poder sentarme ya me estaba sirviendo una Oldgott Barique.
No me voy a extender en lo bien que me sentí al volver a tomar tal gloriosa bebida, pero fué un lindo reencuentro. Después de haber dejado que mis sentidos entren en calor, me pedí la X33. Qué gran cerveza!!! Sigo insistiendo. Maravillosa. Soberbia.
Mientras estaba disfrutando cada gota de esta obra de arte, mi amigo me dice como al pasar que para después de las fiestas iban a empezar a servir una nueva cerveza una 16°balling de la cual sólo se elaboraron 5hl. Le agradecí de corazón tal dato y prometí que iba a estar el día del lanzamiento.
Estando de buen humor y teniendo demasiado tiempo, luego de terminar la X33 me pedí otra Oldgott y seguí la charla con el camarero amigo. El Maestro Veselý llego y apenas se desocupó lo fui a saludar. Charlamos un poco sobre Argentina y le pregunté sobre la nueva cerveza. Me confirmó lo que me habían dicho antes y se excusó porque tenía que trabajar.
Volví a mi mesa a terminar mi Oldgott y escuchar la muy buena música que el camarero estaba pasando (Paul Butterfield Blues Band) y un rato después veo que el Maestro se acerca al camarero y en voz baja le dice algo, segundos después habían dos vasos chicos de Oldgott en la mesa, el Maestro fue al rincón más remoto del Ležacký Sklep y volvió con una botellita sin etiquetas.
Mientras la abría me dijo que era un nuevo experimento y que quería saber mi opinión. Me sentí más que honrado.
Hice todo el ritual, la miré, le sentí los aromas, la volví a mirar a contraluz y mientras tanto el Maestro me pedía que prestase atención porque le había puesto algo más, un saborizante.
Lo que encotraron mis sentidos fue una maravilla. Los elementos de la Oldgott estaban ahí pero con un amargor mucho mucho más intenso. Debido a esto, el ingrediente secreto era difícil de detectar, había algo pero no era fácil decir si era eso extra o un sabor frutal normal de la cerveza.
El misterioso aditivo resultó ser una ciruela desecada que el Maestro había puesto a mano en cada una de las botellas. Quería ver qué tal le salía. No puedo creer que haya querido sabir MI opinión.
A pesar de no estar lista, esta cerveza, con o sin ciruela es, y va a ser, deliciosa. La partida va a empezar a ser tirada después de año nuevo y el plan, si resulta exitosa, es servirla junto con la Oldgott Barique de manera que permita una maduración en barril más larga de la que ahora tienen ya que la Oldgott se sirve muy rápido.
Como si esto no fuera poco, mi amigo el camarero me convidó con un trago de su Slivovice casero, otro elíxir del que tuve que tomar dos copas al final (en Chequia dicen que es mejor tomar en números pares porque tenemos dos piernas). Estaba más que tentado de quedarme, pero el deber llamaba. La caminata de 5km en temperaturas bajo cero la hice con una sonrisa. Qué lindo ser yo....!

18/12/07

En clase

Para aquellos que dudan lo serio que se toma a la cerveza en Chequia les basta con acercarse a Suchdol. Este suburbio de Paga ubicado a unos 10km al noroeste del centro. Gran parte de este distrito está ocupado por la Universidad de Agronomía.
Hasta allí fuimos el otro día con Evan en nuestra gesta cervecera y también para almorzar porque teníamos hambre.
A primera vista, o lectura, no tiene mucho sentido irse hasta un campus universitario a tomar cerveza y almorzar, la oferta gastronómica en ese tipo de lugares no suele ser de lo mejor. Pero estamos en Chequia, un paraíso cervecero, y la razón por la que nos tomamos la molestia de acercarnos hasta ahí fue la Suchdolský Jeník. Fermentada a 12-13°Balling, Jeník es una verdadera rareza ya que está elaborada en la universidad por el pivovar universitario que fue abierto con fines académicos en abril de 2006.
Para poder probarla fuimos hasta el bar en el pabellón G. Mientras nos acercábamos sentí un poco de miedo al ver mi temido logo de Staropramen, pero según la información que teníamos, allí servían esta casi legendaria bebida.

Entramos y nos encontramos con la poca atmósfera de un bar universitario, que además de ser chico, estaba casi vacío. A pesar de eso, tuvimos que esperar más de lo debido para que la camarera nos atienda. Cuando le dijimos "Dame se Pivo" (queremos cerveza) nos ofreció una Starpramen 10°!!!! "Ne!" le dijimos "Dame se Jeníka" (No, queremos una Jeník). Casi que estaba empezando a pensar que nos iba a pedir nuestros carnets de estudiantes, pero fue hacia el bar y nos trajo la cerveza mientras tomaba nuestra orden para el almuerzo.
Lo que nos trajo fue una cerveza de intenso color dorado, turbia y con una densa y esponjosa espuma y con carbonación invisible. Buena nota a la vista. En la nariz notamos frutas y hierbas, nada sorprendente, pero nada mal tampoco porque la mezcla es buena y agradable, casi veraniega. Al tomarla lo primero que sentimos son sabores frutales y la malta que está ahí y está bien fresca, para luego dar paso a notas más amargas y lupuladas, el final no es muy largo, pero sí deja un suave gustito ácido, nada desagradable. Lindo para acompañar algo salado o frito.
Jeník se llevó muy muy bien con el nada memorable, pero competente brócoli frito con papas al horno que fue nuestro sustento del mediodía. Nos pedimos otro vaso, que nos gustó más que el primero. De hecho, nos encantó esta cerveza, para ser algo que no está elaborado con fines comerciales, es brillante, de hecho, si fuese la única cerveza que vendiesen en mi pueblo, me tendrían de cliente todos los días. Lo cual me hace pensar por qué en una de las mesas estaban tomando Staropramen.....
No soy de dar notas a las cervezas que tomo, pero en este contexto académico, yo le pongo un 8.50 y ya tengo ganas de darme otra vuelta para tomarla de nuevo.

16/12/07

Segunda vuelta de tragos navideños

Países cerveceros como Béliga y Alemania tienen una larga tradición en cervezas de Navidad. Son elaboradas especialmente para esas fechas y en muchas ocasiones se tratan de cervezas de más alto contenido alcohólico que el normal.
Esta costumbre se está empezando a afianzar en Chequia, donde aún la mayoría de las cervecerías llama Vanoční Pivo (cerveza navideña) a lo mismo que hacen todo el año, pero con una etiqueta algo más coqueta.
Este año he probado ya algunas y espero poder probar otras más antes de que desaparezcan hasta el año próximo.
Una de ellas fue la Opat 17°, una cerveza bastante potente y muy rica, nada que ver con lo que la muy buena cervecería de Olivětín produce durante el resto del año. Está amber lager fermentada a 17°balling tiene intensos aromas cítricos que al paladar acompañan agradables notas acarameladas, una cerveza para tomar y disfrutar despacio, pero con cuidado, ya que sus 7% de alcohol pueden pasar desapercibidos entre sus intensos sabores.
Pivovarský Dum es distinto, no se trata de una versión más fuerte de lo normal, sino de algo completamente fuera de lo común, Vanilkové Pivo, esta golden lager tiene un intenso aroma a vainillas que pasa a segundo dándole la batuta a refrescantes sabores herbales que contrastan muy bien con el dulzor de la vainilla. Interesante aunque no sobresaliente.
Pivovar U Bulovky estaba sirviendo el otro día Staročeský Alt. Una delicia ámbar al mejor estilo de las cervezas checas en los años A.P. (Antes de Pilsner). Con una carbonación invisible y una espuma tremendamente cremosa, nos regala a la nariz aromas de frutas tropicales que nos hacen recordar un poco los meses de clima mas amigable. Al tomarla sus sabores son al principio suaves, pero van ganando intensidad a medida que vaciamos el vaso llenándonos el paladar con secas notas herbales, el final es corto pero muy refrescante. Al preguntarle a su creador si era una lager o una ale, su respuesta fue "es un híbrido", como se hacía antaño.
Chýně no se podía quedar atrás y nos presentó su especial 17, que debo decir que de todas las delicias que probé en ese gran minipivovar, es la que menos me ha gustado. Sigue siendo, comparada con muchas otras una muy linda cerveza, pero con un alcohol un poco desbalanceado y poco satisfactorio.
No puedo olvidarme, claro, de la sobresaliente especial de Navidad de Svatý Norbert, cuyo sabor casi puedo sentir todavía, ni tampoco de la que probé en Vystaviště, esa maravillosa Old Ale elaborada especialmente para la ocasión.
Tengo un par de pendientes que espero poder agarrar antes de que llegue Ježížek y se las lleve.
La última que quería mencionar es del tipo del que hablé al principio. Evan me ganó de mano y ya le dio su opinión, así que yo no me quería quedar atrás. La Chodovar Vanoční Speciál. La compré en mi paradisíaca visita a Chodová Planá y recién ahora me pintó abrirla. No está mal. Intenso color dorado, agradables y frutales aromas a malta bien fresca que siguen al tomarla y que nos dejan un final medio de notas más bien herbales. Linda cerveza, pero también vale decir que casi no tiene diferencia con la Zámecký ležák Speciál, su trináctka de producción regular. Lo mismo pero con presentación más coqueta en su linda botella rehusable con tapón de cerámica.

Tragos navideños

Los mercados de navidad, en especial el de Staromák (Plaza de la Cuidad Vieja) y el de Nam. Míru, son una de las cosas que más me gustan de las fiestas en Praga, tienen una muy linda atmósfera muy bien descripta en esta nota en El Día de Praga. Pero los de las plazas no son los únicos, cada año se lleva a cabo otro, muy interesante más que nada para compras en el centro de exposiciones, Vystaviště. Durante la primera semana haz sólo un mercado de navidad donde se pueden comprar adornos y diversos tipos de regalos a buenos precios, pero el último fin de semana antes de la pausa navideña abren otros dos mercados, uno de cerámicas y otro, que es el que realmente me llevó allí, de cerveza.
Para ser sincero esperaba algo más grande, con casi todas las cervecerías checas presentando sus especiales de navidad, así que me decepcionó un poco ver que había sólo unos diez stands, tres de los cuales con cervezas importadas. La cantidad no lo es todo, lo más importante es la calidad, y eso por suerte sobraba en Vystaviště.
Entre los pivovary industriales que estaban representados se encontraban Bernard, Svijany, Holba, Opat, Herold, Jihlava, Rohozec, Klášter y Primátor, ya sea por la cervecería misma o por distribuidores. Había también un stand donde se podían comprar vasos y dos cervecerías artesanales con su propio stand, Pivovarský Dum y Žamberk.
El primero ofrecía a los visitantes su vieja y querida Stěpán, quizás la mejor golden lager que se puede tomar en Praga, y su maravillosa Double IPA, una de esas cervezas que uno querría tomar todos los días de su vida. Amarga y frutal a la vez, elaborada, entre otras cosas con tres tipos de lúpulo (dos ingleses y Saaz que es lo que le otorga ese sabor tan redondo y delicioso). Žamberk, por su lado presentaba dos, bueno en realidad tres. Sus propias Jantár e Imperial Stout y la que su maestro cervecero, Zdeněk Kalous para el nuevo Brewpub que está por abrir en la Cuidad de Hradec Králove, Hradecký Lev. De este stand probé la Patrior the Hradec Králove y la Stout. La primera, una interesante lager con un delicado cuerpo cremoso con notas a frutas y algo de vainilla en el fondo, linda cerveza que se dejaba tomar muy muy bien; la segunda, una rara avis en muchos sentidos, primero, es una top fermented y segundo y más notable, sus ingredientes, maltas de trigo y cebada y cebada sin maltear además del lúpulo. Todo junto le daba a esta oscura maravilla un sabor muy extraño y exótico, difícil de definir por su complejidad, pero con muchas especias jugando con un intenso sabor tostado, deliciosa.
Entre las importadas habían un distribuidor de cervezas especiales belgas que presentaba a los ricos sospechosos de siempre, otro con una cartera de productos que incluía Grolsh, Sidra Strongbow y la australiana Foster's (nadie me puede explicar quién en su sano juicio querría tomar una lager hiperindustrial como ésta en Chequia, pero eso es otro tema) y Kaltenecker una cervecería artesanal de Rožňava, Slovakia, que la verdad no deslumbró. Había en una ocasión probado su Tmavé Special y no me había gustado y hoy, cuando probé su Zazvorové Pivo (saborizada con gengibre) no pude pasar más de un trago porque era muy muy fea.
La estrella de la noche, sin embargo, fue la Old Ale. Una cerveza diseñada por Jan Šuran de Pivovarský Dum, conteniendo 9 tipos distintos de levaduras de origen yanqui y elaborada exclusivamente para esta feria en Žamberk. Esta corpulenta cerveza de color ámbar oscuro era para tomarla con mucho respeto debido a su 8,2%ABV. Sus intrigantes sabores y aromas nos confundieron haciéndonos creer que estaba elaborada con algo de trigo, cosa que confirmada como errónea por Honza Kočka, el responsable de Svět Piva y organizador del evento. Mientras tomábamos esta maravilla Honza nos comentaba sus planes de abrir una microcervecería en Alemania, a metros de la frontera Checa y ponerse a elaborar todo tipo de locuras que puedan llamarse cervezas.
Seguimos tomando un poco más en otros stands y charlando sobre cervezas, aporveché la buenísima oferta de Primátor y compre un sixpack de su sobresaliente English Pale Ale para acompañar la cena de nochebuena en lo de mis suegros. Todo esto mientras mi media naranja recorría con ganas el mercado de cerámicas y el de navidad gastando bastante dinero en regalos para toda la familia.
Otro lindo evento organizado por el mundo cervecero checo. Espero que haya más durante todo el año.


El ala del salón de exposiciones donde estaban las birras


La parte donde estaban las cerámicas

La deliciosa oferta de Primátor

13/12/07

Santas reivindicaciones....

Si alquien me hubiese preguntado hace unos meses sobre Klášterní pivovar Strahov le hubiese recomendado que lo evite.

Envidiablemente ubicado, en los terrenos del Monasterio de Strahov, es un lugar que conozco hace ya varios años, pero al que no iba nada seguido. El restaurant en sí no tiene demasiada atmósfera y la cerveza que allí se elabora, si bien no estaba nada mal, no valía las casi 60Kc que cobran por el vaso de 0,4l.
Debo repetirlo, nunca me parecieron malas, pero por menos, sabía que podía conseguir pivo mucho mejor hecha en otros de los brewpubs de Praga. Les faltaba carácter y personalidad, sus sabores no eran lo suficientemente intensos, así que de tanto en tanto me daba una vuelta para ver como andaba la cosa. La última vez que había ido fue a principios de este año en una tarde en que U Černého Vola estaba cerrado por refacciones, y mi opinión fue la misma. No sólo la mía, muchos son los cerveceros que conozco que pensaban lo mismo, e incluso Evan Rail en su libro le dio sólo 3 y media estrellas de cinco (algo que no cayó muy simpático entre los propietarios del lugar)
La cosa empezó a cambiar un día. Fui con amigos a Pivovarský Klub y la tenían en la oferta točené, decidí darle una oportunidad y me sorprendió gratamente, no era la cerveza que conocía, sus sabores y aromas habían ganado en intensidad y carácter. La volví a tomar en la entrega de premios de SPP y me encantó, tanto que fue una de mis cervezas del mes de noviembre.
Así que tenía que ir a su fuente y ver si esas dos oportunidades no habían sido accidentes, además de probar por primera vez su cerveza especial de navidad.

Entré llevado de la nariz por los aromas de mosto cociéndose y encontré un asiento libre en una de las mesas. El lugar sigue teniendo la misma poca onda de siempre y lo mismo podría decirse del servicio. Me pedí una Svatý Norbert Jantar que es la que siempre me gustó más y mientras me la traían trataba de recordar mis sensaciones de la última vez que la había tomado.
La cerveza no me decepcionó para nada, siguen sus intensas notas a pomelo y hierbas en el aroma y al tomarla seguimos siendo invandidos por sabores cítricos seguidos de notas acarameladas, casi melosas. Una obra realmente mejorada.


Ya habiendo entrado en calor, y habiendo esperado con el vaso vacío más de lo que me hubiese gustado, me pedí su Svantý Norbert Vanoční special. Esta dopplebock fermentada a 19°balling y con 7,7%ABV se presenta con un color ámbar oscuro con espuma esponjosa y persistente y casi sin carbonación visible. Lo primero que nos golpea al acercar la nariz para sentir sus aromas es el alcohol, casi agresivo diría y que tapa los cítricos y las frutas tropicales que tendrían que dominar. Ante semejante desbalance uno empieza a desconfiar y esperar lo peor, que el alcohol tambien domine el paladar. Al darle el primer sorbo el alcohol sigue algo desequilibrado, pero menos, hasta diría que la sensación puede ser dada por la mala impresión que esta cerveza me dio a la nariz. Sentimos luego, de manera casi aterciopelada, frutas en compota con notas de caramelo, agradable. Nadie, sin embargo, podría estar preparado para lo que le sigue, una explosión de lúpulo que simplemente pulveriza todo lo anterior. Al dejar que el trago baje el amargor sólo se intensifica haciéndonos casi cerrar los ojos. Puede que para algunos sea demasiado, pero a mi, tanto amargor me voló la cabeza. Quería tomar otro trago pero el huracán de lúpulo que seguía dando vuelta en mi boca simplemente no me dejaba, tuve que darle unos instantes para que amaine. Esta cerveza simplemente no se puede tomar rápido, no te deja, tiene como misión divina, que la disfrutes. Brillante. Si consiguiesen corregir el problemita del alcohol, se convertiría sin duda en una de las mejores en su tipo. Bien vale las 69Kc que cobran por el vaso (que me gustaría que sea de 0,5 en lugar de 0,4l).
Además de sus dos cervezas regulares, la arriba mencionada y muy buena Jantár y la Tmavé special (14°balling, 5,5%ABV), una oscura que no es tan buena como su hermana, y la de navidad, Svatý Norbert también tiene otras tres cervezas de estación, todas sin filtrar: speciální světlé pivo (13°balling, 5,3%ABV), una golden lager estilo pilsner, que se empieza a servir una semana antes del Viernes Santo; pšeničné pivo (13°balling, 5,3%ABV) una weissbier de trigo de fermentación alta al mejor estilo alemán, que empieza a servirse cada año el 6 de junio y su cerveza de otoño speciální tmavé pivo (16°balling, 6,3%ABV) que empieza a servirse en Svatý Václav, el 28 de septiembre, día de San Wenceslao, patrono de Chequia.
A esta última tuve oportunidad de probarla ya que fue parte del delicioso botín que me llevé del evento en Zvíkov el mes pasado. Me gustó, pero no me volvió loco. Es una cerveza oscura, con algunos tonos ocres cuando se la mira a contraluz y su esponjosa espuma tiene un ligero color beige. A la nariz predomina el tostado con suaves aunque interesantes notas cítricas. Al tomarla sentimos una linda mezcla de café con naranjas que deja un suave final tostado y amargo. Lo que le falta es carácter, a pesar de ser sabrosa, no termina de convencer.
Klášterní pivovar Strahov se llevó este año el premio de Minipivovar 2007, por sobre Zvíkov, que a mi gusto se lo merece más ya que su línea de productos es un poco más jugada y variada y más pareja en calidad. Pero hay que reconocer la mejora y tuve la oportunidad de hacérselo saber a Martin Matuška, el maestro cervecero, quien todavía sigue dolido por las pocas estrellas que ligó en el libro de Evan.
No probé nada del menú, pero miré los precios y me parecieron razonables teniendo en cuenta el ubicación de esta hospoda, lo que estaban comiendo los tres rusos con quienes compartí la mesa, tenía linda pinta, pero debo insistir que no es un lugar que me invita a sentarme a comer, le falta algo, aunque para ir a tomarse una cervecita después de visitar el monasterio vecino, sí que lo recomiendo.
Klášterní pivovar Strahov
Strahovské nádvoří 301
118 00 Prague 1
klasterni-pivovar@iol.cz

7/12/07

El sueño del pibe....

Here for the English version

Duespués de tres largos meses de espera por fin llegó el día de nuestra visita a Chodová Plána. El motivo del viaje a tan aburrido rincón de Chequia fue, por supuesto, el Spa Cervecero que allí funciona y que es operado por Chodovar, la cervecería local.
Luego de dos horas en auto, y agradeciendo el buen tiempo, ya que había estado nevando los días anteriores, llegamos al hotel U Sladka. Un bonito edificio recientemente renovado justo en la calle principal del pueblo. Nos dirigimos a la recepción para registrarnos.
Tratando de hacer el fin de semana algo más especial con mi amorcito, habíamos elegido el paquete Pivní lázně z lásky (Spa cervecero con amor) que incluía alojamiento por dos noches con desayuno, spa cervecero, masaje, excursión por el pivovar y sekt (la version checa de vino espumante) y bombones en el cuarto.
Fuimos hasta la habitación y nos gustó lo que vimos, un cuarto amplio y limpio con un mobiliario que por suerte no seguía el estilo que he bautizado "Breznev Chic" que es tan común en los hoteles checos. Sobre la cama había petalos de rosa (artificiales, pero no importa) y sobre la mesita bombones y velas. El baño, en lugar de tener una ducha, tenía una bañera lo suficientemente grande para acomodarnos a los dos, y estaba agradablemente decorado. Había también minibar, pero en lugar de contener microscópicas dosis de bebidas alcohólicas a precios de lujo, contenía cuatro botellas de medio litro de cerveza, otras cuatro de bebidas sin alcohol, todo a precio normal, y la mencionada botella de sekt.
Habíamos llegado temprano así que fuimos a comer algo al restaurante Ve Skále el restaurant del pivovar. Esta enorme hospoda se encuentra en las profundidades de una cueva artificial, excavada durante el siglo 19, parte de la cual acomoda los sótanos de estacionamiento de la cervecería. Para llegar a él hay que internarse unos 30m en las profundidades de la cueva hasta llegar a una recepción y tienda de regalos, luego de lo cual nos esperan otros 10m de corredor hasta el mismo restaurant. Desde el primer momento me gustó mucho la atmósfera del lugar, muy especial. Comimos algo rápido y nos fuimos a la vecina Mariánské Lázně.




La entrada a un mundo desconocido y lleno de delicicias










En las etrañas del paraíso?










Enrome, animado y con mucha mucha onda, restaurant Ve Skále





Mariánské Lázně es una cuidad famosa, aunque eclipsada por la vecina Karlovy Vary, por sus spas y baños terapeuticos. Fundada en 1808 parece hecha de mazapán y es muy bonita. Tuvimos suerte, su parque central Skalínovy Sady estaba todo cubierto de nieve y ya se podían ver los decorados navideños, lo cual le otorgaban aún más atmósfera a la cuidad.
Mi mujer había estado sólo una vez y ya hacía muchos años de ello, para mí, era la primera visita y quedé encantado. Luego de caminar y hacer una multitud de fotos nos refugiamos en un agradable café que no tenía nada que envidiarle a los cafés vieneses, para encarar el corto viaje de vuelta al hotel con algo rico y calentito en el buche.



Una linda vista de los edificios de mazapán que rodean el parque central de Mariánské Lázně






La imponente pérgola que corona el parque, simplemente hermosa, en especial en su interior, donde había un coro infantil cantando villancicos, casi de cuento de hadas



La famosa colonada, que parece hecha de merengue. Lamentablemente debido al clima, las fuentes de aguas de manantial estaban fuera de servicio






La cena, por supuesto, la tuvimos en Ve Skále, que estaba casi repleto. La cercanía con Mariánské Lázně hace de este un lugar muy popular con grupos de turistas alemanes que visitan aquella cuidad. Por suerte conseguimos compartir una mesa con dos desconocidos y nos pudimos concentrar en la comida y la bebida. Abrí la velada con una Černá desítka, que la verdad no me gustó para nada. Demasiado caramelo y casi ninguna nota tostada, muy floja.
Llegó la comida, yo había pedido pečené vepřové koleno (rodilla de cerdo asada) y mi mujer Svíčková na smetaně, ambos platos simplemente deliciosos y muy bien hechos. La carne de la rodilla simplemente se caía del hueso y la piel que muchas veces tiene la consistencia del caucho, se disolvía en la boca. Para la acompañar la rodilla me pedí la Zámecký ležák Speciál, una cerveza de 13° balling que ya había probado en botella y que me había gustado pero no facinado. Mi opinión no cambió, así que como tercer (y cuarto) pul litr me decidí por la que más me había agradado de la oferta la Kvasnicový Skalní ležák, una cerveza con levaduras vivas y con poco filtrado que se tira directamente del sótano de lagerización, rica, muy fresca y frutal que impresionó gratamente cuando la había pedido junto con el almuerzo. Cerramos la velada con un panák de pivovice, aguardiente a base de cerveza, que no estuvo nada mal, aunque prefiero el slivovice. De ahí nos fuimos directo a la cama ya que nos esperaba un día de hedonismo.



Una buena foto de una no tan buena cerveza









Una buena foto de muy buena comida









Una linda foto de una más que decente cerveza





Pero antes de contarles tan sublime experiencia quiero darle mi reconocimiento a la gente de Chodovar. El otro día me quejé bastante de la falta de originalidad marketinera de la gente de Strakonice, bueno, Chodovar es todo lo contrario. Las cervezas son de buena calidad, el agua proviene de sus propios pozos artesianos (y también se vende como marca de agua mineral), tienen sus propias malterías y todavía utilizan fermentadores abiertos, pero no son gran cosa, y no vale la pena irse hasta ahí a probarlas. Son algo aburridas, a decir verdad. Ahora, su marketing es brillante. Tienen dos tiendas de regalos, la ya mencionada en el restaurant y otra al lado del hotel, donde se pueden comprar todas las cervezas y las bebidas sin alcohol, indumentaria y otros chiches, su más que original koupelové pivo (cerveza de baño) y shampoo y espuma de baño a base de cerveza (estos dos últimos fueron muy convenientes para estas fechas). Eso sin contar el hotel, que ha sido muy bien renovado y tiene detalles la verdad preciosos como las pinturas originales y hechas expersamente que adornan el salón comedor, y claro, el spa.
Obviamente tal inversión no debió haber sido nada barata, pero son muy exitosos. Originalmente habíamos planeado ir en septiembre, pero durante los fines de semana el spa estaba lleno hasta fines de noviembre.
Volviendo a nuestra historia....
Nos despertamos algo temprano porque queríamos tener tiempo para desayunar. Nos dimos una linda panzada con huevos revueltos, fiambres y quesos, jugo, café y mermelada de cerveza (mñam!!!). Satisfechos fuimos a lo que tanto habíamos esperado, el Spa Cervecero.
Para despejar dudas, el pivní lázně no es algo improvisado, no es nada más que un invento marketinero para atraer borrachos. La gente de Chodovar ha hecho algo serio y profesional y se asesoraron con balneólogos de las vecinas Karlovy Vary y Marianské Lázně. El objetivo es terapéutico.
El spa se encuentra en los sótanos abovedados del hotel, ladrillo a la vista, aromas a cerveza fresca ya lo ponen a uno en sintonía con lo que le espera. Una de las enfermeras nos pidió que nos quitásemos el calzado y que vayamos a los vestuarios para quitarnos la ropa y cubrirnos con la sábana blanca que nos dio. Una vez disfrazados de romanos nos llevó a nuestra bañera que se estaba preparando. El baño consiste en mitad cerveza oscura especialmente elaborada para tal fin, mitad agua mineral con un agregado de hierbas.
Apenas al sumergirse uno es invadido por una deliciosa sensación que no proviene sólo de los 34°C del baño sino también de los vapores que de éste emanan, agradables aromas a cerveza fresca. El vaso de cerveza incluido en el precio debe haber sido uno de los mejores que tomé, no tanto por la cerveza en sí, pero por el efecto al tomarla en un baño caliente. Hacen falta un par de minutos para que las extremidades se relajen completamente y empiecen a flotar en la enorme bañera mientras uno siente que todo su sistema ha bajado un par de cambios, una experiencia difícil de describir y que de sólo recordarla, me hace sentir mejor.
Ah! Pero la cosa no termina ahí. Justo cuando empezamos a quedarnos dormidos nos anuncian que el baño ha llegado a su fin y nos espera la segunda fase del tratamiento.
Envueltos en nuestras sábanas vamos hacia un cuarto apenas iluminado, nos indican que nos recostemos en sendas camillas y nos envuelven cual bebés en un grueso toallón, para luego traernos una segunda cerveza. Todos los deliciosos aromas que habíamos sentido en el baño vuelven a emanar por nuestra piel, la sensación es como la de estar en un sauna, pero sin el calor ni la humedad. Lo único que nos mantiene despiertos mientras empezamos a sentir que somos más livianos, casi levitando, es el vaso de cerveza que lentamente tomamos.
Al terminar nos ambos nos sentimos como nuevos. Cumplimos con la instrucción de no ducharnos por cuatro horas, de hecho, no nos duchamos hasta la noche, no porque somos obedientes, sino porque todavía podíamos sentir la cerveza en nuestra piel.
Nos esperaba todavía un reparador masaje, almuerzo y la excursión a la cervecería, que salvo un detalle, no ofreció ninguna sorpresa para los que hayan visitado cervecerías en el pasado.
Excursión en la Cervecería Chodovar



"Dej Bůh Štěstí", Que Dios nos de suerte, la frase que no puede faltar en ningún pivovar








Primer proceso del malteado, el salón de germinación









La foto tonta que no puede faltar en ninguna excursión a un pivovar










Lo más lindo de la visita, ser convidados con una jedenáctka tirada desde una fuente. El grifo con mejor onda del mundo











En vaso de plástico, pero se dejaba tomar bastante bien.






Amigos, junten todas sus chirolas, empeñen el perro y, con tiempo, reserven un fin de semana en Chodovar, luego del tratamiento de pivní lázně su vida no será la misma.
Mientras tanto, los dejo con unas fotos para que me envidien...




Preparando el baño












AAAAAAAHHHHHHH!!!!!!!!









Sufriendo...










sufriendo tanto......







Pero tanto......



5/12/07

Equipo visitante

Tuve el agrado de asistir a la más que anticipada cata de cervezas belgas en Pivovarský Klub. Fue un evento más que interesante, pudimos degustar cinco cervezas artesanales, diria, todas muy distintas y algunas muy buenas además de poder disfrutar de una interesante presentación sobre la industria y el arte cervecero belga por parte de Jan Šuráň, uno de los dueños y quizás el cerebro detrás de Pivovarský Klub y Dum.
En todas las degustaciones organizadas por Pivovarský Klub los asistentes son convidadoes con una cerveza de bienvenida, algo genérico en botella, nada del otro mundo, pero bueno para ir entrando en calor. En esta oportunidad, el ritual de la cerveza de bienvenida tuvo una vuelta un poco más divertida. La cerveza en cuestión era de barril y su identidad era secreta. La idea es que los asistentes traten de descubrir qué cerveza estaban tomando.
Sólo con mirarla cualquiera que sepa algo la podía identificar con una lager industrial, y no de las mejores. Las sospechas se confirmaban a medida que uno la iba tomando. Lo que había en el vaso era una lager y no de las buenas. Como ahí me quieren (o quizás no tanto), me dieron otro vaso que me, junto con un poco de deducción detectivesca, me ayudó a identificar al agresor. La conclusión fue que era una cerveza de cuarta.
Aleš Dočkal anunció que aquellos que adivinen correctamente recibirían un premio, una moneda conmemorativa de Pivovarský Klub, y pasó por las mesas para que cada uno le diga al oido su elección. Había habido una sola respuesta acertada, la mía!!!! Aleš me presentó como un periodista cervecero (me están haciendo agrandar!!!) y me dio la palabra. La respuesta, Stella Artois, por qué, lo que había en el vaso era una eurolager de las feas, estábamos en una degustación de cervezas belgas y el menjunje de cabecera de la InBev es el mejor ejemplo de lo que una cerveza belga (o de cualquier país) no debería ser.
Pasado el mal trago y otorgados los palos correspondientes. Empezamos a degustar cervezas en serio.
La primera salió de barril y fue la Celis, una Blanche del creador de Hoegaarden (una cerveza que revolucionó el mercado en los años 70). Elaborada con trigo con y sin maltear esta cerveza le hace honor a la palabra blanche, porque casi ése es su color, apenas unos tonos más dorados que los de su blanquísima espuma. Un muy lindo aroma a bananas y crema un tanto agria y notas de especias y frutas tropicales y poca acidez al beberla. Muy refrescante y muy linda para un tórrido día de verano. Su suave cuerpo la hace muy fácil para tomar a pesar de su respetable 5% de alcohol.
Le siguió la Brussels Framboos. Tengo debilidad por este tipo de cervezas que muchos bebedores califican casi despectivamente como "para mujeres". Esta cerveza de color rubí saborizada con frambuesas no es una lambic ya que entre sus ingredientes, además de trigo malteado, azúcar y 30% de frutas, hay levaduras. Al tomarla es muy difícil notar la diferencia ya que al intenso sabor frutal le sigue una agradable y refrescante acidez. No es algo que tomaría todos los días, pero que sí me sienta muy bien luego de una comida pesada. Muy linda.
No podía faltar una trapista en este equipo. Lamentablemente no podría decir que Achel es el mejor ejemplo del mundialmente famoso y justamente apreciado estilo. Tiene todos los elementos de aroma y sabor que podemos encontrar en otras Blond, pero su 8% de alcohol está muy mal integrado, llegando a ser un poco molesto, como si estuviese agregado.
La siquiente fue la Biere du Corsaire Cuvee, producto de la cerveceria Brasserie Huyche esta cerveza de intenso color dorado y casi microscopica carbonación presenta una impresionante cantidad de sedimento al servirla. Una nariz frutal con algo de levaduras. Me gustó mucho, pero al tomarla me pasó algo raro, al principio su suave savor frutal con agradables notas amargas me impresionó hasta que su 9% de alcohol se empezó a hacer presente y no en la mejor manera, por suerte, esa sensación había desaparecido cuando terminaba el vaso para ser reemplazada por los elemntos agradables del principio.
La nota más discordante la dio la última cerveza. La Golden Draak Vintage. A diferencia de las tres anteriores que se sirvieron en botella, ésta se sirvió de barril y no me gustó nada. Tanto en el aroma como en el sabor sus elementos parecían una familia disfuncional, cada uno por su lado haciendo lo suyo y tratando de tener el menor contacto posible con el otro. Puede que en botella sea mejor.
Más allá de gustos, fue muy lindo poder ver algo de lo que Bélgica, sin dudas el país más creativo en materia cervecera a nivel industria, produce, con el agregado de poder aprender cosas nuevas, en especial sobre las lambic y su más que interesante cultura que incluye cosas como los blenders, gente que recorre el pais comprando diversas partidas de lambic para mezclarlas y producir sus cervezas de corte.
Terminé la más que agradable velada sacándome el mal gusto de la Golden Draak con la soberbia Double IPA de Pivovarský Klub mientras charlaba con Evan y el maestro de ceremonias Jan Šuráň, quien prometió que en el 2008 Pivovarský Dum empezaría a elaborar cervezas de estilo belga. Ya tengo ganas de probarlas!

Tarde pero seguro

Qué mes que fue noviembre en materia cervecera! Asistir a la entrega de premios de SPP fue una experiencia simplemente maravillosa. Algunas cervecerías han empezado a mostrar sus cervezas especiales de navidad, la primera que pude probar fue la Opat 17° que me gustó mucho.
En cuanto a los ganadores de este mes, sin discusión fueron tres. Dos de ellas me deleitaron durante el evento en Zvíkov y la otra fue un más que postergado reencuentro.
Tanto la Joe's Garage tmavé, como la Svaty Norbert Jantar de Pivovar Strahov me partieron la cabeza. La primera por su interminable sabor lleno de notas de cacao tostado y sus aromas a frutas tropicales, soberbia. La Jantar me hechizó con su pomelo y cítricos acaramelados y me reconcilió con el brewpub de Strahov. Dos cervezas notables y muy bien logradas en todo sentido.
El reencuentro fue con la Kopřivové Pivo de Pivovarský Dům, una cerveza que hacía creo tres años que no tomaba. Elaborada con ortigas como ingredientes, es un gusto adquirido, pero no una rareza desde el punto de vista histórico. La ortiga es un ingrediente bastante usado en la cocina tradicional checa, en especial en primavera, y también en remedios caseros (es muy buena para el pelo); por otra lado, en lo que respecta a la cerveza, era un ingrediente muy utilizado como saborizante y antioxidante hasta que la proteccionista Ley de Pureza Bávara la eliminó del recetario en favor del lúpulo (claro, la ortiga crece en cualquier lado en Europa Central, mientras que el lúpulo requiere más cuidado profesional). Dejando el pasado atrás, al pedirla en Praga nos encontramos con una cerveza de intenso color verde casi esmeralda, aromas con hierbas silvestres y otros elementos poco domesticados, al tomarla es intensamente amarga con notas de pimienta que van evolucionando hacia un sabor herbal bien seco fantásticamente bien balanceado y muy refrescante. Si pasan por el brewpub de Ječná, no dejen de probarla.

30/11/07

El Reino

Encontré Království, o El Reino, gracias a la sección de Pubs de Praga en "The Good Beer Guide....", aunque al llegar me di cuenta que había pasado por su puerta en más de una ocasión. El lugar está en la calle Kubelíkova, a metros del famoso Palác Akropolis, (un antro de predición del tipo que tendría que existir en cada barrio), en el bohemio barrio de Žižkov.
Es un semi sótano, pequeño con dos salones. Me gustan mucho este tipo de lugares, en especial en invierno. Lo invitan a uno a quedarse y olvidarse del frío y el clima mientras se relaja y entra en calor. Pero además de éso, Kralovství lo hace sentirse a uno bienvenido desde el primer momento. Servicio agradablemente informal que prefiere recitar lo que hay en el menú del mediodía que dar un anónimo papel con la lista, que para ser sinceros no es muy extensa, una sopa y tres platos a elegir, más algo dulce al final, todo por 89Kc. Lo que he podido probar, si bien no me partió la cabeza, me pareció decente y se dejaba comer.

No fueron las ganas de saber qué se puede almorzar en Žižkov, lo que me trajo fue la cerveza. Casi toda la línea de Pivovar Černá Hora, incluyendo la excelente Moravský Sklepní Nefiltrované, desítka 2007 para SPP, ademúas de la Kvasar, otra ganadora este año para SPP.
Pero no es la muy buena cerveza ni la nada mala comida y el amable servicio, ni siquiera el celestial slivovice casero lo que ha hecho que Kralovství se convierta rápidamente en un favorito. Es la amtósfera, la sensación que tuve las aún pocas veces que lo he visitado de conocerlo por años. Realmente recomiendo visitar esta agradable hospoda no muy lejos del centro.

Kralovství
Kubelíkova 36
Praga 3 - Žížkov

29/11/07

Especiales

Es quizás la categoría que más mercado ha estado ganando recientemente. Se llama Speciál a toda cerveza elaborada a más de 13° Balling. Por ello, es la categoría más variada que abarca cervezas como la Sedm Kulí de Ferdinand, una semioscura con 5,5% de alcohol y con un agregado de hierbas, hasta la X33, con más de 12%.

Como era de esperarse las cervezas que llegaron al podío en la entrega de premios de SPP son muy distintas y cuál es la mejor depende mucho del gusto de cada uno. Las tres provienen de cervecerías que están creciendo tanto en el mercado checo, como en el de exportación. Se las está viendo más y más en Praga, en especial Svijany, y están ganando cada día más adeptos entre los consumidores del tipo conservador. A estas tres cervezas las conozco bien y desde hace mucho, pero ésta es la primera vez que las tengo en la misma mesa y las puedo comparar. No fue fácil, su contenido alcohólico obliga a tomarlas con respeto, y de hecho, tuve que hacer una pausa antes de empezar con la última.
Empecemos con el tercer puesto.
Primátor Exkluziv 16% (7%ABV), la cerveza más fuerte en el podio. El color es dorado algo más oscuro que la anterior, casi como el de miel bien refinada, coronada por una espuma que casi parece crema batida. En la nariz sentimos suaves aromas a almíbar y hierbas, diría delicados y agradables a pesar de no ser intensos. Al tomarla nos recuerda a frutas en almíbar, en especial ananá y duraznos. El final no es muy largo y predomina el ananá con el lúpulo que se asoma tímidamente. Es una cerveza con cuerpo sedoso que se deja tomar "demasiado" bien para su muy bien integrado contenido alcohólico.

El segundo puesto fue para Svijanský Kníže 13° (5,5%ABV). Los que siguen este blog ya saben de mi debilidad por el Pivovar de Bohemia del Norte. Es el que tomo en casa y casi todas sus cervezas, todas sin pasteurizar, se encuentran entre mis favoritas. Su 13% no es la excepción.
A la vista es una típica golden lager, con espuma bien blanca y esponjosa que al vaciar el vaso va dejando una linda estela. El aroma tiene un muy lindo equilibrio entre frutas tropicales y hierbas, con algo de vainilla en el fondo. No da ninguna sorpresa al tomarla, lo cual no está mál, las frutas y la vainilla, algo más presente, siguen ahí, acompañadas por un intenso sabor herbal. El final es propiedad casi exclusiva de los Saaz. Una cerveza que, gracias también a su baja y muy fina carbonación, se deja tomar muy bien.

La ganadora este año fue la Kvasar 14% (5,6%ABV) de Pivovar Černá Hora. Otra golden lager, pero en este caso con la yapa de haber sido elaborada con un agregado de miel. Tiene aromas interesantes, miel, pero no dulce y hierbas bien frescas con pasto recién cortado, agradable. Al tomarla nos sorprende el amargor del lúpulo que si bien es predominante no es persistente y contrasta muy bien con la miel que empieza a aparecer de a poco y que es lo que queda al final, sin que éste sea dulce. Es una cerveza rara y puede que no para todos los gustos.

Como dije antes, es muy difícil elegir entre estas 3 muy buenas cervezas. Paradójicamente la que menos me gusta es la Kvasar, mi paladar le pide un sabor a miel algo más intenso. En cuanto a sabor, me quedo con la Primátor 16°, es una cerveza espectacular, aunque no la podría tomar todos los días, para eso me quedo con la de Svijany.
Y lo mismo podría decir de la versión točené de cada una de ellas. Por suerte hay en Praga algunos lugares donde tiran estas cervezas y en estos días los estuve visitando. Según la cultura cervecera checa, hay dos elementos igualmente importantes a la hora de tomar una cerveza, quien la elabora y quien la sirve. Créanme, es verdad. Hay lugares que pueden arruinar una excelente cerveza. Afortunadamente las hospodas que tiran estas cervezas son de las que saben hacerlo. Lástima no poder encontrar ninguna que las esté sirviendo al mismo tiempo.

23/11/07

Con buen transporte

A primera impresión První Pivní Travaj (Primer Tranvía Cervecero) puede parecer un bolichón de mala muerte, y quizás a segunda y tercera también. Ubicado al lado de la última parada de la línea 11, en Spořilov, el punto norte del punto cúlmine del monumento a la retorcida mentalidad social comunista que es Jizní Město, un intermnable bosque de paneláky, esos típicos edificios de departamentos que se encuentran en cada cuidad de Europa Oriental. Nada más alejado de las multitudes turísticas, pero a la vez, bien fácil de llegar. Basta tomarse el tranvía 11.

Luego de tomar coraje y animarse a cruzar la puerta, vemos que lo que parecía otra de las millones de hospodas que sirven Gamáč y Pilsen Urquell, es algo mucho más interesante. Al entrar notamos una atmósfera bastante particular, un lugar chico cuyas sillas son en realidad asientos de tranvías viejos y las paredes están cubiertas de pinturas y posters rockeros. A la media tarde, extrañamente tranquilo, uno casi que extrañaría la ausencia del borracho semi desauciado tirando sus últimas coronas en la máquina tragamonedas mientras termina de arruinar su hígado con vodka barato, pero es sólo un instante.

Las sorpresas no terminan ahí, la cerveza es lo que me trajo a esta hospoda ganadora en su categoría en los premios SPP 2006. Por supuesto que sirven algo más y mejor que lo mismo de siempre, no me iría hasta allí sino. Primátor Weizen, la excelente cerveza de trigo elaborada por el gran Pivovar de Náchod, a 26Kc el medio litro bien bien tirado. Eso sería suficiente para hacerme ir hasta allí caminando, pero hay más; una cuarta cerveza que, en el estilo de Pivovarský Klub y Pivní Galerie, cambia constantemente. En una de mis visitas estaban sirviendo Svijanská Kněžna, cerveza oscura del año según SPP, en otra Opat 17°, una exquisita polotmavé con mucho cítrico y algo de caramelo en sus sabores y aromas. Probé también el nakladaný hermelín y no estaba nada mal.
Vale la pena aventurarse hasta ahí. No creo que el servicio hable otro idioma que no sea el checo, pero tampoco creo que les moleste si los bárbaros los visitan en cantidades moderadas.
První Pivní Tramvaj
Parada de tranvía Spořilov
Praga 4
Abierto desde las 14.00